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lunes, 30 de enero de 2012

Director de cultura



Desde esta columna una felicitación al escritor Jaime Muñoz Vargas, quien ha sido invitado por el alcalde Eduardo Olmos a dirigir la Dirección de Cultura. Acertada decisión. Gana la Administración, y sobre todo, gana Torreón. Muñoz Vargas tiene visión, liderazgo y mucho que aportar. Felicidades.


25 de enero 2012 Milenio 
http://impreso.milenio.com/node/9100857

sábado, 13 de marzo de 2010

Pocas nueces



Hace varios que se rompió la hegemonía del partido oficial. El 2000 fue un año esperanzador para muchos mexicanos que votaron por el cambio. Se esperaba, se exigía mucho de la elección. Las expectativas fueron altas, y quizá por ello vino después una profunda decepción. Hace diez años, muchos votamos para sacar a las “víboras y tepocatas”, pero éstas nunca desaparecieron, ni tampoco se crearon las bases para terminar con los resabios del autoritarismo.
Luego entonces, a fuerza de realidad, fuimos conociendo la acepción mexicana de “alternancia”, que no aparece en los estudios de ciencia política de Robert Dahl, Gabriel Almond, Samuel Huntington. Acaso la excepción sería la del politólogo español Juan Linz.

En México asistimos a la alternancia, sin mudar del todo a un régimen sólidamente democrático. Las viejas estructuras del edificio autoritario quedaron tan vigentes como en el pasado. De esa manera la percepción de la corrupción fue forjada eficientemente por el PAN en estos años, a tal grado que en muchos de los estudios de opinión, el PAN desbancó al PRI como el partido el partido más corrupto.
Así, la alternancia en el poder significó un cambio de personas y partido, pero esto no condujo necesariamente a una puntual rendición de cuentas, a una justicia generalizada. Por el contrario, la impunidad sigue siendo el sello de la vida pública. Recuerdo bien como el ex presidente Fox ofreció “peces gordos” y encargó esa función al Secretario de la Contraloría, hoy Función Pública. Francisco Barrio Terrazas, un hombre de buena fama pública, pero de escasos resultados, porque al final, los “peces gordos” nunca llegaron.

A la vuelta de diez años, en estos simbólicos que coinciden con el Bicentenario, la antigua Contraloría pasó de la innovación a la irrelevancia. La Contraloría fue creada en los tiempos de la “renovación moral” y estuvo a cargo de Samuel del Villar. Con el tiempo, el órgano encargado de combatir la corrupción, terminó siendo el encubridor de la misma. No extraña por lo tanto, una fallida pretensión presidencial por desaparecer dicha secretaría.
Desde hace tiempo que el viejo esquema de contrapeso en el poder es obsoleto. La Contraloría evidenció su incapacidad para combatir la corrupción, desde el momento mismo en que terminó siendo una entidad dependiente y parcial al servicio del ejecutivo en turno. Bajo esa relación, la Contraloría se volvió disfuncional para el control y vigilancia, porque al fin terminó vigilándose a sí misma como quien es juez y parte.

En este sentido, mucho ruido se ha hecho en el Ayuntamiento de Torreón sobre las pretendidas irregularidades de la pasada administración. El impugnado Contralor Municipal, Lauro Villarreal, ha señalado malos manejos e irregularidades en el municipio, especialmente en el SIMAS. Desde los megatanques hasta los seguros de funcionarios, se anuncian anomalías por varios cientos de millones de pesos. Y mientras tanto en los medios se dice que si Simas, que si los seguros, que si los microcréditos, pero al final los señalamientos del Contralor Villareal, sólo corren el riesgo de convertirse en exposiciones mediáticas para cumplir con el escándalo, e incluso en un medio de chantaje contra el adversario político. Esta historia ya la conocemos, y desde hace años que se anuncian las auditorías en SIMAS sin que por ello la Contraloría procure responsabilidades.

