miércoles, 9 de diciembre de 2015

Segundo Informe de Riquelme

Esta semana el alcalde de Torreón, Miguel Ángel Riquelme, presenta el segundo informe de gobierno. ¿Cómo llega a su segundo año? ¿Cuáles son las cuentas que entrega? En principio, este año destacó por varios aspectos. El más celebrado es la baja notable de la inseguridad y la violencia. Recientemente el Consejo Cívico de las Instituciones reportó bajas consistentes en la mayoría de los delitos, incluyendo el homicidio doloso. Después de durísimos años, por fin se respiran otros aires en la ciudad. Aunque en sentido estricto, esa "paz" se debe más al extermino de un grupo criminal sobre otro, que al puro trabajo de las instituciones responsables de la seguridad. No obstante, la corporación policiaca de Torreón consolidó un nivel importante de estabilidad y control. Quizá ese logro no vende mucho, pero es fundamental para la ciudad.
Entre los aspectos más interesantes del gobierno de Riquelme, y que sin duda podrían convertirse en un referente futuro, están la obras del complejo deportivo y cultural de La Jabonera, y más reciente, la primera etapa de la Línea Verde en el oriente. Hecha con recursos del Programa Nacional para la Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia, La Jabonera es un espacio de primer nivel en el poniente de Torreón. Un sector abandonado por décadas y que ahora cuenta con un espacio que dignifica el sector. Ya se construye un centro similar en la colonia Eduardo Guerra.
Sin duda, a la ciudad le sobran calles y millonarios puentes vehiculares, pero le faltan espacios públicos, como parques y plazas. La Línea Verde es una obra que articulará 12 colonias en el oriente. Proyectada como parque lineal a los largo de 5 kilómetros, la obra arranca con un tramo un kilómetro y medio. La inversión es de 60 millones de pesos. Cuatro o cinco veces más barata que un puente para automóviles, y con un impacto mayor para la población en general. ¿No tendríamos que cambiar ya la dirección de las inversiones para hacer de Torreón una ciudad más humana? Ojalá la Línea Verde se convierta en un referente para mejorar el espacio urbano, dominado por su majestad el automóvil.
Otra obra relevante es el cambio del alumbrado público a tecnología led. Nadie duda del beneficio para la ciudad y de que ahora sí está iluminada. El alcalde hizo del alumbrado el eslogan de su informe: Torreón brilla con luz propia. Sin embargo, lo que es una obra positiva para la ciudad, puede ser también el talón de Aquiles de la administración. ¡Tres mil millones de pesos nos cuesta ese contrato! Más que la inversión en el DF y Guadalajara. Se trata de un contrato a precio de oro (¿o sobreprecios?). Más bien, la luz propia que brilla es para unos cuantos a consta de la mayoría. Como sociedad no aprendemos. Hace décadas, PASA impuso en contubernio con el gobierno local, un contrato leonino. Y todavía se renovó tiempo después por más de 1500 millones. Ahora la ciudad carga una pesada concesión por tres mil millones. ¿Qué sigue? ¿Concesionar el agua por dos mil millones?
En su segundo año de gobierno, Riquelme muestra logros y también claroscuros. En ocasiones, sus acciones son claramente contradictorias a la ruta que establece el IMPLAN (¿Para eso lo crearon?). De esa manera, es un gobernante que no termina por convencer. Una buena parte de los ciudadanos desaprueba su gobierno y le asigna una baja calificación. También, parece más esforzado en alcanzar la candidatura de su partido para gobernador de Coahuila, que en atender el gobierno local. Así empezó José Ángel Pérez. Así terminó.
El poder conlleva una maldición: la arrogancia. Su actitud contrasta con la atención directa hacia los ciudadanos. Por un parte, el alcalde cumple peticiones ciudadanas y resuelve problemas cotidianos; por otra, es profundamente intolerante a las críticas. Se le olvida que es un hombre público y con facilidad asume los señalamientos en el peor de los tonos. Sus frases son coleccionables. No hay asesor que le ayude. Ahí, el carácter demerita la responsabilidad que tiene. Pero en Torreón no existe una oposición en forma. ¿Se imaginan con una? La bancada más priista en el Cabildo la conforma el PAN, con excepción de la síndica, Gabriela Casale, que es una voz sin la menor resonancia. A estas alturas, y sobre todo, después de los Moreira, es un retroceso carecer de contrapesos. Algunas grupos ciudadanos han hecho crítica, mas no la ejercen de manera consistente. Se conforman con desplegados y adjetivos.
El próximo año, 2016, será un año de intensa promoción mediática del alcalde. Su mayor objetivo será buscar la candidatura de gobernador. Antes, falta ver si su gobierno convence.
9 de diciembre 2015

