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viernes, 30 de junio de 2023

Lecciones de Colombia

 



Conocimos la paz hasta que tuvimos guerra. Ahora valoramos la seguridad como un estado fundamental de la nación. Lo entendimos a la mala y después de tantos años es difícil asimilar lo que pasó. Sin embargo, una vez abierta la puerta de la violencia en 2006, cuando un presidente urgido de legitimad llamó a la "guerra contra el narco", todavía continuamos en esa terrible inercia. Sabemos cuando inició; no cuándo va a terminar. Han pasado 17 años y seguimos en el laberinto. Para el caso, no es necesario repetir las macabra estadística que se cuentan por cientos de miles de homicidios y otros tantos de desaparecidos. En México, tenemos experiencias regionales exitosas para restablecer la seguridad, pero igualmente ayuda conocer las lecciones de Colombia. Es cierto, los conflictos no son los mismos, y sin embargo, tienen manifestaciones similares. Hay que conocer las alternativas colombianas a la profunda crisis de violencia, tras 60 años de guerra.

La dura experiencia del país latinoamericano, partió en años recientes, desde un principio esencial: Hay futuro si hay verdad. Bajo ese valor, impulsaron en 2017, la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición. De esa manera, llamaron a un gran acuerdo social para la paz. Entre las partes reunidas, no sólo están las víctimas, sino también, los victimarios. En unos y otros, el rostro de las personas como responsabilidad, según lo expresó el filósofo Emmanuel Levinas.

Tras años de complejas negociaciones, entre el Gobierno nacional y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, se logró un acuerdo en La Habana, Cuba, para terminar con seis décadas de guerra. El 24 de agosto de 2016, Colombia hizo historia. El compromiso se ratificó en Cartagena bajo el nombre: Acuerdo Final para la Construcción de una Paz Estable y Duradera. El compromiso de las guerrillas fue entregar todas sus armas a la ONU, no cometer secuestro, extorsión ni reclutamiento de menores, romper sus vínculos con el narcotráfico y detener los ataques a la Fuerza Pública y a la población. Asimismo acordaron colaborar para esclarecer las violaciones cometidas a la población civil.

En el 2022, el presidente de la Comisión, Francisco de Roux, entregó el extenso y necesario informe. Lejos de la negación o el ocultamiento, el informe ilumina los años más oscuros en la historia colombiana. Su propuesta es conocer desde la verdad dura e incómoda, un realidad brutal que rompió a la sociedad. De Roux fue un actor clave y de primer orden en el acuerdo de paz. Sacerdote jesuita, filósofo y economista, también es conocido como "Pacho". Durante la presentación del informe cuestionó:

"Cómo nos atrevimos a dejar que pasara y cómo nos podemos atrever a permitir que continúe pasando".

A través de 24 tomos y más de 8 mil páginas, el informe da las claves para la construcción de una paz, si se quiere imperfecta, pero paz.

El informe abre con el siguiente llamado: "Traemos un mensaje de esperanza y futuro para nuestra nación vulnerada y rota. Verdades incómodas que desafían nuestra dignidad, un mensaje para todas y todos como seres humanos, más allá de las opciones políticas o ideológicas, de las culturas y las creencias religiosas, de las etnias y del género. Traemos una palabra que viene de escuchar y sentir a las víctimas en gran parte del territorio colombiano y en el exilio; de oír a quienes luchan por mantener la memoria y se resisten al negacionismo, y a quienes han aceptado responsabilidades éticas, políticas y penales. Un mensaje de la verdad para detener la tragedia intolerable de un conflicto en el que el ochenta por ciento de las víctimas han sido civiles no combatientes. Una invitación a superar el olvido, el miedo y el odio a muerte que se ciernen sobre Colombia por causa del conflicto armado interno. Estamos convencidos de que hay un futuro para construir juntos en medio de nuestras legítimas diferencias. No podemos aceptar la alternativa de seguir acumulando vidas despedazadas, desaparecidas, excluidas y exiliadas. No podemos seguir en el conflicto armado que se transforma todos los días y nos devora. No podemos postergar, como ya hicimos después de millones de víctimas, el día en que la paz sea un deber y un derecho de obligatorio" (Informe, Convocatoria a la Paz Grande, 2022).

Entre tanto, es significativo que a propuesta del rector de la Universidad Iberoamericana Torreón, Juan Luis Hernández Avendaño, el jesuita Francisco de Roux recibió el pasado 20 de junio, por parte del Sistema Universitario Jesuita, el Doctorado Honoris Causa. Sin duda, el ejemplo de Roux y la experiencia colombiana, son luz de esperanza para México.

