Mostrando entradas con la etiqueta marihuana. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta marihuana. Mostrar todas las entradas

domingo, 1 de mayo de 2016

28 gramos de mota


Más nos vale ver los cambios y las nuevas tendencias, a quedarnos como estamos. Por supuesto, me refiero a la fallida guerra contra las drogas y la criminalización de los consumidores. Estados Unidos es el país que lanzó la guerra e impuso cruentos combates en países como Colombia y México. Los resultados: cientos de miles de homicidios, cárceles pobladas, estados debilitados por el crimen y una demanda de drogas creciente al otro lado del río Bravo. Para no ir más lejos, un gran negocio redondo alentado por la política del prohibicionismo. Paradójicamente ese mismo país que obliga a repudiar en otros países las drogas, es el mismo donde sus entidades federativas, no sólo legalizaron el consumo de la marihuana, sino incluso, hasta la producción misma. Esa tendencia fue marcada por los mismos ciudadanos, que empujaron a sus gobiernos locales a la legalización. Washington y Colorado fueron los más recientes.
Contrario al modelo dominante, e incluso, contra las indicaciones de la ONU, Uruguay promovió otro camino que legaliza el consumo y la producción de la marihuana. En México llegamos tarde y mal. Después de miles de asesinatos, policías y gobiernos enteros bajo el control del crimen organizado, hay pequeñas señales de cambio. Por una parte, la ayuda de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, para ofrecer una alternativa en relación al consumo de la marihuana. Por otra, el rotundo fracaso del combate al narco y las drogas que terminó por crear "héroes" y fortunas al estilo "Chapo" Guzmán.
Ante esa tendencia, el presidente Enrique Peña Nieto, dio un viraje un tanto tímido, pero al fin la propuesta es un cambio con respeto al problema de las drogas. Al menos en esta ocasión no desperdició el viaje a la asamblea de la ONU sobre las drogas. Destacan dos puntos: la propuesta de cambiar de enfoque y la iniciativa de aumentar la portación de marihuana a veintiocho gramos para los consumidores.
Después de años de violencia, por fin estamos escuchando otra propuesta gubernamental sobre las drogas en México. Leamos el discurso oficial: "Ante las limitaciones del paradigma prohibicionista, se debe atender el tema mundial de las drogas desde la perspectiva de los Derechos Humanos. Este cambio de fondo, implica modificar el enfoque eminentemente sancionador, para ubicar a las personas, sus derechos y su dignidad".
Para complemento, el presidente envió al Senado de la República, una iniciativa de reforma a la Ley General de Salud y al Código Penal Federal, donde propone aumentar los gramos de posesión de marihuana, lo cual de aprobarse, tendría un impacto en el mediano plazo. Aunque celebro que por fin el gobierno federal está proponiendo nuevos enfoques, la iniciativa se queda muy corta, pues no va a la otra cara de la moneda: la producción. ¿De dónde van a salir los 28 gramos y más, si no es del mercado negro? Al final, la propuesta del presidente parece una mesa que le faltan dos de las cuatros patas. De esa manera, no atiende el problema de los enormes recursos a los que acceden los cárteles, ni tampoco atiende las nuevas tendencias económicas en el mercado estadounidense, donde ya se produce marihuana legalmente. La iniciativa federal es pequeña en relación al tamaño del problema. Reconoce el fracaso, pero sólo busca atenderlo por encima. Quién dijera, mejor el PAN, el partido conservador, tiene una propuesta más liberal y completa al respecto, como lo ha expresado Roberto Gil, presidente del Senado.
El caso de Colombia tiene mucho que decir y qué aportar en términos negativos: lo que no debemos hacer. Colombia pagó con harta sangre el combate al narcotráfico y la penalización de las drogas. A la vuelta de las décadas, México repitió esa historia violenta. A pesar de todo, el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, propone algo similar a México, pero no más. Afirma que "consumir no es un crimen y la adicción no es un delito", pero su propuesta no va más allá de reconocer el fracaso de la guerra contra las drogas. Mientras tanto, los veintiocho gramos, y miles de toneladas más, vendrán eficientemente del mercado negro.
27 de abril 2016
El Siglo
https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1218810.28-gramos.html