miércoles, 2 de diciembre de 2015

4 años y nada

Cuarto informe de gobierno. Aplausos. Seguimos avanzando. Aplausos. En Coahuila cumplimos. Aplausos. El mayor logro de Moreira II no es la generación de empleo en Saltillo. Ni la disminución de la violencia y la inseguridad en el estado. Su verdadero logro es mantener impune la deuda de Moreira I. Aplausos.

Durango, la disputa del poder

Cada seis años se renueva la disputa por el poder. Cada seis aparecen nuevos aspirantes para uno de los más codiciados puestos en la política mexicana: las gubernaturas. Si hay un lugar privilegiado entre los cargos políticos, es el de gobernador. A partir de la alternancia en el año 2000, quienes más ganaron poder y dinero, pero sobre todo, influencia e impunidad, fueron los gobernadores. Desde entonces no sólo se atrevieron a retar al poder presidencial ­-así nació la Conago-, además manejaron las finanzas públicas a diestra y siniestra. Los menos, llevaron una buena administración, pero lo común fue el abuso y endeudamiento de las entidades. El todavía gobernador de Chihuahua, César Duarte, apareció con inversiones millonarias en el banco. Entre Fidel Herrera y Javier Duarte, dispararon la deuda de Veracruz por lo cielos. Rodrigo Media, quien pasea tranquilo y sonriente, quebró al próspero estado de Nuevo León, lo cual ya es mucho decir. En Tabasco, con menos suerte corrió Andrés Granier, el hombre de las mil camisetas, aunque excepcionalmente está en la cárcel. Michoacán y Guerrero fueron cooptados por el crimen. En Oaxaca, Gabino Cué comparte el mando con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, pero eso sí, tiene una grandiosa residencia. Nuestro presidente no está solo.
Para junio de 2016 serán las elecciones de gobernador en Durango, que con todo y sus particularidades, cuenta con un prepuesto superior a los 28 mil millones de pesos. Como verán, la política no es caridad, sino jugosos intereses. El gobernador Jorge Herrera, ha sido discreto y conservador, pero mantiene un férreo control político en el estado, tanto, que asfixió a los alcaldes. En las finanzas guarda un razonable equilibrio y su gobierno no se caracterizó por escándalos ni confrontaciones. Lo cual es de agradecer. Con el gobierno federal lleva buena relación, pero sin duda, la designación del candidato del PRI a gobernador, la hará el presidente Enrique Peña Nieto. Ya no son los tiempos de las alternancia, y por lo mismo, la decisión aguarda al regreso del presidente de la cumbre de París. Previamente se acordó la "unidad" (así el eufemismo entre los priistas), y esta misma semana el PRI publica la convocatoria. Un mero trámite. 
El gobernador Herrera a impulsado la candidatura de Esteban Villegas, alcalde de Durango (allá no se saben otra), pero la decisión pende de Los Pinos. Por su parte, la senadora Leticia Herrera ha dado sabor a una contienda predispuesta hacia el candidato del gobernador. Me queda la impresión de que la senadora tendría más posibilidades fuera del partido, que desde el partido. No obstante, hasta ahora se ha mostrado institucional. ¿Habrá un tercero en discordia? El riesgo para el PRI sería muy alto, cuando apenas las encuestas apuntan a Villegas y Herrera. No más. Por el contrario, el senador José Rosas Aispuro aparece bien posicionado en el estado. Su candidatura le urge al PAN, y hasta comenten el error de saborearse desde antes el poder. Así empiezan las derrotas. Quien aporta ahí es el senador, no el PAN. 
Falta ver si lo apoyan con todo. En la elección anterior, Rosas Aispuro casi gana la gubernatura. La diferencia fue de ¡1.9 puntos! Derrotó en la capital a Jorge Herrera y sólo unos votos de La Laguna hicieron la diferencia a favor del PRI. "Casualmente" en algunas casillas se presentaron sujetos armados… Sin embargo, con el triunfo de Herrara así nos fue en La Laguna. A cambio, el gobernador sólo regresó migajas. Más allá del PAN, una buena coalición a favor de Rosas Aispuro, podría abrir por primera vez la alternancia en Durango, que tanta falta le hace.
2 de diciembre 2015
El Siglo 

