Vale recordarlo, porque fácilmente se olvida: en la administración pública los problemas son innumerables y los recursos escasos. Es un axioma que no deben ni pueden olvidar los políticos profesionales. Dicho de otro modo, no hay dinero que alcance. Por lo mismo, el éxito en la política está en mediar entre lo posible y lo deseable. Durante las campañas se sueña, se promete, se expresan muchos deseos y grandes proyectos con tal de ganar el voto. Pero después de las campañas, el ganador tiene que lidiar con la realidad y administrar los problemas. El principal: los recursos son limitados para atender las demandas. Entonces, las palabras planeación y eficacia cobran sentido. Aunque otros, asumen la feliz mediocridad; “ahí que nos lleve la corriente”. En la política se dicen muchas cosas, pero son los recursos lo que hacen posible su aplicación. Muchas son deseables para Torreón, pero ¿cuántas son posibles? Vamos a las campañas.
Me gustó la propuesta de Miguel Ángel Riquelme, candidato del PRI. Es la más extensa y detallada por ejes y temáticas. Su oferta política es más un plan de gobierno donde se enuncian un buen número de acciones, obras, compromisos. Desde pavimentación, ¡modernizar todo el alumbrado! Hacer dos unidades deportivas, más policías que los actuales, otro plan del centro histórico, una escuela de oficios, un metrobús, un museo espectacular (¿?), un añorado instituto municipal de planeación y muchas propuestas más. Hagamos una pausa. ¿De dónde va a salir el dinero? Más aún: ¿cuál es el estado de la finanzas públicas? ¿habrá dinero que alcance si antes no se lo come el gasto corriente?
En el extremo opuesto a la propuesta de Riquelme, está la de Jesús de León del PAN, tanto por orden como extensión. Sin embargo, el candidato del PAN incorporó números a la propuesta: 1700 millones de inversión para los próximos cuatros años. 500 a seguridad pública y prevención del delito. 200 para fomento económico. 500 para agua y 500 más para servicios públicos. ¿Alcanza tanto el presupuesto? Independientemente del candidato que gane, el que llegue tendrá que vérselas primero con la inercia de las finanzas municipales. No sólo lo que se tiene y se debe (en el corto y largo plazo), sino el costo que implicará atender los servicios públicos desatendidos durante varios años. La errática inversión pública resulta en el largo plazo más costosa por lo que dejó de hacer. Qué bueno que en varios foros y dos debates, tanto de León como Riquelme discutieron frente a frente el asunto de los dineros.
Aunque no es popular hablar de cifras y presupuestos, el punto es primordial si en los próximos años buscan concretar las propuestas. Repito la pregunta: ¿De dónde va a salir todo ese dinero? Quizá habría que empezar por lo elemental: cómo estamos y cuánto se puede invertir. Para los próximos cuatros años, el que llegue tendrá que dedicarse el primer año nada más a ordenar las fianzas y la administración. ¡No es poca cosa! Les planteo a ambos un indicador muy sencillo. Lograr que en los próximos cuatro años se destinen más recursos a inversión pública que a servicios personales. Si se quieren hacer tantas obras para la ciudad, nos urge meter a dieta al gobierno. No pido un sin número de deseos para Torreón. Modestamente prefiero lo que sí es posible. Tal vez hasta tengamos una mejor ciudad.
23 de junio 2013
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9184279
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domingo, 23 de junio de 2013
Torreón alternativo
Más fácil es resaltar lo negativo de una ciudad como Torreón, sobre todo por los últimos cinco años que han sido demenciales. Mala prensa nos sobra, y qué decir de lo que encontrarán en las hemerotecas los historiadores en el futuro. Y aunque parece que la ciudad al fin encuentra un poco de calma, todavía ronda en las calles la inminencia de la violencia. Sin duda estamos en durísimo tránsito a un futuro mejor. Sin embargo, más allá de la nostalgia sobre el pasado idílico y glorioso de la región (no sólo de la ciudad), está nuestro presente. En los últimos años poco a poco han emergidos grupos que representan lo mejor de la sociedad lagunera: esperanza, dignidad, orgullo, ganas de recuperar la ciudad. Ruedas del Desierto y Moreleando son dos ejemplos palpables, alentadores. No son los únicos, pero sí bien visibles y transparentes. No es casualidad que grupos ciudadanos con ese espíritu afloren en tan difíciles circunstancias. No verlo, es no entender a la ciudad, ni sus cambios.