domingo, 22 de noviembre de 2015

Todos marihuanos

Cada vez más surgen voces en pro de la legalización de las drogas, principalmente la marihuana. El Estado de Portugal promueve la política más liberal al respecto, y sin embargo, no llegaron en masa los consumidores. Más bien los regularon. Ahí el menú es el más grande y variado, incluyendo drogas duras. No obstante esa política, nadie habla de un capo lusitano; tampoco la violencia ensombrece las calles de ese país. En 2013, Uruguay legalizó la marihuana con un proyecto amplio no sólo para el consumo, sino para la producción y venta. La propuesta va a la demanda, y a la oferta. Pero desde allá no escuchamos sobre fugas espectaculares de una prisión de alta seguridad. Mucho menos de cárteles que doblegan a ese pequeño, pero respetable gobierno.
Estados Unidos, un país que promueve el combate contra las drogas en el mundo (los ejemplos más sangrientos y desastrosos son Colombia y México), está cambiando de dirección. Más de una docena de estados, ya han legalizado el consumo y hasta la venta marihuana. Con el aval de los votantes en las urnas en 2014, los ciudadanos de Oregon y Washington D.C dijeron sí a la legalización de la cannabis. El mundo no se derrumbó y las cosas siguieron de rumbo.
Recientemente Nick Clegg, exvice primer ministro del Reino Unido, impulsa una campaña en Europa para cambiar las políticas sobre las drogas. Escuchemos sus palabras: "Transformar una política fallida es difícil… En vez de criminalizar a millones de jóvenes y fijarnos objetivos poco realistas, como la erradicación total de las drogas, ha llegado el momento de que los gobiernos busquen alternativas basadas en la realidad" (El País, 2 de octubre 2015).
De acuerdo con el último Informe Mundial sobre las Drogas (ONU, 2014), las muertes ocasionadas por el consume de drogas no superó los 226 mil muertos. El alcohol, una de las drogas legales y predilectas de los consumidores en el mundo, causa la muerte de 3.3 millones de personas al año, según los datos de la Organización Mundial de la Salud. El tabaco mata cada año casi 6 millones de personas (OMS, 2015). El consumo de alcohol y tabaco se ha reducido gracias a campañas preventivas, aumento de impuestos, y hasta prohibición de anuncios comerciales. Sobre las drogas ilegales como la marihuana, pesa el estigma de la prohibición, y peor aún, la criminalización de los consumidores. En el sexenio pasado los mexicanos sufrimos una guerra absurda por el combate a las drogas y el narcotráfico. El rentable negocio no desapareció, pero creció exponencialmente la violencia, el secuestro, las extorsiones y los robos. De la misma manera, la organizaciones criminales han tenido el suficiente poder de fuego y económico para corromper el estado.
En el Congreso de la Unión no ha avanzado un debate serio sobre las drogas y la legalización. Por su parte, el Gobierno Federal, prefiere sacrificar a los ciudadanos, en vez promover una política radicalmente distinta con respecto al consumo, la producción y venta de drogas. Irónicamente, teme contrariar la política exterior gringa, en vez de atreverse a cambiar las reglas del juego. En un suceso inédito, Arturo Zaldívar, ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, va a presentar el próximo 28 de octubre, un proyecto que buscar declarar inconstitucionales cinco artículos de la Ley general de Salud donde se prohíbe la siembra, el cultivo y la posesión de la droga para autoconsumo con fines recreativos. Por momentos, la argumentación del valiente ministro, retoma lo mejor del pensamiento liberal expuesto por John Stuart Mill. ¿Por qué el Estado tiene que decidir sobre el consumo privado del individuo? En su proyecto, el ministro Zaldívar no minimiza los daños por el consumo de la marihuana, pero tampoco criminaliza. Cito el proyecto del ministro: "Este Alto Tribunal considera que pertenece al estricto ámbito de la autonomía individual protegido por el derecho al libre desarrollo de la personalidad, la posibilidad de decidir responsablemente si desea experimentar los efectos de esa sustancia, a pesar de los daños que esta actividad puede generarle a una persona".
Con la legalización no se acaban al día siguiente los problemas del narcotráfico o los problemas de salud pública. Sin embargo, las políticas actuales han sido desastrosas y con resultados adversos para la sociedad. Ya es hora de cambiar el rumbo. Ojalá la Corte impulse esa tendencia.
21 de octubre 2015
El Siglo