sábado, 28 de noviembre de 2015

Ni leer, ni sumar

Nadie duda de los beneficios de la educación. Tan así, hasta se dice que la educación libera. De cierta manera uno crece bajo la consigna de que estudiar es lo que nos va a sacar adelante en la vida. Pero desde hace tiempo que la educación en México no garantiza la movilidad social. Tampoco invertir miles de pesos en educación, garantiza a los padres, y mucho menos a los alumnos, que cuenten con un empleo digno. Ante esa realidad, se asumen las condiciones del mercado, porque sencillamente es lo que hay. Entonces, a pesar de la economía, queda el recurso de la educación. Pero, ¿qué tanto los jóvenes que ahora estudian en la primaria o secundaria salen bien preparados? ¿Cuánto del empeño en las clases se ve reflejado en los estudiantes?
Recientemente la Secretaría de Educación Pública dio a conocer los resultados de la evaluación de miles de estudiantes en el país. Por medio del Plan Nacional para la Evaluación de los Aprendizajes (Planea, 2015), se aplicaron pruebas a los alumnos de sexto de primaria, tercero de secundaria y del último grado de educación media. De cierta forma, Planea sustituye a la prueba ENLACE, pero como ustedes saben, cada vez que llega un nuevo gobierno, las mismas cosas cambian de nombre. A decir de las propias autoridades, Planea es un versión mejorada de la prueba ENLACE. La evaluación mide dos áreas de competencia fundamentales: lenguaje y comunicación (es decir, comprensión lectora); y matemáticas. Entre los objetivos de la prueba, está en conocer la medida en que los estudiantes logran dominar el conjunto de aprendizajes esenciales al término los cursos. ¿Cuál fue el resultado? Estudiantes que pasan horas y horas sentados, pero que al final de los años, no logran comprender la lectura, aunque sepan leer. A eso súmele un desempeño desastroso en matemáticas. Vayamos a los números. 6 de cada 10 alumnos acaban de terminar la primaria el verano pasado, y sin embargo, no saben resolver problemas matemáticos elementales. 5 de cada 10 batalla para leer textos. En pocas palabras, saben leer, pero no comprenden lo que leen. Difícilmente podremos aspirar a ser un país de lectores, si desde el origen cargamos serios problemas para comprender lo que leemos. Los malos resultados que muestra Planea, confirman lo que ENLACE había documentado en los últimos años.
Al mismo tiempo, la SEP ha insistido también en la evaluación de los maestros, ahora con la novedad de criminalizarlos si no presentan el examen. Más todavía, con la policía por delante, se vigiló la evaluación de los maestros. Pero ¿cuál fue el resultado?, 66 por ciento de los aspirantes a docentes no es "idóneo". Más allá de la Reforma Educativa, que en realidad fue Laboral, la educación en el país parece atrapada en un círculo vicioso entre maestros y alumnos. Así pasan los años, y el avance es insignificante. Al final, la desigualdad educativa sólo se corresponderse a la desigualdad económica. Pero el problema es mayúsculo, y no se resuelve nada más con dinero y tecnología. La OCDE ha demostrado recientemente que el uso de computadoras y tabletas en las escuelas -incluidos los países ricos-, no hace mejores estudiantes. Por lo mismo, en el caso de México, el problema es más elemental: lectura y matemáticas. Quizá entonces, la educación en el país se ha convertido en un negocio de particulares que no se responsabilizan por la calidad del aprendizaje. O quizá, la educación implica entretener a miles de jóvenes sin que eso se traduzca en un aprendizaje efectivo. Paradójicamente el problema no sólo lo enfrentan las escuelas públicas, sino también las privadas.
Mientras tanto, la política reina sobre la educación. Al respecto, es revelador lo que una institución como la SEP afirma sobre Planea: "Es importante señalar que estas evaluaciones de logro no están diseñadas para evaluar la calidad educativa de los planteles o el desempeño de sus docentes. Tampoco deberán usarse para premiar o castigar a estudiantes, docentes o escuelas". En otras palabras: sabemos dónde está el problema, pero no vamos a hacer nada. Mover a México.
25 de noviembre 2015
El Siglo