De las ciudades laguneras, Torreón es la ciudad más alternativa. Las más dada al cambio. Tan sólo en política, lo cual ya es mucho decir por la desconfianza hacia la autoridad y los políticos, los ciudadanos de Torreón están más cerca de la alternancia que de la permanencia. Desde hace tiempo que esta ciudad no es priista ni panista. Eso sí, según el humor, la preferencia de los ciudadanos y los resultados del gobierno local, a veces está el PRI, otras el PAN. Pero lo relevante es el cambio por el apremio o castigo. En 1996, Jorge Zermeño del PAN abrió la brecha de la inédita la alternancia. Luego sucedió Salomón Juan Marcos por el PRI. Le siguió Guillermo Anaya del PAN y continuó José Ángel Pérez por ese mismo partido. Para 2009 regresó el PRI con Eduardo Olmos a la cabeza. En menos de un mes sabremos del nuevo rumbo.
Como en cada elección, los partidos políticos hablan de estructura, voto duro y movimiento territorial. Pero si un sello se desprende desde de la década de los 90 a la fecha, es que Torreón en una ciudad alternativa por sus ciudadanos. Por supuesto no todos, pero sí los suficientes para oxigenar la política. Esos ciudadanos alternativos son los han subido han subido al PRI y también lo han bajado. Son los que le abrieron la puerta al PAN y también lo echaron. Son los electores más interesantes por críticos, por infieles. Saben que pueden ratificar al partido en el poder o sencillamente quitarlos con su voto. Desde luego, hay quienes desprecian la democracia, las elecciones, el voto. Pero no reconocer en la alternancia un valor, es comprender muy poco de las sociedades modernas. Esa pequeña virtud pública está bien arraigada en Torreón, pero ausente en otras ciudades laguneras, como Gómez Palacio (¿nos deparará pronto alguna sorpresa?). Lerdo y San Pedro de las Colonias son alternativas excéntricas. La primera entre el PRI y el PAN; la segunda entre el PRI y el PRD. En estas circunstancias, la elección de Torreón me gusta por competida.
9 de junio 2013
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9182986
De las ciudades laguneras, Torreón es la ciudad más alternativa. Las más dada al cambio. Tan sólo en política, lo cual ya es mucho decir por la desconfianza hacia la autoridad y los políticos, los ciudadanos de Torreón están más cerca de la alternancia que de la permanencia. Desde hace tiempo que esta ciudad no es priista ni panista. Eso sí, según el humor, la preferencia de los ciudadanos y los resultados del gobierno local, a veces está el PRI, otras el PAN. Pero lo relevante es el cambio por el apremio o castigo. En 1996, Jorge Zermeño del PAN abrió la brecha de la inédita la alternancia. Luego sucedió Salomón Juan Marcos por el PRI. Le siguió Guillermo Anaya del PAN y continuó José Ángel Pérez por ese mismo partido. Para 2009 regresó el PRI con Eduardo Olmos a la cabeza. En menos de un mes sabremos del nuevo rumbo.
Como en cada elección, los partidos políticos hablan de estructura, voto duro y movimiento territorial. Pero si un sello se desprende desde de la década de los 90 a la fecha, es que Torreón en una ciudad alternativa por sus ciudadanos. Por supuesto no todos, pero sí los suficientes para oxigenar la política. Esos ciudadanos alternativos son los han subido han subido al PRI y también lo han bajado. Son los que le abrieron la puerta al PAN y también lo echaron. Son los electores más interesantes por críticos, por infieles. Saben que pueden ratificar al partido en el poder o sencillamente quitarlos con su voto. Desde luego, hay quienes desprecian la democracia, las elecciones, el voto. Pero no reconocer en la alternancia un valor, es comprender muy poco de las sociedades modernas. Esa pequeña virtud pública está bien arraigada en Torreón, pero ausente en otras ciudades laguneras, como Gómez Palacio (¿nos deparará pronto alguna sorpresa?). Lerdo y San Pedro de las Colonias son alternativas excéntricas. La primera entre el PRI y el PAN; la segunda entre el PRI y el PRD. En estas circunstancias, la elección de Torreón me gusta por competida.