Bien dicen en política que la forma es fondo. Por eso, más allá del espectáculo, tratando de olvidar el sainete de la semana en la Cámara de Diputados ¿Qué ha resultado en beneficio de los torreonenses el espectáculo entre Lauro Villareal y el décimo regidor panista, o éste último y el tesorero Pablo Chávez sobre el escándalo de los recibos? Me temo que nada, porque el espectáculo no genera gobierno ni responsabilidad. Finalmente, después del escándalo, no conocemos responsabilidades ni responsables. La labor que ahora lleva el vigilante del Ayuntamiento de Torreón, puede convertirse con facilidad en una “llamarada de petate”, en un fuego fatuo que sólo venga a constatar el triste y decepcionante desempeño de los gobiernos a la hora de combatir la corrupción.

Mal haría el Contralor Villareal en repetir el papel del otrora “hombre de hierro” durante el frívolo sexenio foxista, donde los “peces gordos” fueron charalitos. No vaya resultar que el pescador resulta pescado por su ineptitud. Ojalá que no sea así y pronto conozcamos lo que tanto se anuncia en los medios para beneficio de la confianza y credibilidad del gobierno de Eduardo Olmos.
Si el Contralor se queda en lo mediático, habrá aportado mucho a la percepción de fraude que genera la democracia. No está de más recordar una reciente encuesta donde sabemos que siete de cada 10 mexicanos se sienten insatisfechos con la manera en que la democracia funciona (El Universal, 9-III-2010). Quizá como el refrán, hay mucho ruido y pocas nueces. A estas alturas, lo menos que podemos esperar es seriedad.

13 de marzo 2010
el siglo de torreón
twitter.com/uncuadros

domingo, 28 de febrero de 2010

La Consulta, el General y nosotros



No a la generación del No. Así rezó en la semana, la publicación que firmaron en varios periódicos nacionales destacadas personalidades. Entre las firmas, apareció un ex presidente, acaso el más valorado durante los últimos cuatro sexenios. También firmaron conocidos escritores, cineastas, académicos, periodistas, intelectuales.

La resistencia al cambio, expresa el documento, une a la Generación del No, la generación de políticos de todos los partidos que han hecho improductiva nuestra democracia. “Quién se opone a todo está a favor de nada”, argumentan, para luego preguntar: “Si estuviéramos en el paraíso, el cambio sería riesgoso pero, ¿estamos en el paraíso? ¿No hay nada que cambiar?”.
El llamado al Congreso para aprobar la reforma política es loable, pero también discutible. ¿Son sólo los políticos los que han hecho improductiva la democracia? ¿Puede prosperar una democracia sin demócratas? ¿Tiene sentido una democracia sin ciudadanos?

Si bien, estoy convencido que una reforma del poder como la propuesta por el Ejecutivo Federal, busca cambiar las deterioradas relaciones entre ciudadanos y políticos, gobierno y sociedad, no podemos perder de vista que detrás de la política no suelen estar, y mucho menos participar los ciudadanos. Llámese desconfianza, decepción, o incluso pobreza, la renuncia a la política, entendida como espacio público, es generalizada.
No se trata sólo de la política como una forma electoral, sino de una incursión más amplia en la vida pública. Una plaza por ejemplo, no está descuidada solamente porque el gobierno no la atiende, sino también por el cuidado y valor que le dan sus vecinos.

Pensemos en nuestro entorno inmediato. El gobierno local a cargo de Eduardo Olmos, de manera inédita abrió una consulta popular en relación al Plan de Desarrollo Municipal. Instaló urnas en tiendas y edificios oficiales, publicó en la prensa unas preguntas y también en la página electrónica del Ayuntamiento extendió el llamado.

Abiertamente les preguntó a los torreonenses sobre las problemáticas del municipio y su colonia. Pero al final también les preguntó a qué se comprometían para mejorar su ciudad.
En realidad, la otra cara de la moneda llamada gobierno, son los ciudadanos. Al respecto, les pregunté su opinión a algunas personas cercanas sobre la Consulta, a unas les pareció bien, y otras simplemente rechazaron participar por desconfianza, “escepticismo”.

No obstante las dudas, las críticas, me parece preocupante el desprecio, la indiferencia hacia la política. Porque en el fondo sólo indica la irrelevancia de los espacios comunes, de los valores compartidos, de la solidaridad entre sus miembros. La ausencia de participación es una renuncia anticipada por parte de muchos ciudadanos, tal y como lo han demostrado visiblemente los estudios de cultura y valores cívicos.