domingo, 22 de noviembre de 2015

Las lecturas de los mexicanos


Continuamos con las formas de leer y la frecuencia con que leemos los mexicanos. La semana anterior hablamos solamente de los jóvenes. En esta ocasión, toca a los mexicanos en general. ¿Leemos poco o mucho? ¿Qué leemos? ¿En relación a quién? La Encuesta Nacional de Lectura y Escritura 2015, propuesta por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, nos ofrece un perfil actual de los libros, la lectura y los lectores en México. Ya en 2006, la misma institución financió la Encuesta Nacional de Lectura, por lo que ahora, tenemos algunos puntos comparativos. En ese sentido, el estudio es una referencia básica para promotores del libro, educadores, académicos, pero sobre todo, para quienes desde el gobierno o la iniciativa privada tienen interés en la lectura y los lectores.
La encuesta es una brújula; una referencia. Podemos opinar y especular; o basarnos en números, porcentajes y datos duros. Pero vayamos a los resultados. En nuestro tiempo libre, la principal actividad que hacen los mexicanos es ver televisión. 52 por ciento adora la pantalla. Le sigue el deporte, la convivencia familiar, escuchar música, y en quinto lugar, la lectura. 21 por ciento lee libros en su ratos libres.
Al respecto, hay tres datos significativos de los pocos que sí leen. Para el 40 por ciento de los universitarios, leer libros es una actividad recreativa. 41 por ciento de las personas con ingresos superiores a 11 mil pesos (aunque lejos estamos de ser un país de clases medias), gustan de la lectura. Entre los jubilados, 33 por ciento frecuenta la lectura de libros.
Para los niños, dos figuras son relevante en el hábito de la lectura: los padres y los maestros. Es más factible que un niño lea en el futuro, si en su casa ve de manera cotidiana el gusto por lectura en sus padres. 56 por ciento registró que cuando fueron niños, había libros en su casa. Pero un 42 por ciento declaró que no tenía libros. En promedio, las familias donde hay lectores en el país, tiene 40 libros en su biblioteca casera.
¿Qué tipo de libros tienen los mexicanos en su casas? El libro más común en los hogares es el libro de texto, presente en el 45 por ciento de hogares. En más del 40 por ciento de los hogares mexicanos se reportó libros con tema religioso. Le siguieron los cuentos, las enciclopedias y libros de historia. La novela queda en sexto lugar, con 29 por ciento de las preferencias.
¿Por qué razón dicen no leer los mexicanos? 52 por ciento afirma que no tiene tiempo. 49 por ciento no le alcanza para comprar libros. 39 por ciento declara que le falta concentración para leer. En pocas palabras, sabemos leer como acto mecánico, pero no entendemos lo que leemos. ¡Así ni cómo!
En cuanto a los hábitos de lectura, la encuesta aporta datos que son para reír, llorar y celebrar. 46 por ciento deja los libros a la mitad. 40 por ciento toma notas y subraya en las hojas del libro. 27 por ciento lee mientras escucha música. 15 por ciento lee con la televisión prendida. Al respecto, no puedo menos que recordar al gran Marx, por supuesto, Groucho Marx: "Encuentro la televisión muy educativa. Cada vez que alguien la enciende, me retiro a otra habitación y leo un libro". Sólo 13 por ciento declara leer varios libros al mismo tiempo. La gran mayoría de los que lee, 94 por ciento, lo hace en casa. 12 por ciento lee en parques o plazas públicas. 12 por ciento lee en el transporte. Una pequeña minoría, 4.9 por ciento, acostumbra leer en una biblioteca. ¿No les parece que ya es hora de replantear el papel de las bibliotecas?
Entre quienes leen, 57 por ciento procura libros. 55 por ciento lee periódicos. 44 por ciento lee en las redes sociales, 16 por ciento consume comics e historietas. Para los lectores de libros, 60 por ciento lee al menos una vez a la semana y sólo 31 por ciento, lee diario. Y la pregunta del millón, ¿me podría decir el título del último libro que leyó? Por favor agárrense y contengan la carcajada. Para no quedar en ridículo, 8 por ciento, dijo que la Biblia (¿se acordaron de nuestro presidente? 1.5 por ciento, leyó Cincuenta sombras de Grey; 1.1 por ciento, Cien años de soledad; 1 por ciento, El principito (¡ya si no!); 0.8 por ciento, leyó Crepúsculo. En el invisible 0.5 por ciento: ¿Quién se ha llevado mi queso?; Harry Potter; El Alquimista; Sinsajo; Los cuatro acuerdos… Ya mejor ahí le paramos. Al final, querido lector, no perdamos de vista que estas cifras se enmarcan en una: los mexicanos leen en promedio 5.3 libros al año. Ahora sí, ahí la dejamos.
Posdata. Finlandia, 47 libros al año; España, 10.3; Chile, 5.4; Argentina, 4.6; Colombia, 2.2.
18 de noviembre 2015 