9 de junio 2013
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viernes, 1 de marzo de 2013
Los candidatos del sí
Arrancan las campañas y de que aquí hasta el 7 de julio la pelea por el poder. De cierta manera, la renovación de la alcaldía de Torreón, abre alguna esperanza de cambio, de que las cosas puedan ir mejor. Hace cuatro años era “rescatemos Torreón”. Hoy, frente a un nuevo proceso, la misión es rescatar de los rescatadores. Pero en datos duros, la ciudadanía está deprimida por la vorágine de la violencia y la inseguridad. Ese estado de ánimo colectivo no es de hoy ni de ayer, sino de años. Preocupa cuando 6 de cada 10 torreonenses perciben que el 2013 será peor en inseguridad (Politeia 2013) y en las condiciones de la ciudad. También está claro que en esas condiciones no reconocemos liderazgos, ni tampoco actos ejemplares de autoridad. Recuerdo bien las conclusiones de un focus group: ¡los líderes son los jugadores del Santos! Olvídense de los políticos, los empresarios, los religiosos y demás administradores de la fe.
En una circunstancia como la nuestra, de profunda crisis de legitimidad política, ya no digamos de credibilidad, los políticos estarían llamados a una reinvención profunda. A cambio tenemos, una mediocre normalidad. ¿No es así con los ciudadanos? Ahora mismo recuerdo esa obra de Musil: el hombre sin atributos.
¿Qué nos pueden decir los candidatos? Es sintomático que los aspirantes a la alcaldía coincidieron con el “Sí”. Nos dicen que sí pueden, que sí quieren, que sí van a cambiar, que Torreón sí puede ser distinto. Todo es sí. Pero la coincidencia del repetido “sí” busca contrarestar el desánimo, la depresión, la quiebra de seguridad en la que vive la ciudad. Sin embargo, a estas alturas, no pienso que el sí colectivo pueda provenir de los políticos, sino de acciones más básicas de los ciudadanos. Lo cual no significa que los candidatos deban renunciar a cambiar comportamientos. Al fin, para eso son las elecciones y luego el gobierno.
Repaso los cuatro “Sí”, que al final terminarán en dos. Jesús de León, que tiene casi 7 de cada 10 votos internos en el PAN anuncia: “Contigo, Torreón Sí tienen futuro”. La situación de inseguridad crónica, aunado al malestar con la actual administración municipal, demandan a gritos otro futuro. El otro precandidato del PAN, Jorge Zermeño difunde: “A Zermeño Sí le creo”. Por lo tanto, ¿a los otros candidatos no?
Miguel Ángel Riquelme, del PRI: “Por Torreón sí”. Sí, ¿con la actual inercia de cosas? Sí ¿cómo el actual gobierno municipal de su propio partido? Así mejor no. A Riquelme le urge romper, si lo que quiere es darle sentido a ese eslogan entre los electores independientes. Y finalmente, Raúl Sifuentes, del Movimiento ciudadano, otrora líder del actual grupo de poder que gobierna la ciudad, nos dice que “Torreón con Sifuentes Sí”. Sí, pero primero que lo conozcan…
Con tantos sí y buenos deseos para Torreón, ya hasta me voy a sentir optimista de que los vientos van a cambiar. Por lo pronto, la contienda inicia complicada para el PRI; favorable para el PAN por el trabajo del mismo PRI que ya le hizo parte de la campaña. Al final, para los electores, será un simple sí o no.