domingo, 11 de agosto de 2013

Marihuana de moda


La marihuana está de moda, ni qué decir. Pero no es una novedad en las calles, sino en los medios. Al fin el consumo de la marihuana, como una de las drogas populares junto al tabaco y el alcohol, se debe más al gusto en el mercado, a pesar de las prohibiciones, condenas y combates. En México el tema la legalización de las drogas, en particular la marihuana, ha cobrado ímpetu en los últimos dos años, sobre todo, por la desgraciada matazón y singobierno que se vivió y todavía se vive en algunas ciudades del país.

Pese al costoso combate, las drogas siguen ahí, el mercado también. Paradójicamente el mayor apoyo a la mariguana no provine nada más de líderes políticos o figuras internacionales, sino de localidades en Estados Unidos como Colorado, Washington y una docena más de estados en ese país. Se pueden esgrimir razones morales contra el mal de las drogas, pero no se puede cerrar los ojos ante el inmenso negocio que lo mismo forma ejércitos privados, compra gobiernos y aterroriza poblaciones. Pero la moda no es el consumo de las drogas o el gusto por la cannabis, sino el debate que se suscita en varios países. Recientemente Uruguay desafió el status quo de las drogas al llevar al congreso una ambiciosa iniciativa de legalización. En varias ocasiones el presidente uruguayo José Mujica se pronunció a favor de la legalización de la marihuana. Finalmente el Congreso aprobó la ley que rompe el tabú de las drogas y la casi incuestionable visión dominante sobre el combate y la penalización.

La Junta internacional de fiscalización de estupefacientes, un órgano más de la ONU, condenó la aprobación uruguaya por violar acuerdos internacionales. Al mismo tiempo, otro órgano de esa burocracia mundial, la Comisión global de políticas de drogas, insiste en cambiar de enfoque. Exmandatarios como Fernando Henrique Cardoso (Brasil), César Gaviria (Colombia) y Ernesto Zedillo (México), forman parte de esa comisión que pugna por cambiar el paradigma fracasado del combate que alimenta muy bien al crimen y las cárceles. En México Enrique Peña Nieto ha mostrado su rechazo al tema, aunque actualmente, se puede portar pequeñas dosis de droga para consumo personal, pues han sido despenalizadas en el país.

Sin duda vamos tarde, aunque nos sobren muertos, violencia y crimen. Alguna propuesta surge en el Distrito Federal. Ya en las modas, hasta el gobernador de Morelos, Graco Ramírez, se anima al debate. Tímido, el procurador Jesús Murillo Karam, prefiere rehuir el tema con un pretexto sobradamente creativo: es un tema internacional.

No creo que la legalización será la panacea, ni tampoco pienso que de la noche a la mañana la apertura a la marihuana resolvería de golpe una serie de problemas relacionados con el narco y la violencia. Sin embargo, la evidencia aportada por experiencias como la de Portugal, Holanda o algunos entidades de Estados Unidos, demuestra que la legalización no lleva a la multiplicación del crimen, sino a su control. Al contrario, el combate no acaba el mercado, sino parece beneficiarlo. En México, seguimos apostando por el fracaso de la visión prohibicionista. Al final el mayor costo es para la sociedad.

7 de agosto 2013
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9188220

domingo, 23 de junio de 2013

¡Vicente Fox marihuano!


¿Vicente Fox pacheco? ¿Vicente Fox tronándosela? ¿Vicente Fox grifo? ¡Para nada! El ex presidente mexicano es fiel a su tradición de publicista. Hombre simpático, dicharachero, hablador. En pocos palabras, un genio de la comunicación involuntario. Como sabemos, Vicente tiene algunos años insistiendo en cambiar el paradigma sobre las drogas. Curiosamente, su propuesta no está tan fumada. Se trata, eso sí, de una tendencia que poco a poco gana adeptos entre políticos, académicos y consumidores organizados de varios países. En Estados Unidos hay 18 estados que han legalizado no sólo el consumo, sino hasta la producción de drogas. Más reciente, los ciudadanos de Colorado votaron el sí (51%) a las drogas, lo cual ya ha impactado en la reducción del precio de la marihuana en ese país. Para los que no se han enterado, por aquello de la moral y las posiciones personales, la portación de droga en México está regulada en pequeñas cantidades: ¡es legal la pachequez!