El Siglo
27 de junio 2023

domingo, 22 de noviembre de 2015

Peor para los peatones

Fuente foto: http://blogs.lavozdegalicia.es/javiersanz/2012/11/11/ciudades-para-peatones/
Pasada la crisis de violencia en la ciudad, poco a poco surgen otras problemáticas relevantes que también implican la vida. Cada vez más, se discuten problemas urbanos relacionados a la movilidad de las personas y el diseño de las ciudades. Porque nada más cotidiano en la ciudad, que la movilidad en las ciudades. De esa manera, la calidad de vida de una sociedad también se mide por la forma en la que las personas se mueven.
Recientemente no dejan de impactarme la muertes de personas que en el transcurso de sus actividades, pierden de la vida en el traslado. Para no ir tan lejos, retomo dos historias sucedidas en Torreón. Julio. Por la noche salió caminando una madre con sus dos hijos. Ante la poca visibilidad, uno de los pequeños, de dos años, cayó en una alcantarilla sin tapa, una situación que parece normal en la ciudad. ¿Cuántas alcantarillas han visto así en los últimos años? ¿Cuántas trampas mortales en la ciudad? Tristemente el niño falleció y sin embargo, aceptamos que la ciudad es así, que cualquier día un persona muere al trasladarse. Invertimos millones de pesos en bulevares, pavimento y puentes vehiculares, pero no reparamos en la seguridad de los peatones. Mal, muy mal estamos cuando las prioridades son otras, que no el cuidado de la vida.
Agosto. Diez de la noche. Como otros días, caminó para cruzar la Saltillo 400 a la altura de la calle Gómez Morín, para luego encontrar la muerte con un veloz auto. El impacto fue tal, que el vehículo arrastró el cuerpo por más de 60 metros. La escena ya parece común en esas vialidades de la ciudad, donde el "derecho" a la velocidad se vuelve sinónimo de muerte. Y sin embargo, la sola idea de bajar la velocidad en cualquiera de esas vialidades, indigna más a los ciudadanos, que la pérdida de las vidas. Mal, muy mal está una ciudad, cuando privilegia la velocidad de los automóviles, en detrimento de las personas. No es casualidad, que en las últimas semanas muchos ciudadanos se quejaron de los agentes de tránsito y vialidad en la carretera Torreón-San Pedro. Los veloces automovilistas señalan extorsiones de los agentes. Es posible, pero antes pensemos en lo siguiente: para que exista corrupción es necesario dos partes. ¿Acaso se reconocen? Tanto peca el que mata a la vaca, como el que le agarra la pata. Sin embargo, la indignación no provine de las decenas de muertes en esa vialidad por el exceso velocidad. Ni tampoco indigna, los peatones que han muerto en esa zona, algunos ya ni siquiera por cruzar, sino sólo por estar cerca de un percance vehicular. Lo que indigna a tantos automovilistas es no poder ir a 120, o incluso, a 140 kilómetros por hora, porque ahí están los entrometidos tránsitos. Indigna que la autoridad limite la velocidad, que se meta con el gusto de ir más rápido. En esa lógica, lo sagrado no es la vida, sino cuán veloz puedes ir.
Para mi sorpresa, al revisar sistemáticamente más de una década de muertes asociadas al transporte y la movilidad en Torreón, encontré que la primera tendencia la concentran los peatones. La segunda causa de muerte es de automovilistas. ¡Más todavía! Existe una correlación entre ambas causas. ¿No creen que ya es hora de hacer algo? Recupero algunos estadísticas de nuestra tragedia: entre los años 2000 y 2013, murieron 432 peatones, 243 automovilistas, 41 motociclistas y 23 ciclistas. Es decir, ¡739 personas! (Para el caso, el Inegi registra a precisión las causas de muerte).
Pero lejos de tratarse de simples accidentes que se acumulan, o cosas del azar, lo que tenemos es un terrible patrón donde el diseño urbano y las políticas de movilidad, alientan esas tendencias. Cuando leí el extenso "Informe sobre la situación mundial de la seguridad vial, 2013", publicado por la Organización Mundial de la Salud, constaté esa problemática compartida. La OMS identifica que "las lesiones causadas por el tránsito son la octava causa mundial de muerte, y la primera entre los jóvenes de 15 a 29 años. Las tendencias actuales indican que, si no se toman medidas urgentes, los accidentes de tránsito se convertirán en 2030 en la quinta causa de muerte".
Igualmente, otra conclusión del informe acomoda a la perfección a mi ciudad: "Las políticas de transportes olvidan a los peatones y los ciclistas. Los datos existentes constituyen una seria advertencia a los gobiernos respecto de la necesidad de tener en cuenta a los usuarios no motorizados de la vía pública".
Tal vez para la próxima, lo entendamos muy tarde.
12 de agosto 2015
El Siglo 

lunes, 4 de mayo de 2015

Torreón ¿qué fue de la seguridad?