17 de febrero 2013
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9172675
En una circunstancia como la nuestra, de profunda crisis de legitimidad política, ya no digamos de credibilidad, los políticos estarían llamados a una reinvención profunda. A cambio tenemos, una mediocre normalidad. ¿No es así con los ciudadanos? Ahora mismo recuerdo esa obra de Musil: el hombre sin atributos.
¿Qué nos pueden decir los candidatos? Es sintomático que los aspirantes a la alcaldía coincidieron con el “Sí”. Nos dicen que sí pueden, que sí quieren, que sí van a cambiar, que Torreón sí puede ser distinto. Todo es sí. Pero la coincidencia del repetido “sí” busca contrarestar el desánimo, la depresión, la quiebra de seguridad en la que vive la ciudad. Sin embargo, a estas alturas, no pienso que el sí colectivo pueda provenir de los políticos, sino de acciones más básicas de los ciudadanos. Lo cual no significa que los candidatos deban renunciar a cambiar comportamientos. Al fin, para eso son las elecciones y luego el gobierno.
Repaso los cuatro “Sí”, que al final terminarán en dos. Jesús de León, que tiene casi 7 de cada 10 votos internos en el PAN anuncia: “Contigo, Torreón Sí tienen futuro”. La situación de inseguridad crónica, aunado al malestar con la actual administración municipal, demandan a gritos otro futuro. El otro precandidato del PAN, Jorge Zermeño difunde: “A Zermeño Sí le creo”. Por lo tanto, ¿a los otros candidatos no?
Miguel Ángel Riquelme, del PRI: “Por Torreón sí”. Sí, ¿con la actual inercia de cosas? Sí ¿cómo el actual gobierno municipal de su propio partido? Así mejor no. A Riquelme le urge romper, si lo que quiere es darle sentido a ese eslogan entre los electores independientes. Y finalmente, Raúl Sifuentes, del Movimiento ciudadano, otrora líder del actual grupo de poder que gobierna la ciudad, nos dice que “Torreón con Sifuentes Sí”. Sí, pero primero que lo conozcan…
Con tantos sí y buenos deseos para Torreón, ya hasta me voy a sentir optimista de que los vientos van a cambiar. Por lo pronto, la contienda inicia complicada para el PRI; favorable para el PAN por el trabajo del mismo PRI que ya le hizo parte de la campaña. Al final, para los electores, será un simple sí o no.
17 de febrero 2013
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9172675
sábado, 26 de septiembre de 2009
Elecciones en puerta
Regresamos a las campañas. Actualmente en la disputa por Torreón tenemos algunas novedades que no está demás mencionar para este proceso: tiempos más cortos, con 30 días de campaña; el nuevo Cabildo tendrá menos de esas figuras enigmáticas llamadas regidores; una mayor regulación de la publicidad. Ahora no vemos los pendones por cualquier lado, sino expresamente limitados a ciertas áreas, en consecuencia, tendremos menos basura electoral. Bajo estas nuevas reglas, la disputa por Torreón se da un contexto altamente competitivo porque el poder se ha alternado entre el PRI y el PAN desde 1996. El electorado torreonense cambia sus preferencias para apremiar o castigar partidos, candidatos y desempeño. Sin embargo, habría que aclarar que la palabra alternancia en México, y esto es algo decepcionante, no produce rendición de cuentas, pero ese es tema de otro artículo.
Por lo pronto, la historia reciente de esta sui generis “alternancia” se remonta a 1996 cuando el PAN rompió por primera vez, con Jorge Zermeño a la cabeza, el monopolio priista tras una crisis de legitimidad y corrupción en el ayuntamiento lagunero. Para el siguiente proceso en 1999 el PRI recuperó Torreón, y luego el PAN lo volvió a ganar consecutivamente para los periodos de 2002 con Guillermo Anaya y en 2005 con José Ángel Pérez. Ahora los vientos están en contra del PAN que ha sufrido sendas derrotas en los últimos dos procesos, aunado a la mala imagen que el alcalde le deja al candidato de su partido, Jesús de León. Por el contrario, el PRI ha sabido esperar y el candidato Eduardo Olmos ha trabajado desde hace años con las bases electorales en la ciudad.