Quizá por eso, cuando se compara la participación de los ciudadanos de Juárez con los de Tijuana en un problema decisivo como la seguridad, los primeros han cerrado la puerta a incidir en su entorno, mientras que los segundos han logrado cambios palpables en su realidad. Ahí están los registros puntales de las denuncias al ejército, ahí los autos sin vidrios polarizados. La primera sociedad renunció a sus canales establecidos, mientras que la segunda está haciendo con su corresponsabilidad la diferencia.

Hay que escuchar y tomar en serio el discurso del General y Secretario de la Defensa Nacional, Guillermo Galván: “No se olvide que la delincuencia es un enemigo que se mimetiza, se mueve y se escuda en el seno de la propia comunidad”.
Si hay una ciudad fallida como ciudad Juárez, es porque hay ahí una ciudadanía fallida. De esa manera, podemos plantearlo para otros temas, problemáticas, necesidades. Una sociedad que no se involucra con su gobierno, le abre la puerta a la arbitrariedad, el abuso y la falta de responsabilidad.

No hay actitud más peligrosa en política que despreciar la política. Podemos criticar, incluso destruir o hacer un llamado a la “revolución”, pero qué sigue después, qué camino tomar, hacia dónde, cómo construir. Se necesita inteligencia, imaginación y arrojo, algo que colectivamente parece negado.

Es cierto que los ciudadanos no confían en la autoridad, pero tampoco confían en sus vecinos. Por lo tanto, puede haber dudas o desconfianza en el ejercicio de una consulta convocada por el gobierno, pero ¿no debemos los ciudadanos tomar la iniciativa?
La “generación del No” también se explica por lo que son sus ciudadanos.

el siglo de torreón, 27 de febrero 2010
twitter.com/uncuadros

sábado, 9 de enero de 2010

Primeros días


La administración municipal, a cargo del presidente Eduardo Olmos, cumple ya con poco más de una semana. De antemano aclaro que en ese tiempo es difícil dar un balance, juzgar sobre los primeros días. Sin embargo, sí es posible hacer un recuento, a fin de valorar el inicio desde el viernes primero de enero, cuando el actual Ayuntamiento asumió formalmente el poder.
Bien dicen que la primera impresión no se olvida, recordando así el peso de las percepciones sobre la realidad. En este sentido, vimos un arranque decidido de la administración en materia de mantenimiento público. Y ese es el primer sello que queda del arranque del gobierno municipal. Ante el deterioro evidente, ante el abandono y la negligencia de los servicios públicos en la ciudad, el nuevo gobierno está haciendo lo que está obligado hacer.

Dar un necesario mantenimiento: pintar, barrer, pavimentar, revisar el alumbrado. Las acciones no son triviales como sugirió el ex alcalde, sobre todo si pensamos que un entorno descuidado no se valora ni se aprecia. En condiciones de abandono, el aspecto invita incluso a un mayor deterioro del espacio público, y por lo tanto, de la relaciones entre los ciudadanos. De esta manera, el arranque de Olmos atiende lo inmediato, lo urgente y lo que mayoría de los ciudadanos expresaron tiempo atrás en las urnas.

Otra acción visible, y que a más de uno llamó la atención, fue la presencia sumamente activa del Gobernador Humberto Moreira en la ciudad. Nos “acostumbramos”, por decir de una manera: al conflicto, las diferencias, la inoperancia y las malas relaciones entre los gobierno Municipal y Estatal. Por si no fuera poco, se llegó al absurdo de parar las obras y proceder una demanda. En poco más de una semana eso cambió. El Gobernador Moreira, que pasaba fugazmente por la ciudad, estuvo anunciando el arranque de inversiones estatales e inició programas con el gobierno municipal.

Un tercer aspecto relevante de la semana lo vimos con el despido de 78 sindicalizados “exprés”. Con esa acción el Ayuntamiento demostró claramente su carácter y decisión frente a una situación irregular que pretendía mantener a un grupo político del anterior alcalde. El hecho no sólo distorsionaba el tabulador salarial del propio sindicato, sino que además se había realizado al margen de la legalidad laboral. Con esa decisión, el alcalde Olmos dejó en claro y ratificó lo que había afirmado previamente. Hasta ahí tres sucesos que marcaron el inicio del nuevo Ayuntamiento.