Sin duda, mejores vientos corren para Torreón y La Laguna. Hace un par de años, no veíamos lo duro, sino lo tupido en cuestiones de seguridad. Era el tema de todos los días, y el temor entre muchos, estaba a flor de piel. Por las noches había calles desiertas. En junio de 2012 alcanzamos un horrendo pico de violencia. A partir de ese año, la violencia comenzó a descender. Si bien, hoy no estamos a los niveles anteriores a 2006, es un hecho notable la disminución de los sucesos de violencia. Poco a poco Torreón se rehace como una ciudad resiliente. En los peores años, salió lo mejor de los ciudadanos a los calles. Se visibilizaron organizaciones y colectivos ciudadanos para defender de algún modo la ciudad. Para bien, nuestro principal tema actualmente no es la inseguridad, sino la economía. Es relevante conocer cómo en los últimos dos años, la economía desplazó a la inseguridad como principal preocupación entre los laguneros.

Así, me da gusto ver cómo la vida nocturna resurge en la ciudad. La apertura de restaurantes, bares y hasta antros indican otros tiempos. Iniciativas como el Distrito Colón, han inyectado nueva vida a sectores muertos y abandonados. De esa manera, poco a poco dejó de ser un estigma regresar al centro. Ahora caminar por ahí en las noches, es una buena ocasión para encontrar amigos, para divertirse un rato. Recientemente, el Consejo Cívico de las Instituciones Laguna (CCIL), publicó el informe anual2014, sobre incidencia delictiva en la Zona Metropolitana de La Laguna (ZML). En Torreón los homicidios dolosos por cada 100 mil habitantes descendieron 48 por ciento, de 2013 a 2014. En Gómez Palacio el descenso fue de 52 por ciento para ese mismo lapso. 

La tendencia confirma una baja consistente de ese delito a partir de 2012. A la fecha, en los subsiguientes años las tasas cayeron visiblemente. Es cierto, el problema no se acabó, pero ya no estamos tampoco a esos niveles. Aunque todavía siguen las secuelas y los daños, ya se respira otro ambiente en la ciudad.

Es “políticamente incorrecto” reconocer la labor de contención del ejército en las calles, pero sin los soldados, las cosas habrían sido peor. Igualmente, no debemos desestimar que la policía de Torreón pasó de ser un corporación infiltrada por el crimen, a una institución pulverizada por el despido masivo de policías. Costó años rehacer la institución. Actualmente la policía local es un caso relevante por ser una corporación estable entre los municipios del país. Nos es poca cosa.
Pasó la tempestad, pero todavía hay delitos en la ZML, que registran preocupantes niveles de alta incidencia delictiva. Varias modalidades de robo se mantienen por encima de la media nacional por cada 100 mil habitantes. Como ZML el robo con violencia es dos veces mayor que la media del país. El robo a negocio, es 3.2 veces más que a nivel nacional. El robo a transeúnte, supera 2.7 veces la misma medida nacional. Y lo menos, es el robo de vehículo, que aun así, es 1.2 veces mayor que la incidencia nacional. Hago un paréntesis. Las estadísticas del CCIL se basan en los reportes oficiales de las mismas autoridades, es decir, la Procuraduría General del Estado de Coahuila, y la Fiscalía General de Durango. Son cifras oficiales que el Consejo tiene a bien hacer públicas para los ciudadanos. Estoy convencido que sólo en la medida en que esa información es pública, se pueden encontrar soluciones a las problemáticas.

No se trata de descalificar a los gobiernos, sino de conocer primero cómo estamos, y sobre todo, dónde debemos priorizar las atenciones. Sin embargo a la autoridades no les haría mal reconocer lo que falta, y sobre todo, los puntos urgentes a cambiar. El Informe CCIL es un referente obligado para el tema de seguridad, y también, hay que decirlo, es una de las pocas organizaciones locales,  certificadas por el Observatorio Nacional Ciudadano.


El nuevo Informe del CCIL, vayan a ccilaguna.org.mx, presenta series comparables, datos duros, análisis estadísticos serios y la ocupación compartida por mejorar la región. Falta mucho por hacer, por recuperar. Podría decirse que estamos “menos peor” en la región, o que la situación ha mejorado. Pero lo que no podemos hacer es celebrar, cantar victoria a la ligera para imponer un argumento de autoridad (“yo lo digo”, ¡por favor señores lean a Ockham!). Hago votos para que en los próximos años regresemos a niveles razonables de seguridad. Ese duro trabajo no es solamente para el gobierno, ahí estamos también los ciudadanos.