Formas de leer


En las últimas semanas, varios estudios y evaluaciones, nos regresan a la dudosa relación de los mexicanos con los libros y la lectura. Por lo general se acepta que los mexicanos no leemos, máxime si nos comparamos con los países europeos. Pero entonces, ¿quiénes leen? Hace algunos meses, la editorial española Gredos agotó toda una colección de libros de filosofía. Paradójicamente la mayor demanda no provino de España, ni tampoco de Argentina, sino de México. ¡Sí, de México! Cómo explicar entonces que los mexicanos no leen y al mismo tiempo agotan sesudos libros de Platón, Aristóteles, Kant, Hegel, Marx, Descartes y Kierkegaard. "Se agotaron en tres horas", afirmó una directiva de la empresa que distribuye los libros de Gredos en México. Hasta Juan Villoro se sorprendió por el auge de la filosofía en los kioscos de la ciudad de México. Al buscar un libro de Nietzsche en esa colección a un precio de gana (130 pesos), el vendedor le contestó: "Ni lo intente, joven, la filosofía es demasiado popular".
Recientemente, la asociación civil IBBY México, que promueve la literatura infantil y juvenil en nuestro país, alentó un estudio para conocer las prácticas de los jóvenes mexicanos en cuanto a la lectura. Hablamos de jóvenes entre 12 y 29 años. Interesados en conocer qué leen, financió la Encuesta Nacional sobre Consumo Digital y Lectura 2015. A grandes rasgos, uno de los hallazgos relevantes del estudio contradice la afirmación de que los mexicanos no leen. Con seguridad no todos, pero entre los jóvenes existe una relación interesante. Otro hallazgo significativo está en la lectura por placer, más que por obligación. Pero no perdamos de vista que se trata solamente de los jóvenes.
8 de cada 10 jóvenes expresa gusto por la lectura. Pero no todo es libros, sino también lecturas en internet. Específicamente libros, 66 por ciento de los jóvenes sí lee. 34 por ciento acepta que sencillamente no lo hace. Le aburre. Esta cifra se incrementa claramente entre quienes van a la universidad. 84 por ciento de los universitarios lee libros, no obstante, hay quien va a la universidad y se resiste a leer. De los que leen, ¡52 por ciento lee literatura! Ya sea novelas o ciencia ficción.
Entre los jóvenes parece inseparable el acceso a la red, sobre todo por medio de los llamados teléfonos inteligentes. La gran mayoría de los jóvenes cuenta con un teléfono celular Smartphone para su uso personal, lo que es más frecuente entre universitarios. Le sigue en medio de acceso la computadora portátil. A Internet, 7 de cada 10 jóvenes accede a través del teléfono. Es tan importante ese medio, que hasta le asignan un alto valor emocional. En promedio, pasan más de cinco horas diarias conectados a la red. Leen, ven videos, escuchan música, chatean con sus amigos, revisan correo, y ven una y otra vez las redes sociales. Por supuesto, esto de la lectura en la red no necesariamente implica lecturas convencionales o libros a la manera tradicional.