Por otro lado, un asunto atropellado se suscitó en el DIF cuando el director pretendió dar “borrón y cuenta nueva” al personal de la institución. Esa situación, impropia para una institución pública o privada fue revisada a fin evitar un conflicto mayor. Sobre todo, por tratarse de un espacio necesario para la asistencia social.
En general hubo un buen arranque desde tres aspectos: las obras públicas, la coordinación entre gobiernos y el carácter mostrado por el Ayuntamiento. Pero insisto, todavía es prematuro dar un juicio más hecho sobre el desempeño, habrá que dar seguimiento a la consistencia de las acciones durante el resto del año. Por lo pronto, el inicio ofrece buenas expectativas del gobierno de Eduardo Olmos.

twitter.com/uncuadros

viernes, 1 de enero de 2010

Ayuntamiento 2010-2013


Tomó posesión el nuevo Ayuntamiento de Torreón a cargo del presidente municipal Eduardo Olmos. En la sesión estuvieron presentes los nuevos regidores, el Gobernador Humberto Moreira y el Secretario del Ayuntamiento, Miguel Mery Ayup.

Entre el equipo del nuevo Ayuntamiento hay gente de probada capacidad profesional y política. Torreón necesita en lo inmediato, más que “grandes obras”, grandes atenciones en los aspectos elementales de la infraestructura urbana. Como muchos laguneros, deseamos que así sea, y que en largo plazo podamos ver con orgullo nuestra ciudad.

sábado, 5 de diciembre de 2009

Torreón en datos duros




Para Heriberto Ramos

¿Quién es quién en los municipios de Coahuila? ¿Cuáles son los municipios que presentan el mejor desempeño general? ¿Bajo qué criterios medir los resultados? ¿Cómo comparar los 38 municipios y en relación a qué? Esta semana la Auditoría Superior del Estado de Coahuila, dirigida por el contador Armando Plata Sandoval, presentó nuevamente un panorama general y preciso, claro y contundente, cuidadoso y necesario sobre las finanzas del Estado.ç

El Informe del Resultado de la Cuenta Pública 2008, compila el desempeño de los municipios y demás entidades en el Estado durante los últimos cinco años. Se trata de un documento técnico y extenso sobre la aplicación de los recursos públicos, es una especie de “Quién es quién de los municipios” que permite conocer con precisión el estado de las finanzas públicas. El Informe se construyó por medio de ocho indicadores básicos en referencia a un punto común (la media estatal por ejemplo) que permite compararlos. Esos indicadores van desde la autonomía financiera de los ayuntamientos (recursos propios) hasta la eficiencia administrativa y su proporción en relación al gasto corriente y la inversión pública.

En este sentido, bien vale echar un vistazo a los datos concretos del Informe, para así entonces, situar al municipio de Torreón. En el tema de la autonomía financiera, es decir, donde se mide cuánto vale el municipio en relación a los ingresos propios que recauda, podemos dimensionar para la base del presupuesto que se ha ejercido en 2008, 1447 millones de pesos), que sólo vale menos de la mitad: 41% (593 millones) son generados por el municipio. El resto se completa con participaciones federales y estatales. De ahí la importancia para el municipio de generar una recaudación eficiente de los impuestos locales, para así proyectar un presupuesto estable de recursos no petroleros. De esa manera los municipios de Ramos Arizpe, Torreón e Hidalgo son los que mayor autonomía tienen en el Estado. Los que menos ingresan: Lamadrid, Viesca y Abasolo.

Si analizamos el indicador de la proporción del gasto corriente, el cual se refiere al dinero utilizado para que la administración municipal opere, Torreón dedica 53% del total de sus recursos, lo cual es una cifra alta que refleja la ineficiencia en términos de administración pública. Lo deseable es alrededor de un 30%, porque mientras más cueste operar un ayuntamiento, menos inversión pública beneficiará a sus habitantes. Ahí el costo de oportunidad es alto. Sin embargo, en Coahuila hay municipios más ineficientes aún: Allende dedica 79% de sus recursos; Frontera 79% y San Juan de Sabinas 77%. Saltillo por ejemplo, un municipio de dimensiones similares a Torreón, utiliza hasta un ¡66%! de sus recursos para funcionar. Esto quiere decir que a los contribuyentes de esa ciudad les sale, como dice coloquialmente en sus clases el economista Isaac Katz, “más caro el caldo que las albóndigas”. Todo un reto de eficiencia tiene el alcalde electo Jericó Abramo Masso.