11 de marzo 2015
El Siglo de Torreón
http://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1094966.torreon-que-fue-de-la-seguridad.html

lunes, 12 de enero de 2015

¡911 Presidente!


Vi con atención el mensaje del presiente Enrique Peña Nieto, y mi sensación es que todavía sigue en China. Después de dos meses tras los sucesos trágicos de Ayotzinapa, el ejecutivo no ha visitado Iguala. Por el contrario, ese viaje sí lo canceló. El punto es significativo porque muestra un gobernante que no termina por asumir el tamaño de responsabilidad de su cargo. Rebasado, distante, disminuido ante la adversidad, su actitud es la de un hombre que no parece comprender la gravedad del momento. No sólo no conecta con la gente, sino hasta las encuestas de los diarios oficialistas, ya lo muestran en picada. Pero el problema para el ejecutivo no es la caída de la popularidad, sino la falta de credibilidad en su presidencia. El Gobierno Federal quiso vender la imagen de un país reformista, cuando ni siquiera fue capaz de atender la función primordial del Estado: la seguridad.

Ante el estado de emergencia por fin salió el jueves pasado el inquilino de Los Pinos. La expectativa era grande en torno a qué iba a decir, y sobre todo, hacer. Lo primero que me llamó la atención de su discurso, fue ausencia de autocrítica para su gobierno. Lejos de reconocer errores e incluso ofrecer perdón a las víctimas, sencillamente nos presentó un decálogo "para mejorar la seguridad". De esa manera, buscó empatía al decir "Todos somos Ayotzinapa", pero esa frase pronunciada por quien ni siquiera fue a la comunidad, resulta hueca.

Repasemos el decálogo. 

1. Ley Contra la Infiltración del Crimen Organizado en las Autoridades Municipales. La iniciativa busca intervenir y disolver ayuntamientos infiltrados por el crimen organizado. Sin embargo, no se dice nada sobre los actores que operarán esa ley. ¿Con qué sistema de justicia? ¿Con las actual Procuraduría de la República? ¿Con la eficiente Policía Federal? ¿Y quién los revisa a ellos? Ojo, la infiltración no sólo está en los municipios, sino como muestra nuestra historia reciente: en las esferas más altas del gobierno. ¿Por qué no habló de los gobiernos estatales infiltrados por el crimen?

2. Iniciativa que redefinirá por completo y dará claridad al sistema de competencias en materia penal. ¿Y el código penal único? Desde 2008 empezó la reforma constitucional al sistema penal. La propuesta es un pleonasmo para completar el "decálogo".

3. Policía estatal única. La propuesta no es novedosa, ya viene desde el sexenio anterior. En principio es positivo tener 32 corporaciones, a más de mil corporaciones disímiles. Sin embargo, por lo menos llevará el resto del sexenio avanzar en el proyecto, así que no esperemos resultados a corto plazo.

4. 911. En el país ya tenemos el 066, sólo cambiará de números. La iniciativa atiende la forma, por ser más popular ese número. ¿Y el fondo?

5. Clave Única de Identidad. ¿Y qué hacemos con el CURP? Otra ocurrencia de relleno. Eso sí, con costo a los contribuyentes.

6. Operativo especial en la región de la Tierra Caliente. Ahí inició el fracaso de Calderón al inicio de su terrible sexenio. Ahí regresa Peña Nieto.

7. Reformas para mejorar la "justicia cotidiana". Sin duda todo lo que actualmente y desde hace décadas no funciona en el sistema de justicia mexicano. Resulta irónico que la reacción actual del Gobierno Federal sea detener, golpear y reprimir a ciertos manifestantes. En algunos casos, hasta el ejército entra por los estudiantes, como sucedió reprobablemente en la Universidad de Coahuila.

8. Reformas en derechos humanos. Fue la propuesta más amplia en relación a la atención de víctimas y desapariciones forzadas. Se prevé un Sistema Nacional de Búsqueda de Personas No Localizadas, además de un Sistema Nacional de Información Genética.

9. Combate a la corrupción. El presidente no dijo nada de la "casa blanca" y el conflicto de intereses. Al omitir deliberadamente el tema, sólo ratificó la amplia desconfianza a su gobierno.

10. Gobierno Abierto. La firma del convenio para llevar la agenda del gobierno abierto ya viene desde el sexenio de Calderón. Se firmó en 2011. Este punto sólo se incluyó para relleno del decálogo.

