lunes, 20 de octubre de 2014
Guerrero en llamas
Era junio de 2013 y ante los medios dos hombres sonrientes se abrazan y posan frente a la cámara. Es el gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre y el cantante Luis Miguel. Por entonces se anunció un cara campaña para promocionar la imagen del estado, no obstante que el municipio de Acapulco desbancó a ciudad Juárez como el sitio más violento del país, lo cual ya es mucho decir. Ahora, la viva imagen del gobierno es un edificio en llamas. ¿Para qué sirve un gobierno así?
15 de oct 2014
El Siglo de Torreón
http://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1047472.ciudadanos-onappafa.html
Cuando despertó, la violencia todavía estaba allí
miércoles, 29 de mayo de 2013
La toma de Michoacán
El nuevo gobierno, que todavía goza de cierta credibilidad, además de condonar impuestos millonarios a La Televisora, decidió que Michoacán sería su laboratorio. A La Laguna, una de las zonas más violentas del país, sólo le mandó dinero para algo que suponemos es la prevención del delito, pero en la plena opacidad, nada evita que aquello termine en las elecciones. En Acapulco, antes puro palmera y sol, ahora naufraga a su suerte, y el gobernador Ángel Aguirre es un decir. Peor en Michoacán que ni gobernador tienen. Enfermo Fausto Vallejo, se retiró. Y el sustituto se queda con los problemas de la deuda, y sobre todo, un estado frágil. Michoacán sigue tomado por los grupos criminales y por todo aquel que lo mismo cierra carreteras y calles, saquea transportes, o hace las veces de “policía comunitaria”.
Abusando del optimismo, el secretario de gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, afirma que en “no estamos haciendo lo mismo que antes”. Para Calderón Michoacán fue un fracaso, y con Peña Nieto la crisis parece agravarse. No se trata sólo del narco y la violencia, la cual tiene sus ciclos, sino del profundo deterioro social. La situación preocupa tanto, que hasta varios legisladores, incluyendo la ex candidata a la gubernatura del estado, ahora senadora, Luisa María Calderón, le han planteado al gobernador interino, “en qué le podemos ayudar”.
Osorio dice que ahora sí “hay una espléndida coordinación con un mando único en manos del Ejército y éste está trabajando en ganarse la confianza de las comunidades”. Sin embargo, el poder está en otro lugar, por ejemplo, en Buenavista Tomatlán, autodefensas ciudadanas (así el eufemismo), retuvieron a 24 militares. El gobierno se cansó de negarlo, pero ya era tarde para creerles porque antes los habían doblegado en la región de la Tierra Caliente.
Michoacán fue el fracaso de Calderón. Ahí inició la guerra que no terminó. Ahora las autoridades dicen que sí hay estrategia, que sí van a cambiar las cosas, pero el estado continúa tomado por grupo de chantaje como el sindicato de la educación. También está tomado por grupos criminales, por policías comunitarias, por quienes a nombre de la comunidad, deciden la ley. Así, bajo el amparo de la colectividad y nada más.
29 de mayo 2013
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9181934
domingo, 16 de diciembre de 2012
Lavandería mundial
Sí, una gran lavandería mundial. Con sucursales por todo el mundo y mucha publicidad. Los clientes son exigentes, desean sus lavados lo mejor posible. Se debe quitar ante todo, cualquier mancha, cualquier rastro de suciedad. Son expertos en limpieza. Por eso, uno de sus grandes negocios es la lavandería mundial. La demanda es tanta, que el negocio se multiplicó por el mundo. Así, hasta cualquiera puede contabilizar hasta 1000 millones de dólares por concepto de limpieza. El negocio es tan conocido, como encontrar una sucursal en la esquina de cada ciudad respetable. Y ahí sí, cada quien se ajusta a su necesidad.
Lejos de parecer extraño, la lavandería mundial mejor conocida como HSBC, nos revela el tamaño del negocio de limpieza y la exigencia de sus “clientes”. Por supuesto que no fueron las autoridades mexicanas, siempre tan permisivas y flexibles, sino las autoridades vecinas en los Estados Unidos quienes abrieron la investigación sobre lavado de dinero. Aquí no se tomaron la molestia de investigar y abrir un proceso, eso se lo dejaron a los medios que informaron algún tiempo sobre los escándalos del banco. Luego, como casi todo, nada pasó. Lo que para unos es negocio y amistad, para otros es justicia y ley. En nuestro país estamos más cercanos a la amistad, que a la verdad. Por eso las sanciones vienen de otra parte, no importan que nosotros estemos involucrados.
Finalmente, el banco HSBC aceptó la responsabilidad de lavar miles de millones de dólares de los cárteles mexicanos. Ya entrado en gastos, quién sabe qué cosas más se lavaron. Stuart Gulliver, jefe ejecutivo del banco afirmó: “Aceptamos responsabilidad por nuestro pasados errores”. Pero veamos sólo una parte de la pequeña responsabilidad. Nada más entre 2007 y 2008 la lavandería mundial limpió unos 7 mil millones de dólares desde sus sucursales en México. El dato es revelador porque no se trata de una especulación, ni de una opinión periodística, sino del resultado de una investigación que se generó en un subcomité del Senado, ¡pero de Estados Unidos! No nos confundamos: ¡Ni por error en México!