8 de cada 10 expresó que sí le gusta leer, aunque no necesariamente libros. Pesan las redes sociales, los contenidos en línea, las comunicaciones personales, pero no lecturas de libros. Sólo 27 por ciento de los jóvenes lee libros en Internet. Pero entre los universitarios, la lectura de libros electrónicos se dispara a 41 por ciento. 42 por ciento de los universitarios frecuenta las bibliotecas digitales. En otras palabras, en Internet, los jóvenes sí leen, no demasiados libros, pero sí mucho Facebook, WhatsApp, Instagram. Los contenidos que más se leen en línea es información noticiosa, y sobre todo, artículos cortos, reseñas, tutoriales y recomendaciones. Por el contrario, para textos literarios como la novela o cuentos, los jóvenes prefieren los impresos.
Entre las conclusiones del estudio, se apunta un comportamiento del Smartphone para los jóvenes: "es probable que la popularidad de este dispositivo digital esté modificando los hábitos de consumo de información y lectura de los jóvenes, cada vez más acostumbrados a contenidos muy breves y mucho más visuales y diversificados, además de tener un uso más acotado del Internet como medio de entretenimiento y relación social".
Tanto acceso, en realidad limita las lecturas prolongadas, los textos extensos a la manera del libro tradicional. ¿Limita también la compresión? ¿La complejidad de una lectura convencional? Roger Chartier ha estudiado admirablemente las formas de leer. Desde la red nos advierte de lecturas fragmentadas. Sin duda, los mexicanos jóvenes tienen mejores accesos, pero a la vez un pensamiento disperso. Quizá en un futuro no muy lejano, esa generación joven cambie la estima por los libros y la lectura en México. Ojalá así sea.
11 de noviembre 2015
El Siglo 

Pecados de la carne


Hasta la cocina llega la política. No sé ustedes, pero ya no extraño el salero en los restaurantes. Aunque el grano de sal da sabor a la vida, no dejan de impresionarme quienes sin probar bocado, ya echaron dos o tres veces la sal. Dados a la hipertensión, el gobierno decidió quitar hace algunos años, los saleros a los mexicanos. Nos dicen que esa política va a ayudar a que menos ciudadanos mueran, sobre todo, cuando hay tantas causas y tan democráticas. Por lo pronto, se ha generalizado la regla de retirarlos de la mesa.