¿En verdad es todo lo que tiene la Presidencia de la República? Francamente decepciona el contenido de las propuestas de Peña Nieto ante la crisis de su gobierno y del país. Decepciona porque en vez de ir al fondo, sólo toca dos o tres punto relevantes y el resto son repeticiones y duplicaciones de líneas existentes. En verdad me aterra comprobar que el complejo aparato de Estado es todo lo que puede dar. No quiero pecar de pesimista, pero las propuestas del presidente se quedaron muy cortas ante el enorme problema. Lo peor que puede sucederle a su gobierno es continuar en la arrogancia e inútil inmovilidad en la que se encuentra.

3 de dic 2014
El Siglo

lunes, 20 de octubre de 2014

Guerrero en llamas


Era junio de 2013 y ante los medios dos hombres sonrientes se abrazan y posan frente a la cámara. Es el gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre y el cantante Luis Miguel. Por entonces se anunció un cara campaña para promocionar la imagen del estado, no obstante que el municipio de Acapulco desbancó a ciudad Juárez como el sitio más violento del país, lo cual ya es mucho decir. Ahora, la viva imagen del gobierno es un edificio en llamas. ¿Para qué sirve un gobierno así?
 15 de oct 2014
El Siglo de Torreón
http://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1047472.ciudadanos-onappafa.html

martes, 5 de noviembre de 2013

Los números de la violencia con Peña Nieto

A punto del primer informe de Enrique Peña Nieto, ya adelantó esta semana, los principales logros de su gobierno en materia de seguridad. El tema, aunque marcado por la tragedia de los últimos años, es importante en tanto la recuperación de orden perdido. En muy poco tiempo, durante el sexenio pasado, saltamos brutalmente de una tendencia de homicidios a la baja (los más bajos niveles de los últimos veinte años), a las peores tragedias que cimbraron severamente a la sociedad. Por momentos parecía que no teníamos Estado. Y así le fue al partido en el poder durante las elecciones.
En el primer informe no hay mucho que presumir, pero sí es de reconocer una disminución de la violencia entre diciembre de 2012 a julio de 2013. Bajó 20 por ciento el número de homicidios vinculados con delitos federales, respecto al mismo lapso del año anterior. Aunque no estoy muy seguro que deba más a la eficacia del gobierno que a los reacomodos de los grupos criminales. Vayamos a las cifras: nada más este año, en el periodo que va de enero a julio, se han cometido 10 mil 899 homicidios dolosos en el país. ¿Son muchos o pocos? Nada más representan la mitad de los cometidos el año pasado, que fueron 21 mil 700, de acuerdo a la cifras públicas del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP).
Paralelamente, a la baja de los homicidios, aumentaron los delitos de secuestro y extorsión. Un paso para adelante, y otros dos para atrás. 27 por ciento aumentaron los secuestros en el país en 2013 durante los primeros ocho meses del gobierno de Peña Nieto. Las denuncias ascienden a 911 secuestros. Las extorsiones, también asociadas a altos niveles de violencia, aumentaron 16 por ciento. En el periodo se acumulan 4 mil 666 denuncias. Con todo, los incrementos sólo se miden con base a las denuncias que llegan al sistema judicial. ¿Cuántas no llegan por temor o desconfianza? El problema de la cifra negra. Independientemente de ese fenómeno, la famosa nueva estrategia del presidente no ha bajado hasta el momento la incidencia delictiva más grave. Sé que no pasará en poco tiempo, pero ya es hora de dar buenos resultados si se quiere construir al “México en paz”. 
Las cifras registradas hasta ahora, no dan buenas noticias. Ojalá estemos en una tendencia sostenida a la baja de la violencia en México, y no solamente en un ciclo donde baja para luego subir. Una de las banderas del presidente cuando era candidato en campaña, fue cambiar la estrategia de seguridad. Ahora nos dicen que ya cambiaron, que se combate con inteligencia, e incluso, bajo el respeto de los derechos humanos, pero nos faltan los resultados. Tal vez lo más notable de este primer año, no es la reducción de la incidencia delictiva, sino una estrategia de comunicación que permitió al gobierno sacar los muertos de los medios.
Así, en el primer periodo de Peña Nieto se habla menos de la seguridad, y qué bueno, aunque la seguridad sigue igual o peor que antes en algunos delitos. El problema de esa estrategia de comunicación es que al principio funciona, pero si no se corresponde con resultados consistentes, termina por ser un fiasco. Más nos vale que el próximo año tengamos mejores resultados.
30 de agosto 2013 

domingo, 8 de septiembre de 2013

A toda madre con Moreira


Cuando leí declaraciones del gobernador Rubén Moreira, no lo podía creer. Esperé a verificar otras fuentes. Esperé a que pasara más tiempo, tal vez era un error, o una frase fuera de contexto como suele suceder, pero luego encontré las mismas declaraciones repetidas en varios medios impresos. No había duda. Sus palabras fueron tan claras: “Torreón está a toda madre” (Milenio Laguna, 5-IX-2013). 

