jueves, 30 de diciembre de 2010

Videla sí, y ¿Echeverría?


A sus 85 años, Jorge Rafael Videla fue condenado por la justicia argentica a cadena perpetua. Trás cometer crímenes de lesa humanidad entre 1976 y 1983, el otrora dictador argentino, no quedó impune como su par mexicano: Luis Echeverría. 
Ni antes de la alternancia, ni después, la justicia es o fue el sello del Estado mexicano. Por el contrario, es la impunidad institucionalizada la lógica que rige el orden del desorden. 
 
 

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Ciudad Juárez


Por acá el blog premiado de Judith Torrea, una crónica de primera mano sobre la ciudad fallida por excelencia: Juárez.
Durante 2010, Ciudad Juárez, registró más de 3, 000 asesinatos. Cifra que superó claramente a los ocurridos en Bogotá.

Historias de encuestadores...


...frente al crimen y la inseguridad.

Por acá una crónica publicada en Reforma sobre las peripecias y dificultades que enfrentan los encuestadores en las calles del país. Si bien el texto se centra en los encuestadores del INEGI, la nota aplica a todos aquellos que realizan encuestas en tantas ciudades del país.

La cultura en las encuestas




La época exige cambiar de tema, hablar de otras cosas. Y no es para menos, así que desde esta columna mandamos un abrazo a los lectores y les deseamos una feliz Navidad. Para este artículo y el próximo comentaré los resultados la “Encuesta nacional de hábitos, prácticas y consumo culturales, 2010”. El estudio fue impulsado y patrocinado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA). Se trata del segundo en su género, aunque hay que decir, que la magnitud y extensión del mismo, superó con mucho aquella encuesta realizada en el 2005.

Por la amplitud del estudio de opinión, más 32 mil entrevistas en el país, se hace necesario escribir en un primer momento, sobre los resultados nacionales, lo que de alguna manera muestra la tendencia general que tenemos los mexicanos hacia la cultura. En un segundo texto abordaré los resultados para Coahuila, y lo que acá sucede en relación a la cultura. Pero ¿de qué hablamos cuando hablamos de cultura? ¿Cuál es la utilidad de medir las prácticas culturales entre los mexicanos?


Hago dos aclaraciones. La primera: la investigación partió de un concepto delimitado de cultura, no se refiere entonces, a la acepción antropológica de la cultura, sino a la manifestaciones artísticas y sus prácticas como la pintura, la danza, la música, la literatura, el teatro y el cine.
Segunda aclaración: la técnica del estudio se basó en una enorme encuesta distribuida proporcionalmente en todo el país. Entiendo que algunos tienen prejuicios con respecto a los estudios de opinión, otros los descalifican a priori, y algunos más los subestiman con el cliché de que son la “fotografía del momento”. Sin embargo, en el desempeño de una actividad, sólo puede ser mejorado, aquello que puede ser medido. En este sentido, la encuesta proporciona parámetros claros y actualizados sobre la relación que tenemos los mexicanos con el libro y la lectura, los museos o el arte.


Por ejemplo, en el último año, sólo 7 por ciento de los mexicanos declararon haber comprado al menos un libro. En contraste, la gran mayoría, 79 por ciento, no ha comprado ninguno durante el año. Por lo tanto, estaría bien pensar en un libro como objeto de regalo. Las razones principales por las cuales los mexicanos no han comprado un libro, es por falta de dinero y tiempo para leer (un 43 por ciento). En cuanto a la lectura, independientemente de las compras, sólo 27 por ciento declaró haber leído algún libro durante el año. Comparado con los españoles, el 59 por ciento leyó algún libro. En Francia la cifra sumó 71% y en el Reino Unido llegó hasta el 82 por ciento. Es decir, a diferencia de México, en esos tres países, la lectura es un hábito.



Fuente: Encuesta de cultura, Conaculta, 2010



Si pensamos en una lectura cotidiana como la del periódico, los resultados no dicen que sólo una minoría consume periódicos. Menos del 10 por ciento lee diariamente la prensa. En cambio, un 38 por ciento ni siquiera lo hace ocasionalmente. De esa minoría de mexicanos que sí leen periódicos, un 67 por ciento los compra, y una minoría de minorías, el 2 por ciento, los lee en Internet. 43 por ciento lee noticias sobre el país y su localidad. ¡Cuán lejos estamos de ideal ilustrado!


Pero si menos de la tercera parte de la población consume lecturas, entonces, ¿qué es lo que leemos los mexicanos? 60 por ciento consume revistas de espectáculos, deportes, salud y belleza. Por lo mismo, ahora vemos a un cúmulo de políticos preocupados por salir en las portadas de revistas del corazón.

Fuente: Encuesta de cultura, Conaculta, 2010


En otro ámbito, se ha afirmado que una manera de combatir la violencia es a través de la promoción de la cultura. Sin embargo, tras conocer los números detrás de nuestras costumbres, todavía estamos muy lejos de integrar a los centros culturales a una supuesta estrategia contra la violencia. No obstante de los esfuerzos discursivos que encontramos en los gobiernos. En el último año, 87% (cifra altísima), no ha asistido alguna actividad en los centros culturales, ya sea una exposición de pintura, un concierto de música o la presentación de un libro. Quienes sí fueron al menos una vez en el último año, registró un raquítico 8 por ciento.