En el tema de la burocracia, los recursos destinados a servicios personales y pago de personal, el ayuntamiento de Torreón creció (¿justificadamente?) en los últimos seis años su nómina. En el año 2004 se destinó 278 millones, en 2006 pasó a 335 millones para luego llegar en 2009 a 442 millones. Se disparó la nómina, pero no así los servicios, la calidad, ¿la eficiencia?
En este sentido, los ayuntamientos que más gastan en burocracia, paradójicamente son municipios pequeños como San Buenaventura que dedica 48% de su presupuesto, Francisco I. Madero con 47% y Nadadores con 44%. Torreón gasta 29% y Saltillo 34%.


¿Y con tanto gasto cuánto queda para la inversión pública? Poco cuando se sostiene un elevado gasto corriente. Los ayuntamientos que más invierten por cuenta propia son Candela (58%), Progreso (56%) y Ramos Arizpe (47%). Saltillo invirtió la raquítica suma de 22%. Torreón asignó el 32%, con la particularidad de que en los últimos seis años esa inversión ha competido con lo gastado en burocracia. Si a esto le sumamos el gasto corriente, sencillamente concluimos que a los ciudadanos no sale más caro sostener el funcionamiento del ayuntamiento que el beneficio obtenido.


Por lo tanto, lo que éste regresa en bienes y servicios a los habitantes llega muy mermado. Gastan un peso, pero nos regresan menos de 50 centavos. Si lo planteamos en términos de utilidad, sale perdiendo la ciudadanía, lo cual produce un alto costo de bienestar social.






Me queda claro que si en el próximo Ayuntamiento de Torreón se lo proponen, el alcalde electo Eduardo Olmos, bien puede fincar las bases e iniciar la construcción de una administración eficaz y razonable, competitiva y fuerte, pero sobre todo, a favor de los ciudadanos.

lunes, 19 de octubre de 2009

Eduardo Olmos



Se confirmó al fin el amplio triunfo de Eduardo Olmos del PRI para la alcaldía de Torreón. La diefrencia con Jesús de León Tello según el PREP del IEPC quedó en 19.93 puntos, lo cual confirma varias cosas:
-La alternancia en el municipio y un votante proclive a apremiar y castigar. Desde finales de 1990 Torreón no está casado con un partido.
-La base tradicional de votantes del PAN se dispersó por lo menos desde 2008.
-Es cierto que los programas sociales (tinacos, pintura, tarjetas de la gente) empujaron el voto, pero no de forma significativa como sí lo hizo el ineficiente gobierno panista. Al final, eso pesó más.
-Tras el amplio margen de victoria, Olmos despierta una gran expectativa, por lo tanto, está obligado a realizar un buen gobierno: capaz y eficiente, con liderazgo e innovador, responsable y sobre todo, con miras al largo plazo (no sólo los próximos cuatro años).

sábado, 26 de septiembre de 2009

Elecciones en puerta


foto: Espacio 4

Regresamos a las campañas. Actualmente en la disputa por Torreón tenemos algunas novedades que no está demás mencionar para este proceso: tiempos más cortos, con 30 días de campaña; el nuevo Cabildo tendrá menos de esas figuras enigmáticas llamadas regidores; una mayor regulación de la publicidad. Ahora no vemos los pendones por cualquier lado, sino expresamente limitados a ciertas áreas, en consecuencia, tendremos menos basura electoral. Bajo estas nuevas reglas, la disputa por Torreón se da un contexto altamente competitivo porque el poder se ha alternado entre el PRI y el PAN desde 1996. El electorado torreonense cambia sus preferencias para apremiar o castigar partidos, candidatos y desempeño. Sin embargo, habría que aclarar que la palabra alternancia en México, y esto es algo decepcionante, no produce rendición de cuentas, pero ese es tema de otro artículo.