Desde la óptica del gobernador, está tan bien la seguridad en la ciudad, que hasta nos presume como un “caso de éxito”, que incluso es reconocido por el Gobierno Federal. Retomo parte de las declaraciones de Moreira II sobre la buena seguridad que vivimos en Torreón: se ha recuperado la calma y ahora es tiempo de atender problemas en colonias, generar empleos y realizar obras de infraestructura… Torreón estaba secuestrado, pero ahora estamos tranquilos.

Durante el arranque de un programa para pintar fachadas en el poniente de Torreón, particularmente en la colonia Aquiles Serdán, expresó el señor gobernador: "¿Por qué digo que Torreón está a toda madre? Porque se está ahora muy bien en donde estamos. ¿A poco no?"

Las declaraciones de Moreira II no sólo son desafortunadas, sino incitan a la indignación. Decir que “Torreón está a toda madre”, demuestra la distancia que hay entre el político y la realidad cotidiana de la ciudad. Además, la impertinente frase sólo ratifica la arrogancia del gobernador con respecto a los terribles años que hemos vivido desde la guerra imbécil de Calderón, pero también desde la corrupción rampante en el gobierno de su hermano Moreira I, cuando funcionarios del gabinete de seguridad terminaron prófugos o desaparecidos. La expresión de Moreira II evidencia la soberbia y el desprecio a las víctimas y sus familiares. ¿Qué pensarán los miembros de una asociación como Fundec?  ¿Cómo se sienten los laguneros que han padecido por años la violencia, la impunidad de un Estado inútil?

Fuente: El Siglo

Es fácil decir que “Torreón está a toda madre” en el poniente de Torreón, o en tantas otras partes de la ciudad, cuando se viaja en una camioneta blindada protegida por un convoy numeroso de guardaespaldas, policías y militares bien armados. Así, cualquiera puede afirmar a los cuatro vientos que “Torreón está a toda madre”. A diferencia de los miles de ciudadanos que han sufrido robos violentos, ellos no tienen el privilegio de contar la seguridad del gobernador para proteger su patrimonio. Ni qué decir de la enorme cifra negra de secuestros y extorsiones que siguen asolando la ciudad. Es cierto que la violencia en Torreón ha bajado, pero también ha subido en Matamoros y San Pedro. Nada más entre los meses de enero y julio de 2013, se han registrado 204 homicidios en esos  tres municipios. En el último año ha cambiado la dinámica criminal no sólo en Torreón, sino en la zona metropolitana. Bajas y altas de la violencia en los municipios conurbados, pero ¿se debe a la eficiencia de las autoridades o al exterminio de un grupo criminal sobre otro?


En el mundo de Moreira II, es decir, la continuidad de moreiralandia,  Torreón es un caso de éxito en disminución de la violencia, porque como ha demostrado el Consejo Cívico de las Instituciones de La Laguna (CCIL) y el Observatorio Nacional Ciudadano, la Procuraduría de Justicia del Estado de Coahuila sabe resucitar muertos  y borrar homicidios del registro oficial. De esa manera, quitando un homicidio ayer, dos hoy y mañana seis, la violencia en Torreón sí puede disminuir. En el gobierno de Moreira II saben bien que alterando las cifras de los homicidios dolosos, pueden “mejorar” el desempeño de los indicadores en el Sistema Nacional de Seguridad Pública. El informe anual 2012 de CCIL (lo pueden consultar en http://www.ccilaguna.org.mx/documentos-publicos/midlag-informe-anual-2012-marzo-2013.pdf), documenta que Coahuila informó 286 homicidios de 491 registrados públicamente en la prensa. Tan fácil como omitir  ¡205 homicidios!  Pero no lo dudemos: “Torreón está a toda madre”.

domingo, 11 de agosto de 2013

Michoacán: mejor debatir las drogas


Cuando creíamos haberlo visto todo, aparece una nueva desgracia. Como otras veces, Michoacán es el escenario de la degradación, pero en la vorágine de la violencia también están Guerrero, Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas… Al final la violencia continúa en México, a pesar de que cada vez hablemos menos de la misma. La actual política de comunicación saca el indeseable tema de la seguridad de los reflectores mediáticos, lo cual no evita que la violencia continué. Como en el cortísimo cuento: la sangre sigue ahí.