Algo similar sucede con el consumo de teatro. Ya no digamos los monumentos históricos, donde 81 por ciento en el último año, no ha visitado ningún monumento histórico. 59 por ciento tampoco asistió a algún museo, pero quienes sí lo hicieron, fue un 26 por ciento de los mexicanos. En relación a otros países, un 77 por ciento los franceses fue a un museo. 44 por ciento en el caso de los ingleses y 31 por ciento entre los españoles. Si bien es pequeño el público mexicano que acude a los museos, los que lo hacen los califican altamente con 8.85 (en una escala del 1 al 10). Por lo tanto, estamos hablando de espacios públicos con un enorme potencial de confianza y aprobación, algo de lo que suelen carecer muchas de las instituciones públicas. En consecuencia, estaría muy bien empezar por ahí. Ojalá los gobiernos tengan mayor atención a los centros culturales, museos y otros espacios relacionados.


Me quedo sin comentar los resultados con respecto al arte, la música y la danza. Prometo hacerlo en el blog si me tienen paciencia. Por lo pronto, la semana que entra estaremos hablando sobre Coahuila. Un abrazo.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Eduardo Olmos, primer informe




Se cumplió el primer año del gobierno de Eduardo Olmos al frente del Ayuntamiento de Torreón.  Desde su llegada, las expectativas fueron altas, como lo fue la votación que lo refrendó en el poder. Atrás quedó el empuje notable con el que arrancó la administración apoyado por el gobierno del Estado. Más que velocidad, se pedía constancia. ¿La hubo? ¿Cuál fue el resultado? En el informe realizado el lunes pasado, el alcalde Olmos ofreció datos, cifras y una síntesis de las principales acciones del gobierno. Una frase buscó sintetizar la gestión: “Torreón trabaja”. 
El informe fue una mezcla de acciones realizadas y acciones por realizar. Se habló de obras en curso desde la administración pasada, obras presentes de la actual administración y obras que todavía no se realizan. Para fines de brevedad, me concentraré en cuatro logros:
1) La seguridad. En general se puede destacar la necesaria y difícil depuración de la policía municipal, ahora en vías de unificación con el Estado. 2) El agua. Otro aspecto relevante fue la decisión de retomar el tema del agua y los problemas asociados al arsénico, tradicionalmente marginados por los gobiernos. En ese punto, el alcalde reconoció que la inversión millonaria destinada a los siete filtros no es la solución, sino una parte de un problema más amplio y complejo. 3) Finanzas municipales. Me pareció oportuno el interés del tesorero Pablo Chávez por mejorar los canales fiscales del municipio. Logró recaudar 31 millones de pesos más por impuesto predial, aunado a los programas de estímulos para multas, recargos y gastos de ejecución, así como la depuración del padrón de anuncios. En contraparte, su trabajo se vio ofuscado por los sobrecostos y las pobres explicaciones en la compra de terrenos para la Gran Plaza. Como dice el dicho: no sólo hay que ser decente, sino parecerlo.
4) El trabajo de difusión cultural logró sacar buen provecho de las conmemoraciones del Bicentenario/Centenario. Además, fue memorable la inauguración de la Cátedra Enriqueta Ochoa a cargo de Fernando Vallejo.  
En nuestra tradición, los aciertos del equipo suelen trasladarse al líder, y por lo mismo, los yerros de los colaboradores también. En este punto se notó la falta de pericia administrativa por parte de algunos colaboradores del alcalde. En mi opinión el presidente Olmos tardó en hacer los cambios y ajustar el equipo. Eso sí, los cambios serán una vez cobrado el aguinaldo. Pero si los cambios anunciados no se notan razonablemente en los primeros tres meses, estaremos ante un movimiento inútil.
Al informe y su amplio anexo documental, le faltó estadística comparada, y no sólo la complacencia de anunciar logros. Estoy de acuerdo: hay que mostrar y presumir los logros, pero también hay que demostrarlos. No basta con decir que vamos bien, mucho menos echarle la culpa al pasado, discurso que difícilmente podrá tener rentabilidad el siguiente año.
Por eso, en materia de seguridad pública no se habló de lo que espera la mayoría de la gente: la baja sensible de los delitos del fuero común. Paradójicamente fue un año de depuración policiaca e inversión, pero también fue un año donde se incrementó la incidencia delictiva (como lo tiene documentado la Fiscalía del Estado).
En tal sentido, con la excepción de los indicadores bien establecidos para las finanzas públicas, hay una ausencia significativa de indicadores de gestión y evaluación para los servicios públicos, por no hablar de otras áreas de gobierno. Una administración que se precie de eficiente, “donde todos tengamos acceso a servicios públicos de calidad”, requiere necesariamente de medición y evaluación: Dónde estamos, cómo estamos, cómo avanzamos. El asunto de la evaluación no es un tema académico, sino una obligación para hacer un gobierno de calidad, un gobierno eficiente.
Por eso habrá que tomarle la palabra al alcalde cuando se habló de la apertura ante las críticas, sobre todo, en un tema que durante el primer semestre fue un talón de Aquiles: la transparencia. 
Para Eduardo Olmos el siguiente año, además de la operación de programas populares como el apoyo para el transporte o la “eliminación” del cobro de la basura, (acciones que sin duda, levantarán la aprobación del alcalde en las encuestas de opinión), puede ser el año para formar espacios de calidad en su gobierno. El año que entra puede brillar la administración con buenas prácticas de gobierno. Ahí están los magníficos referentes municipales del CIDE o las diferentes mediciones nacionales en materia de transparencia, competitividad, desarrollo humano. “Los retos siguen en pie”, porque más que velocidad, los ciudadanos deseamos calidad y un equipo que muestre lo que no logró el primer año: constancia, consistencia.  

Mapa de homicidos


 Se ha hecho un lugar común comparar México con Colombia. Entre las diferencia, además del fortalecimiento del sistema de justicia en Colombia, está en puntualidad de los indicadores. Retomo el mapa de homicidios generado por El Tiempo.

Mapa del crimen (UNODC)


Por acá, con numerosas referencias a México,  el Reporte mundial de la ONU, sobre el crimen organizado.