De esta manera, la oferta política ya está en las calles. Por parte de Olmos leemos el atractivo lema “Rescatemos Torreón”, mientras que de León se presenta miméticamente con el gobierno estatal como “Cerca de la Gente”. Ambos publicaron sus propuestas de campaña el pasado 15 de septiembre, mismas que se encuentran en las páginas web de los candidatos. En una vista somera de las propuestas, los dos candidatos identifican cinco ejes de campaña para los temas de economía, desarrollo social, obra pública, seguridad y agua. Ahí se encuentran algunos qué y cómos que bien vale compararlos para constatar varias coincidencias. Al respecto les recomiendo ver las páginas web de los candidatos: laloolmos.com y chuydeleon.com.mx. En el caso del programa propuesto por Olmos se presenta un documento amplio y desglosado de la oferta política. Con de León, se delinean de manera breve las propuestas.
Hasta aquí me limitado a hablar de dos partidos porque esta contienda se resuelve en dos: Eduardo Olmos y Chuy de León. ¿Pero qué sentido tiene competir desde los partidos minoritarios? ¿Para qué hacer campaña desde el PRD si la elección anterior alcanzó sólo 4 566 votos? A simple vista no tiene sentido, pero creo que hay algo que bien puede aprovechar el candidato de una minoría como el PRD. El Dr. Manuel Velazco, candidato de ese partido, carece de una base relevante de votos, pero lo que sí puede lograr con su participación, es empujar un diálogo público, una discusión, una crítica y sobre todo, el reposicionamiento de los viejos problemas de la Comarca. Por ejemplo, la más visible propuesta del PRD trata sobre el agua y el grave problema del arsénico. Una propuesta inteligente y realista puede hacer eco en los candidatos con posibilidades de ganar, pero al mismo tiempo puede servir para recordarles a los laguneros la peligrosa calidad del agua. Sin embargo, no basta con desear agua limpia, porque sólo sería deseo y buenas intenciones, de las cuales está lleno el infierno. El éxito de la política está en reconocer lo deseable de lo posible, es decir, una dosis de realismo se agradece, sobre en los tiempos de crisis que vivimos.
martes, 25 de agosto de 2009
Diez propuestas para Torreón
La contienda por la presidencia municipal de Torreón ya empezó y habrá de intensificarse en las próximas semanas. Veremos lo habitual. Espectaculares, anuncios, volantes y publicidad repetida hasta el cansancio. También vendrán las ofertas, y con ello, quizá, las discusiones y las propuestas entre los candidatos Eduardo Olmos del PRI y Jesús de León Tello del PAN. En este sentido, no habrá que perder de vista, cuáles serán las propuestas y los medios expresados para realizarlas, sobre todo, ante la inminente crisis financiera que viven las finanzas públicas. A manera de discusión, pero sobre todo, pensando en un Torreón posible, y no solamente deseable, bosquejo diez propuestas para construir la ciudad moderna del siglo XXI. El espíritu de algunas propuestas, más que presentarse como innovadoras, pretenden revalorar espacios, rescatar actores; otras, simplemente buscan regresarle su lugar central a los partícipes principales de la ciudad: los ciudadanos, las personas.
Van las propuestas, no necesariamente en orden de importancia.
1.- Rescatar y trabajar el Centro Histórico con imagen acorde al entorno. Hablo de una imagen urbana congruente, de acuerdo a la historia de la ciudad. Una clave está en la arquitectura, hay que desempolvarla para verla bien. La remodelación del centro no se limita al concreto estampado, sino a una integración adecuada al entorno que se tiene, respetando la dignidad de nuestros mejores piezas arquitectónicas, que las hay. Y quizá en este punto, se tenga que recomponer cosas de mal gusto que la actual Administración impulsó, como los módulos de los ambulantes, que distorsionan todo el sentido del paisaje urbanístico.