Fracaso tras fracaso, Michoacán es el paradigma de estado donde el gobierno es un actor impotente, ni siquiera ineficaz, para resguardar el orden y la seguridad de los habitantes. Allá cada quien hace lo que quiere: los criminales, los políticos, las llamadas defensas comunitarias, los maestros. Ya hasta resulta anecdótico que la entidad no tenga gobernador, o que la licencia evite las responsabilidades del votado Fausto Vallejo. ¿Dónde estará el viejito? Ahora el ejercicio del poder se limita a alcanzar el cargo, pero no asumirlo con todas sus responsabilidades. Revuelto el ambiente en Michoacán, el poder lo toma el más bárbaro, el más salvaje. A punta de fuerza, a punta de pistola, los criminales han pretendido una ideología e incluso, una pseudoreligión: la familia, los caballeros. Al fin ambas figuras trastocadas, tergiversadas, perdidas.

En esta matazón que no parece encontrar tregua, unos optan por la violencia, y otros por el debate. A pesar de sus estúpidas declaraciones, el expresidente Vicente Fox ha sido un necesario portavoz de la legalización de las drogas en México. Contrario a la visión dominante del combate, el Centro Fox acaba de organizar un pertinente simposium sobre la legalización y uso médico de la cannabis. Lo interesante del encuentro no es sólo la posición a favor de la legalización de las drogas, eso ya lo sabemos, sino la experiencia directa de ciudadanos integrados a un mercado llamado a la legalidad en Estados Unidos, especialmente en los estados de Colorado, Maryland y Washington.

Pero la relación con las drogas importa no sólo por las implicaciones morales, ustedes pueden rechazar o no el consumo, sin embargo, lo que no podemos rechazar es la defensa de la vida misma. En nuestro país la violencia alcanzó niveles descomunales, por lo mismo, el problema nos debe de interesar tanto como el valor de la vida. El prestigioso ex secretario de Salud en México, y actual decano en la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard, Julio Frenk, comentó en el Centro Fox: “Prohibir las drogas en México no ha reducido su consumo y, al contrario, ha traído otras consecuencias, como la violencia… Las papas fritas o las fritangas también hacen daño y no están prohibidas. Se trata de traer al debate políticas que vayan mas allá de la prohibición”. 

Por supuesto que el tema de la legalización (no sólo despenalización), es más complejo que una dañina fritanga, pero por mucho más preferible que seguir con la matazón y los gobiernos tomados por el crimen. Michoacán fue el fracaso de Felipe Calderón, y para como está el estado, ya lo comparte también Enrique Peña Nieto.

26 de julio 2013
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9187225

domingo, 30 de junio de 2013

Otra policía para Gómez Palacio

Esta semana arrancó la nueva policía militarizada en Gómez Palacio. Pero si algo evidenció la crisis de inseguridad en la zona urbana de La Laguna, es la ausencia de visión metropolitana. La coordinación es un decir entre las autoridades, sobre todo, si una es de Durango y la otra de Coahuila. La nueva policía se suma a los esfuerzos fracasados de los últimos años. ¿Qué fue de la policía metropolitana? ¿Cuánto más aguantamos? Ojalá esta vez sí funcione.
28 de junio 2013

miércoles, 29 de mayo de 2013

La toma de Michoacán


Desde hace tiempo que las responsabilidades del Estado se han vuelto insignificantes. No todas, pero cuando en la seguridad de los ciudadanos, las instituciones parecen pulverizadas. Ni siquiera un base mínima para soportar la crisis de la llamada seguridad. Después de tantos años, digamos un sexenio, nuestro Estado no parece más fuerte, o siquiera más eficaz. De los síntomas ya no se quiere hablar, pero el desastre continúa. El caso de Michoacán es emblemático, porque ahí arrancó el anterior presidente su campaña militar. Para colmo de males, el hombre resultó ser originario de ahí. Por fortuna acabó su gobierno, pero no acabó el problema de la entidad, por el contrario, se fragmentó, y dio lugar, como la hidra, a otras cabezas. Y el problema sigue ahí. 