Por lo pronto, la historia reciente de esta sui generis “alternancia” se remonta a 1996 cuando el PAN rompió por primera vez, con Jorge Zermeño a la cabeza, el monopolio priista tras una crisis de legitimidad y corrupción en el ayuntamiento lagunero. Para el siguiente proceso en 1999 el PRI recuperó Torreón, y luego el PAN lo volvió a ganar consecutivamente para los periodos de 2002 con Guillermo Anaya y en 2005 con José Ángel Pérez. Ahora los vientos están en contra del PAN que ha sufrido sendas derrotas en los últimos dos procesos, aunado a la mala imagen que el alcalde le deja al candidato de su partido, Jesús de León. Por el contrario, el PRI ha sabido esperar y el candidato Eduardo Olmos ha trabajado desde hace años con las bases electorales en la ciudad.



De esta manera, la oferta política ya está en las calles. Por parte de Olmos leemos el atractivo lema “Rescatemos Torreón”, mientras que de León se presenta miméticamente con el gobierno estatal como “Cerca de la Gente”. Ambos publicaron sus propuestas de campaña el pasado 15 de septiembre, mismas que se encuentran en las páginas web de los candidatos. En una vista somera de las propuestas, los dos candidatos identifican cinco ejes de campaña para los temas de economía, desarrollo social, obra pública, seguridad y agua. Ahí se encuentran algunos qué y cómos que bien vale compararlos para constatar varias coincidencias. Al respecto les recomiendo ver las páginas web de los candidatos: laloolmos.com y chuydeleon.com.mx. En el caso del programa propuesto por Olmos se presenta un documento amplio y desglosado de la oferta política. Con de León, se delinean de manera breve las propuestas.

Hasta aquí me limitado a hablar de dos partidos porque esta contienda se resuelve en dos: Eduardo Olmos y Chuy de León. ¿Pero qué sentido tiene competir desde los partidos minoritarios? ¿Para qué hacer campaña desde el PRD si la elección anterior alcanzó sólo 4 566 votos? A simple vista no tiene sentido, pero creo que hay algo que bien puede aprovechar el candidato de una minoría como el PRD. El Dr. Manuel Velazco, candidato de ese partido, carece de una base relevante de votos, pero lo que sí puede lograr con su participación, es empujar un diálogo público, una discusión, una crítica y sobre todo, el reposicionamiento de los viejos problemas de la Comarca. Por ejemplo, la más visible propuesta del PRD trata sobre el agua y el grave problema del arsénico. Una propuesta inteligente y realista puede hacer eco en los candidatos con posibilidades de ganar, pero al mismo tiempo puede servir para recordarles a los laguneros la peligrosa calidad del agua. Sin embargo, no basta con desear agua limpia, porque sólo sería deseo y buenas intenciones, de las cuales está lleno el infierno. El éxito de la política está en reconocer lo deseable de lo posible, es decir, una dosis de realismo se agradece, sobre en los tiempos de crisis que vivimos.

martes, 25 de agosto de 2009

Diez propuestas para Torreón



La contienda por la presidencia municipal de Torreón ya empezó y habrá de intensificarse en las próximas semanas. Veremos lo habitual. Espectaculares, anuncios, volantes y publicidad repetida hasta el cansancio. También vendrán las ofertas, y con ello, quizá, las discusiones y las propuestas entre los candidatos Eduardo Olmos del PRI y Jesús de León Tello del PAN. En este sentido, no habrá que perder de vista, cuáles serán las propuestas y los medios expresados para realizarlas, sobre todo, ante la inminente crisis financiera que viven las finanzas públicas. A manera de discusión, pero sobre todo, pensando en un Torreón posible, y no solamente deseable, bosquejo diez propuestas para construir la ciudad moderna del siglo XXI. El espíritu de algunas propuestas, más que presentarse como innovadoras, pretenden revalorar espacios, rescatar actores; otras, simplemente buscan regresarle su lugar central a los partícipes principales de la ciudad: los ciudadanos, las personas.

Van las propuestas, no necesariamente en orden de importancia.

1.- Rescatar y trabajar el Centro Histórico con imagen acorde al entorno. Hablo de una imagen urbana congruente, de acuerdo a la historia de la ciudad. Una clave está en la arquitectura, hay que desempolvarla para verla bien. La remodelación del centro no se limita al concreto estampado, sino a una integración adecuada al entorno que se tiene, respetando la dignidad de nuestros mejores piezas arquitectónicas, que las hay. Y quizá en este punto, se tenga que recomponer cosas de mal gusto que la actual Administración impulsó, como los módulos de los ambulantes, que distorsionan todo el sentido del paisaje urbanístico.