Ya en otros ocasiones nos han advertido sobre el daño del tabaco y el alcohol. De esa manera, incrementan los impuestos, prohíben los anuncios y hasta saturan con campañas necrofílicas las cajetillas de los tabacos. Hasta ahora, se han salvado de esa campaña refrescos, quesos y golosinas. ¿Se imaginan fotos de cadáveres en las gaseosas bajo la leyenda inquisitoria "la azúcar mata"?
Recientemente la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer, dependiente de la Organización Mundial de la Salud, advirtió sobre el consumo de carnes y su relación con el cáncer. La OMS evaluó el consumo de carne roja y de carne procesada. El resultado: su ingesta produce cáncer. Cáncer colorrectal. Cáncer de próstata. Cáncer de páncreas.
De acuerdo con un panel de 22 científicos, la carne roja produce cáncer. Más todavía si es procesada. Por lo tanto, si usted quiere vivir cien años, váyase olvidando de cualquier tentación de la carne. Ya sea de res, ternera, cerdo, cordero, caballo y cabra. Prepárese para dejar bifes, filetes, birrias, menudos, cabritos, carnitas y hasta deliciosos caldos de res. También vaya dejando todas esas carnes curadas, ahumadas y hasta fermentadas. Adiós a los chorizos, jamones, patés, salchichas, cecinas, tasajos, hamburguesas, salamis, pepperoni, tocinos y chicharrones. ¡Mejor ni piense en ellos!
Sin tener el monopolio, los norteños gozamos a mansalva las carnes. A la menor provocación hacemos una carne asada. Y no hay reunión que se precie de tal, si el asador no está encendido con tremendos filetes en el fuego. El olor de cadáver asado nos recuerda instintivamente, que fue la carne y no los tubérculos, la que aportó las proteínas suficientes para desarrollar el cerebro. Vaya paradoja, ahora se predica desde el mundo vegano. Si hemos de creer a los científicos, más nos vale renunciar al legendario desayuno norteño: machacado con huevo. No sé ustedes, pero todavía no imagino ese mundo.
Los científicos nos dicen, que hasta la forma de cocinar afecta: "Cocinar a altas temperaturas o con la comida en contacto directo con una llama o una superficie caliente, como la barbacoa o el sartén, produce más de ciertos tipos de químicos cancerígenos". La divulgación de los datos de la OMS corrió como pólvora en los medios internacionales. Justo en esos mismos medios se registró también que la gente muere de accidentes automovilísticos, hambrunas, guerras y hasta fanáticos religiosos que en nombre la fe, asesinan multitudes. Ya en la obviedad, nos dicen que vivir puede llevarnos a la muerte.
Para "tranquilidad" de los mexicanos, una funcionaria de la Cofepris, afirmó que comer carne es seguro. El problema está en las sustancias que le adicionan. Supongo que algo similar se puede decir de los autos. Son seguros, el problema está en la velocidad; en quienes los manejan.
A estas alturas de la historia, ya casi nadie repara que durante siglos, comer carne fue sinónimo de lujo, abundancia y excepción. Ahora los mercados son carnívoros a una escala inusitada. Para millones de personas que salieron de la pobreza a finales del siglo XX, significó agregar a su dieta porciones de carne, que desplazaron cereales, verduras y arroces. Pero ¿cuántas muertes estima la OMS por comer carne roja? Cito el informe: "las dietas ricas en carnes rojas podrían ser responsables de 50 mil muertes por cáncer al año en todo el mundo. Estas cifras contrastan con el cerca del millón de muertes por cáncer al año en todo el mundo atribuibles al consumo de tabaco, las 600 mil por año debido al consumo de alcohol, y más de 200 mil muertes anuales vinculadas con la contaminación del aire". Al final, los 22 científicos nos dicen que es más fácil morir de cualquier otra cosa, que por comer carne. Dicho esto, ¡buen provecho!
4 de noviembre 2015
El Siglo