La pequeña cifra nos permite dimensionar el tamaño del negocio de las drogas en México, y por lo mismo, el poderío de los cárteles como emporios globales. Aunque es muy temprano para evidenciar el impacto de la legalización, producción y comercialización de la mariguana en Colorado y Washington, ya podría estar en camino el mayor golpe a los cárteles mexicanos en ese producto mayoritario. Lo bueno puede ser la baja de las ventas. Lo malo es que la cartera criminal siempre tiene otros negocios en puerta.
Es significativo que la sanción contra la lavandería mundial HSBC, provino del gobierno estadounidense. Aunque la sanción sólo se limita a una multota de 1900 millones de dólares, no habrá mayores sanciones judiciales por las operaciones de lavado. Eso parece decirnos que el negocio de lavanderías mundiales es sólo un mal necesario con un futuro promisorio.
14 de diciembre 2012
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9167141
sábado, 7 de marzo de 2009
Xcellerator
No es el nombre de una película, tampoco de un videojuego y mucho menos, una venta de autos deportivos. “Xcellerator” es el nombre de una larga y acuciosa operación que el gobierno norteamericano organizó para desarticular una banda del crimen organizado que operaba, como tratado de libre comercio, en México, Estados Unidos (EU) y Canadá. El operativo fue organizado por la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) y tuvo su inicio en California durante el año 2007. Tras 21 meses de investigación y rastreo, el operativo tuvo resultados espectaculares, un tanto inusuales, para lo que se presenta en los EU.
El número de detenidos resulta congruente con el tamaño de la operación: 755 procesados. Materialmente el decomiso también fue a gran escala: 59.1 millones de dólares en efectivo, 12 toneladas de cocaína, así como 8 kilogramos de heroína y 1.3 millones de píldoras de éxtasis. Los resultados fueron contundentes, visibles y palpables, pero al mismo tiempo, evidenciaron el tamaño del problema, así como los alcances de las organizaciones criminales que operaran con redes bien tejidas y organizadas desde México, y que tienen presencia, según la propia agencia de inteligencia norteamericana, en más de 230 ciudades de EU. En la operación de la DEA, participaron más de 200 elementos que también lograron la incautación de 149 vehículos terrestres, 3 aeronaves, 3 vehículos marítimos y 169 armas de fuego.
Aunque sé que son odiosas las comparaciones, y sobre todo por el grado de corrupción que permea las instituciones en México, la operación Xcellerator es un espejo que refleja las carencias e incapacidades del Estado Mexicano, no sólo porque acá, a pesar de los más de 5 mil muertos durante el 2008, y el despliegue espectacular de fuerzas policiacas y militares, los resultados de los múltiples operativos han sido muchas veces, magros y decepcionantes.
¿Cuántas veces, después de intensas balaceras, las autoridades apenas si logran detener a unos cuantos, y no pocas veces, a ninguno? Por otro lado, las áreas de inteligencia de los diferentes cuerpos de seguridad en México, ya sea la Secretaría de Gobernación con el “invisible” CISEN, la Procuraduría General de la República, la Secretaría de Seguridad Pública o la Unidad de Inteligencia Financiera en Hacienda, no nos han ofrecido a los mexicanos una operación de esa magnitud con resultados tajantes. Al decir esto, no pretendo negar los esfuerzos del Gobierno Federal y la política inédita impulsada por el presidente Felipe Calderón, como tampoco pretendo ignorar los decomisos y los enfrentamientos, los detenidos y los muertos. Sin embargo, muchas de las operaciones no logran en realidad golpear a fondo a los cárteles, más aún, los vemos operando y constantemente retando al Estado. ¿Dónde está nuestro Xcellerator? ¿Dónde los resultados que vayan, no a las ramas, sino a la raíz del problema?
En el ámbito financiero, un informe reciente del Fondo Monetario Internacional revelado el mes de enero, deja las cosas en claro, en tanto el desempeño poco efectivo de México en el combate al lavado de dinero. El informe señala que la “inteligencia financiera” no ha investigado adecuadamente, a grado tal que entre 1989 y 2007, es decir, en los últimos 18 años, el Gobierno mexicano solamente obtuvo 25 sentencias condenatorias por el delito de “lavado” de dinero.
El asunto de la guerra abierta contra el narcotráfico y las variantes de crimen organizado, le ha valido al presidente Calderón credibilidad y confianza ante la ciudadanía, pues tiene casi el 70% de aprobación. No obstante, y más allá del empleo legítimo de la violencia, una guerra requiere algo más que fuerza y fusiles, al menos, esa fue la lección de inteligencia que los atenienses demostraron en la Antigua Grecia, a los militares espartanos, cuando la memorable guerra contra los persas.