2.- Espacios peatonales y banquetas libres para discapacitados. ¿Quién piensa en los peatones? Otras Administraciones han pretendido proyectar un "gran" desarrollo para la ciudad, pero olvidan al actor principal: las personas. Desde hace años que lo nuevo de Torreón sólo está hecho para transitarse en automóviles. Una ciudad es grande por sus espacios para las personas, no por sus puentes para coches, que en los próximos años, al fin, se saturarán. Por otro lado, las banquetas carecen por lo general de rampas para los discapacitados. No se trata de inventar un reglamento, sino de aplicar el que ya existe.

3.- Ciclovías y rutas especiales para los ciclistas que transitan por la ciudad. Si queremos ser una gran ciudad, tenemos que empezar por reconocer formas más sustentables y amplias de transporte. Podemos compararnos radicalmente con algunas ciudades europeas, pero sencillamente, en la ciudad de Durango, hay algunos ejemplos de estas vías. ¿O acaso los ciclistas no tiene derecho? Varios artículos de Francisco Valdés Perezgasga ha insistido en este punto, vale releerlos para escuchar una voz autorizada.

4.- Restructuración de las rutas del transporte. Se avanzó en la remodelación de los autobuses, ahora falta dar un paso más relevante: la reingeniería de las rutas, más acorde a los cambios de la ciudad.

5.- La separación la basura desde la recolección. Esto implica una política pública con toda la hechura, es decir, un auténtico plan de participación ciudadana. Los encargados de estudiar la sociedad, nos recuerdan que las personas en su conjunto social no responden por sí solas, sino a través de un marco institucional que las alienta. Una serie de incentivos que las anima. Los comportamientos se forman, no nacen por ósmosis ni llana inspiración política. De ahí que un razonable incentivo económico, como un descuento en el recibo de la basura, sea consecuencia de la separación de los desechos desde las casas de los torreonenses. Un intercambio en el cual ganan las dos partes.

6.- Generación de electricidad por medio del gas metano. Una fuente alternativa de energía eléctrica para iluminar la ciudad, al menos las vías principales, como sucede actualmente en la zona metropolitana de Monterrey, está en el metano. La energía se puede cultivar y producir de la basura de Torreón, pero sobre todo, de los muchos establos que la rodean. El mejor ejemplo de aprovechamiento sustentable lo tenemos desde hace varios años en el ejido Batopilas. Ahí, el problema de los desechos fecales de las vacas, fue reconducido a ciclo virtuoso de generación de energía, abono orgánico, reducción de contaminación y abaratamiento de costos.

7.- Monitoreo de los arbotantes. Como si el dinero y los recursos fueran ilimitados, es común observar cantidad de luminarias prendidas a plena luz del día. Ahora que las arcas tienen menos dinero, valdrá mucho cuidar lo que se tiene.

8.- Un drenaje para Torreón. Casi no llueve nos han dicho, cuesta mucho; son algunas excusas para dejar el problema. Dejémonos de pretextos, pero también de corrupción y de una vez hagamos un plan para dar buen cauce a la lluvia. Más vale ir construyendo el largo plazo.

9.-Tan sólo hace algunas semanas, escuchaba una conferencia sobre cómo le hacen los municipios más exitosos del país, la experta en finanzas municipales, mencionaba dos ejes que procuran los municipios con suficiencia presupuestal: un catastro eficiente y la promoción del turismo. En el segundo rubro, Torreón está subutilizando su infraestructura en museos como una forma de atraer públicos. Por ejemplo, ahí está el magnífico Museo Arocena, con una colección notable en el norte mexicano. Más de un visitante extranjero se ha sorprendido gratamente de encontrar un sitio como el Arocena.

10.- El agua. El problema de la escasez, la calidad del agua, el hidroarsenicismo, llaman a la urgencia. Torreón, como la punta de la Comarca, al menos hasta ahora, bien puede impulsar el rescate de la cuenca del Nazas. No con más estudios, sino con un plan bien ejecutado que restaure la dignidad milenaria del río y su curso natural.