La marihuanada de Fox es una posición que pide un cambio de paradigma. No el de la guerra contra la drogas que impuso a sangre y fuego Estados Unidos. Fracasos monumentales como el de Colombia y México, evidencian un mal todavía mayor de esa política punitiva. En conferencia en Seattle, Fox abogó por el cambio de enfoque, e incluso, a pregunta expresa, hasta se animaría a producir mota, una vez fuera legal.

Seguí con atención varias entrevistas y no sólo las declaraciones aisladas que llamaron la atención de los medios. Contrario a lo que podría pensarse, máxime por las puntadas en su sexenio, la propuesta fue articulada con la tendencia en Estados Unidos. El argumento de Fox fue bastante coherente, tanto como el discurso latinoamericano que poco a poco empieza a emerger, y que encuentra en el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, a uno de los más lúcidos promotores del nuevo paradigma. El triunfo del carrujo legal en el país vecino parece ser la mayor transformación de drogas entre México y Estados Unidos. No la lucha armada que ha dejando un país herido y profundamente lastimado. Hay que leer con atención el informe de la Organización de Estados Americanos (OEA) sobre “El problema de las drogas en las Américas” (2013). No es la condena ni el combate violento lo que se propone; tampoco cierra los ojos ante el daño de las drogas en las personas. Sin embargo, el informe advierte un mal mayor en la tendencia actual del combate. Además, presenta escenarios hacia el 2025. Cito algunas preguntas de los escenarios: ¿Cuáles son las oportunidades y los desafíos actuales? ¿Cuáles son las oportunidades que podríamos tener y los retos que tendríamos que afrontar en el futuro? ¿Qué opciones tenemos? ¿Qué es lo que debemos hacer para enfrentar mejor el problema de las drogas en las Américas? Después de todo, Vicente Fox no está tan pacheco. Quizá sólo esté apuntado lo que en las próximas décadas podría ser visto como normal.

12 de junio 2013
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9183251

domingo, 11 de noviembre de 2012




Quizá la política más importante sobre la drogas en México, viene de los Estados Unidos. Por supuesto que no me refiero a la prohibición, sino a la legalización, incluyendo la producción. En los Yunites se vive una política ambigua respecto al tema: se ataca, pero se permite. Se dan facilidades, pero se condena. Aplauden una guerra contra las drogas en el país vecino, pero al mismo tiempo son voraces consumidores. Por eso seguí con sumo interés las elecciones norteamericanas. Más allá del triunfo arrasador de Barack Obama, los comicios incluyeron no sólo la reelección o la renovación de autoridades, sino la votación de docenas de políticas locales, peticiones e iniciativas que decidieron los ciudadanos por medio de las urnas.
Uno de esos temas locales, la legalización de la marihuana, fue votado a favor por 51% de los electores en Colorado. Washington también aprobó, pero no así en Oregon.
Todavía no sabemos con claridad el impacto de esas elecciones locales en el mercado de drogas mexicano. Pero sin duda, los electores estadounidenses empujaron, lo que quizá sea la mayor política de impacto sobre las drogas en nuestro paísNo las armas, el combate y la violencia, sino el poder del sufragio.
Mientras en México asistimos a una gran matazón, en Estados Unidos los ciudadanos llevaron el tema de las drogas a las urnas. Esa votación ahora importa tanto para nosotros como para los ciudadanos de Colorado y Washington.
Habrá que volver a escuchar a César Gaviria cuando insiste en replantear el enfoque actual. Tras la decisión electoral de legalizar, el ex presidente colombiano comentó: “Es un reconocimiento a que hay que cambiar las políticas sobre el tema de consumo de drogas. Hay que cambiarlas en nuestros países y hay que cambiarla en este país (Estados Unidos)”.
Inusual entre nuestros políticos, la senadora Marcela Guerra, presidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores para América del Norte, llamó a abrir el debate después del sí estadounidense: “No tengamos debates o discursos de doble moral, vamos a tener debates, ustedes saben que en algunos estados de Estados Unidos ya legalizaron la mariguana, nosotros estamos obligados a asumir un debate serio, no hipócrita, en torno a este tema, es el momento de revisar el mercadeo de eso (sic); y lo tenemos que abordar tarde o temprano”.
Por lo pronto, habrá que ver si el gobierno nacional no decide impugnar a las legislaturas estatales de Colorado y Washington. Si no lo hace y todo marcha conforme los electores dispusieron, en breve esos estados estarán regulado la producción, el consumo y hasta cobrando impuestos.
Se podrá estar de acuerdo o no con esa política sobre las drogas, se podrá condenar moralmente su consumo, pero los electores norteamericanos con su decisión, fijaron una alternativa más razonable para abordar el problema. ¿Pondremos nuestras barbas a remojar?