2.- Espacios peatonales y banquetas libres para discapacitados. ¿Quién piensa en los peatones? Otras Administraciones han pretendido proyectar un "gran" desarrollo para la ciudad, pero olvidan al actor principal: las personas. Desde hace años que lo nuevo de Torreón sólo está hecho para transitarse en automóviles. Una ciudad es grande por sus espacios para las personas, no por sus puentes para coches, que en los próximos años, al fin, se saturarán. Por otro lado, las banquetas carecen por lo general de rampas para los discapacitados. No se trata de inventar un reglamento, sino de aplicar el que ya existe.
3.- Ciclovías y rutas especiales para los ciclistas que transitan por la ciudad. Si queremos ser una gran ciudad, tenemos que empezar por reconocer formas más sustentables y amplias de transporte. Podemos compararnos radicalmente con algunas ciudades europeas, pero sencillamente, en la ciudad de Durango, hay algunos ejemplos de estas vías. ¿O acaso los ciclistas no tiene derecho? Varios artículos de Francisco Valdés Perezgasga ha insistido en este punto, vale releerlos para escuchar una voz autorizada.
4.- Restructuración de las rutas del transporte. Se avanzó en la remodelación de los autobuses, ahora falta dar un paso más relevante: la reingeniería de las rutas, más acorde a los cambios de la ciudad.
5.- La separación la basura desde la recolección. Esto implica una política pública con toda la hechura, es decir, un auténtico plan de participación ciudadana. Los encargados de estudiar la sociedad, nos recuerdan que las personas en su conjunto social no responden por sí solas, sino a través de un marco institucional que las alienta. Una serie de incentivos que las anima. Los comportamientos se forman, no nacen por ósmosis ni llana inspiración política. De ahí que un razonable incentivo económico, como un descuento en el recibo de la basura, sea consecuencia de la separación de los desechos desde las casas de los torreonenses. Un intercambio en el cual ganan las dos partes.
6.- Generación de electricidad por medio del gas metano. Una fuente alternativa de energía eléctrica para iluminar la ciudad, al menos las vías principales, como sucede actualmente en la zona metropolitana de Monterrey, está en el metano. La energía se puede cultivar y producir de la basura de Torreón, pero sobre todo, de los muchos establos que la rodean. El mejor ejemplo de aprovechamiento sustentable lo tenemos desde hace varios años en el ejido Batopilas. Ahí, el problema de los desechos fecales de las vacas, fue reconducido a ciclo virtuoso de generación de energía, abono orgánico, reducción de contaminación y abaratamiento de costos.
7.- Monitoreo de los arbotantes. Como si el dinero y los recursos fueran ilimitados, es común observar cantidad de luminarias prendidas a plena luz del día. Ahora que las arcas tienen menos dinero, valdrá mucho cuidar lo que se tiene.
8.- Un drenaje para Torreón. Casi no llueve nos han dicho, cuesta mucho; son algunas excusas para dejar el problema. Dejémonos de pretextos, pero también de corrupción y de una vez hagamos un plan para dar buen cauce a la lluvia. Más vale ir construyendo el largo plazo.
9.-Tan sólo hace algunas semanas, escuchaba una conferencia sobre cómo le hacen los municipios más exitosos del país, la experta en finanzas municipales, mencionaba dos ejes que procuran los municipios con suficiencia presupuestal: un catastro eficiente y la promoción del turismo. En el segundo rubro, Torreón está subutilizando su infraestructura en museos como una forma de atraer públicos. Por ejemplo, ahí está el magnífico Museo Arocena, con una colección notable en el norte mexicano. Más de un visitante extranjero se ha sorprendido gratamente de encontrar un sitio como el Arocena.
10.- El agua. El problema de la escasez, la calidad del agua, el hidroarsenicismo, llaman a la urgencia. Torreón, como la punta de la Comarca, al menos hasta ahora, bien puede impulsar el rescate de la cuenca del Nazas. No con más estudios, sino con un plan bien ejecutado que restaure la dignidad milenaria del río y su curso natural.
22 de agosto 2009
El Siglo de Torreón
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