22 de agosto 2009
El Siglo de Torreón

sábado, 8 de agosto de 2009

Habemus candidato




Tras las especulaciones y los deseos por la alcaldía de Torreón, esta semana se definieron al fin, los candidatos del PRI y el PAN. Por un lado, Eduardo Olmos competirá nuevamente por la tan añorada presidencia, misma que le peleó al ahora alcalde José Ángel Pérez. En aquella ocasión, 2005, el PAN se impuso por 19 mil votos. Ahora las cosas han cambiado, y el PRI, tras arrasar en dos elecciones consecutivas, donde se renovaron diputados locales y federales, estaría en condiciones de doblar esa cantidad. Olmos, quien ha sido señalado y duramente criticado por ir y venir de un cargo público a otro, sin siquiera completar cabalmente un periodo, es también el político que supo esperar con tesón, a pensar de la derrota. La política es una rueda de la fortuna, a veces se gana, y otras se pierde, y ahora Olmos tiene los vientos a su favor. Manejó programas de obra pública y asistencia social, es conocido ampliamente por el electorado y cuenta con la venia del gobernador.
Por otro lado, en el PAN se han decidido, lo cual sorprende tras la perpetua división interna, por el diputado Jesús de León Tello como candidato de unidad. Quizá en el PAN estén aprendiendo que una “casa dividida, no puede permanecer de pie”, o al menos, esa es la señal que han dado algunos de sus miembros. Por ejemplo, Rodolfo Walls, quien se perfilaba como el delfín de Pérez Hernández, declinó a favor de León Tello para ir a su planilla como regidor, lo cual es muy probable que lo veamos en el próximo Cabildo. Aún así, los intereses de algunos grupos, podrían meterle ruido al candidato de unidad. De León Tello enfrenta un reto enorme, en tanto tendrá que recuperar la confianza perdida en el PAN, tras la mediocre y desafortunada administración actual. Y la confianza, no es un asunto que se cultive con dinero, tinacos o pintura, sino con hechos claros y razonables de un gobierno de calidad. Con de León Tello, el PAN lanza a un candidato con una trayectoria razonable como legislador y a un joven con meteórica carrera política.

Pero independientemente de los escenarios electorales que ya se perfilan en las encuestas, incluso, más allá de quien gane la alcaldía de Torreón, conviene reflexionar en torno a los retos de corto y largo plazo que enfrenta la ciudad. No son pocos los problemas que tenemos, ni tampoco son ilimitados los recursos para afrontarlos. Quien sea el próximo alcalde, asumirá en lo inmediato, un ayuntamiento en crisis.
Sin ánimo de enumerar todas las problemáticas, bien vale concentrarse en tres principales: 1) La basura y el contrato de limpieza; 2) Los policías y la seguridad pública; y 3) La salud de las finanzas públicas.

En lo inmediato, la actual administración renunció a un retiro digno de su gestión, tras complicarse innecesariamente el contrato para el servicio de limpieza de la ciudad. Ya en otros artículos de esta misma columna, he comentado, cómo la decisión que se tome al respecto, reflejará el compromiso y la visión de largo plazo del gobierno para con los ciudadanos. No sólo se trata de contratar una empresa para recoger la basura, sino de construir un futuro sostenible para la ciudad del siglo XXI.

El segundo punto, es quizá el más espinoso de los temas, pues tiene que ver con un asunto vital para la ciudad: la seguridad pública. Luego de la “depuración” y la evidencia de infiltración en la policía, el asunto de los policías cesados, no encuentra una clara solución, y mientras tanto, las consecuencias de ese problema, las seguimos pagando los ciudadanos. ¿De dónde sale el dinero público, sino de los contribuyentes mismos?

Finalmente, el dinero ante la crisis se ha estrechado. El gobierno no es la excepción, y las finanzas públicas de todos los niveles lo están resintiendo, lo cual se traducirá en un reajuste presupuestal para el próximo año. El ayuntamiento, recientemente pidió al Congreso Estatal, la autorización de un crédito por 174 millones, pues el dinero no le alcanza. De una u otra manera, el próximo ayuntamiento, deberá ser más cuidadoso y racional con el gasto y las inversiones.
A todo esto, ¿qué van a proponer los candidatos? ¿Cuál será su visión para enfrentar estos problemas? Y sobre todo, ¿cómo le van hacer? Estaremos atentos a sus propuestas.

El Siglo de Torreón
8 de agosto de 2009