9 de noviembre 2012
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9163736



miércoles, 31 de octubre de 2012

Marihuana


Mucho se habla de la guerra contra las drogas, la prohibición de los gobiernos y la condena contra los consumidores. Pero también ya se habla más de despenalizar, incluso de legalizar. Aunque parezca que la visión prohibicionista siempre ha sido, las sociedades y los gobiernos han ido por otros caminos más abiertos y menos contraproducentes. Para el caso no tenemos que ir al pasado, sino revisar lo que actualmente se hace en el presente. Estados Unidos es una paradoja. Por un lado su gobierno nacional insiste en la lucha contra las drogas, los cárteles y el tráfico; pero por otro, las autonomías estatales han encontrado espacio no sólo para descriminalizar el consumo de las drogas (sobre todo la marihuana), sino para legalizar formas “medicinales”.

La tendencia parece apuntar hacia otro lado a pesar de la cerrazón en México. Por eso es relevante la crítica de ex dirigente de la ONU, Kofi Annan, sobre la tragedia de México por el combate al narcotráfico. Durante una conferencia en el prestigioso centro de estudios Brookings de Washington, Annan comentó sobre México: “Cuando uno mira los resultados de Calderón, la mayoría de la gente le dirá que no ha funcionado. Ha muerto mucha gente”. A favor del debate sobre las drogas, el diplomático hizo referencia al estudio de la Comisión Global de Políticas sobre Drogas: “Nuestra principal conclusión fue recomendar la descriminalización, no la legalización, porque hemos llenado las prisiones de gente joven cuyas vidas salen destrozadas por una onza (de droga)”.

Aunque Annan hace la distinción entre descriminalizar y legalizar, el paso resulta inevitable. Desde otra trinchera, el peculiar presidente de Uruguay promueve la liberalización de la marihuana. No se anda con rodeos y advierte para su país, lo que en México es cotidiano, es decir: violencia, ejecuciones, muerte. Antes de que el monstruo crezca más, el mandatario uruguayo, José Mujica, propuso una iniciativa para legalizar la marihuana. Su diagnóstico es familiar para los mexicanos: “En el país tenemos miles de presos producto del tráfico de esta inmundicia y han aparecido los delitos por ajustes de cuentas. Porque a la gente que no paga no le mandan los abogados para cobrar. Le pegan un tiro. Eso era desconocido en el Uruguay”.

Más realista y menos moralista propone: “Lo que queremos hacer con la marihuana no es legalizar el consumo, es regularlo. El consumo ya existe”. Continúo con la cita del mandatario sudamericano: “Lo que nosotros levantamos como tesis es que este problema encarado por la vía policial y de la represión sigue estancado, sin solución. Tenemos más presos, gastamos más dinero y el problema se multiplica en las calles”.

Despenalizar el consumo o legalizar la marihuana, no son propuestas de dos hippies trasnochados, sino de dos políticos reconocidos que evidencian el fracaso del enfoque actual. Para mal, en México el debate no prende, pero sí seguimos bajo la desgracia del combate y el fracaso del estado para proteger la vida. No sé si a estas alturas aguantemos 60, 80 o 100 mil asesinatos más.

24 de octubre 2012
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9162442