El nuevo gobierno, que todavía goza de cierta credibilidad, además de condonar impuestos millonarios a La Televisora, decidió que Michoacán sería su laboratorio. A La Laguna, una de las zonas más violentas del país, sólo le mandó dinero para algo que suponemos es la prevención del delito, pero en la plena opacidad, nada evita que aquello termine en las elecciones. En Acapulco, antes puro palmera y sol, ahora naufraga a su suerte, y el gobernador Ángel Aguirre es un decir. Peor en Michoacán que ni gobernador tienen. Enfermo Fausto Vallejo, se retiró. Y el sustituto se queda con los problemas de la deuda, y sobre todo, un estado frágil. Michoacán sigue tomado por los grupos criminales y por todo aquel que lo mismo cierra carreteras y calles, saquea transportes, o hace las veces de “policía comunitaria”.
Abusando del optimismo, el secretario de gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, afirma que en “no estamos haciendo lo mismo que antes”. Para Calderón Michoacán fue un fracaso, y con Peña Nieto la crisis parece agravarse. No se trata sólo del narco y la violencia, la cual tiene sus ciclos, sino del profundo deterioro social. La situación preocupa tanto, que hasta varios legisladores, incluyendo la ex candidata a la gubernatura del estado, ahora senadora, Luisa María Calderón, le han planteado al gobernador interino, “en qué le podemos ayudar”.

Osorio dice que ahora sí “hay una espléndida coordinación con un mando único en manos del Ejército y éste está trabajando en ganarse la confianza de las comunidades”. Sin embargo, el poder está en otro lugar, por ejemplo, en Buenavista Tomatlán, autodefensas ciudadanas (así el eufemismo), retuvieron a 24 militares. El gobierno se cansó de negarlo, pero ya era tarde para creerles porque antes los habían doblegado en la región de la Tierra Caliente.

Michoacán fue el fracaso de Calderón. Ahí inició la guerra que no terminó. Ahora las autoridades dicen que sí hay estrategia, que sí van a cambiar las cosas, pero el estado continúa tomado por grupo de chantaje como el sindicato de la educación. También está tomado por grupos criminales, por policías comunitarias, por quienes a nombre de la comunidad, deciden la ley. Así, bajo el amparo de la colectividad y nada más.

29 de mayo 2013
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9181934

lunes, 29 de abril de 2013

Impertinentes palabras

A partir de diciembre se acabaron los muertos. No importan que existan, eso ya no es relevante. Da lo mismo si las ejecuciones fueron en el Estado de México, Durango, Acapulco o Michoacán. Para el caso, ya no existen en el discurso oficial. Y eso es lo que cuenta. Tan fácil como borrarlos, como dejar de hablar de ellos. Nada de impertinentes noticias, ahora la política es otra, otros los temas, otro el partido y otro el presidente. ¡Y vaya que se nota! A cuatro meses del cambio de gobierno, hay un cierto optimismo y buenos niveles de aprobación de la presidencia en la opinión pública. Se habla de al menos un año para ver algunos frutos en la seguridad, y sobre todo en la pacificación. Pero mientras eso sucede, la estrategia inmediata del gobierno federal, fue cambiar el tono de las declaraciones cuando se habla de los problemas de seguridad. De esa manera, el primer cambio está en omitir “esas” impertinentes palabras. Al fin, percepción es realidad. Porque tanto se abusó en el sexenio anterior, que fue difícil hablar de otra cosa. Y así nos fue.

Acostumbrados a mandar, hasta los gobernadores siguen la misma línea discursiva. Ya todo está bien, ya la seguridad está mejorando, ya no hay muertos. Con la llegada de Enrique Peña Nieto, a los gobernadores no les quedó más que callar, obedecer y estar siempre a los órdenes del señor presidente. Y si no, basta ver como, los antes bravucones, son ahora mansos zalameros de la presidencia. Pero no basta con ordenar a la mayoría de los estados, faltan los municipios, donde los problemas siempre se multiplican.

“Gobernar es comunicar” dice un funcionario de la Secretaría de Gobernación. Como todo empieza por las palabras y la manera de expresarlas, entonces hay que alinear también a los voceros. Por eso Gobernación organizó el Primer Encuentro Nacional de Comunicadores en Seguridad Pública, a fin de homologar el discurso. Por ejemplo, se sugirió evitar palabras impertinentes como “capo”, “encajuelado”, “ejecutado”, “cártel”, “jefe de finanzas”, “lugarteniente”, “encobijado”… y no es que tales palabras no existan en eso que llamamos realidad, por el contrario, tan existen que su peso ya es cotidiano. Lo que se busca es quitarles protagonismo, sacarlas del día a día.

Extirpar esas palabras del discurso oficial tiene sentido dentro la comunicación gubernamental. No es deseable hablar en esos términos, ni tampoco reproducirlos a la manera del lenguaje criminal. Sin embargo, una política así requiere necesariamente de una correspondencia de resultados en las calles. Porque de otra manera, omitir las indeseables palabras, no omite la realidad ni mucho menos el problema. Los muertos siguen ahí, aunque no se quiera hablar de ellos. Si en el largo plazo la política no es consistente con los resultados, sencillamente los supuestos de la comunicación se derrumban. Entonces conoceremos los verdaderos resultados.

17 de abril 2013
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9178011