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lunes, 26 de diciembre de 2016

El Nazas regresa

Foto: https://www.elsiglo.mx/galeria/12528-27245968.llega-el-rio-nazas-y-los-problemas-tambien

Más allá de la mano del hombre, el río Nazas está de regreso. Su presencia es tan importante para los laguneros, que reconocemos en el río, al Padre Nazas. De ese tamaño es nuestra relación. Aunque parece evidente, no siempre resulta así, pero somos laguneros gracias a las aguas de los ríos Nazas y Aguanaval. Más vale que no olvidarlo, porque en el nombre llevamos la historia; la identidad.  
Por lo mismo, me llena de alegría ver tantas familias que llevan a sus niños a conocer el río Nazas. Ahí están en los puentes, en las riberas del río. Tomando fotos y selfies, como quien asume una imagen para ser recordada. Porque de alguna manera u otra, el regreso del Nazas, nos recuerda quiénes somos. Hay en la fuerza de las aguas una identidad profunda que nos llama. Muchas generaciones jóvenes no tenían a la vista inmediata el río, que por lo general está contenido en las presas del Palmito y Zarco, pero ahora que el Nazas vuelve a cruzar las ciudades metropolitanas, valoramos el significado de “laguneros”.  De esa manera, los más chicos pueden comprender el sentido de La Laguna.
Desde hace mucho, nuestra relación con el Nazas está bien documentada. Por lo menos en los archivos coloniales, se encuentran referencias al río desde 1589, y muy probablemente todavía más atrás. De esa manera, la primera delimitación de la región, provino de las aguas, y sobre todo, de esa maravilla de lagunas, ahora desaparecidas. Para sorpresa de los viajeros, hace 400 o 300 años, no había duda que la región se distinguía por el conjunto de lagunas. Cuando revisamos la cartografía antigua, sobre todo, del siglo XVIII, salta a la vista, el importante lugar de los ríos, las lagunas y las cadenas montañosas, como Jimulco y la sierra de las Noas.
Aquellos habitantes no vieron en la región un desierto, sino un sorprendente oasis. Tampoco “vencieron al desierto”, sino adaptaron pequeñas poblaciones en la cuenca del Nazas. En vez de negar al río, delimitaron el espacio desde su presencia. Con la operación del sistema de presas a partir de 1946, se cambió el curso milenario del río. Por entonces creímos que era la mejor decisión. Pero después de décadas bajo ese paradigma que niega la naturaleza, y que por lo tanto, impacta negativamente el medio ambiente, nuestra relación debe cambiar.
La segunda llamada del río Nazas nos advierte sobre el futuro. Hoy más que nunca tenemos que construir un gran acuerdo social para  que regresar el Nazas a su cauce. Por supuesto, no por nostalgia histórica, sino para tratar de remediar en las próximas décadas, el profundo daño ecológico que hemos hecho a la región. Para el caso, está ampliamente documentado que sacamos más agua del subsuelo, y no recargamos la suficiente cada años. Como en todo, la resistencia al cambio es mayor, sobre todo, de las autoridades, que no obstante la afectación, actúan como si no pasara nada. Quizá por ello, la frase, “vencimos al desierto”, significa en realidad una gran tragedia ecológica.

Antes de las presas, el río alimentaba la laguna de Mayrán. A su vez, esa derrama cíclica, alimentaba los vasos comunicantes entre el río superficial y el río subterráneo (el acuífero). Hace setenta años rompimos esa relación milenaria bajo el argumento de la modernidad y el progreso. Se consideraba que era un desperdicio esa laguna en la parte baja de la cuenca. ¿Pero en verdad lo era? Claramente no, y sin embargo, la afectación está a la vista. Necesitamos romper el mito de las presas; construir un amplio acuerdo sin precedentes (a la mayoría le da miedo el cambio); y llevarlo a la acción a través de diversos liderazgos comprometidos con el futuro y la prosperidad de la región. Hace cien años, un grupo de decididos laguneros, formó el Sindicato de Ribereños Inferiores del Río Nazas, para defender la equidad en la distribución de las aguas entre los agricultores. Hoy nos urge una gran alianza para cambiar ese paradigma fallido que tiene al río en las presas. Se trata sobre todo, de la prosperidad y el futuro de la región. ¿Nos parece poco?
5 de octubre 2016
El Siglo https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1269168.el-nazas-regresa.html

viernes, 20 de mayo de 2016

El Puente


Entre los símbolos laguneros, uno de los más emblemáticos y queridos por la gente, es el puente sobre el río Nazas. Aparece una y otra vez en el imaginario colectivo de la región. No deja de sorprenderme que hasta las nuevas generaciones ávidas de redes sociales como Facebook, Twitter, You Tube o Instagram, retoman la imagen histórica o actual de ese puente. En pocas palabras, es un pedazo de identidad hecho fotografía. Al mismo tiempo es un vía funcional y de uso cotidiano. ¿Pero por qué el puente sobre el lecho del Nazas forma parte de nuestra identidad? ¿Qué hay detrás de su historia que nos sigue entusiasmando?
En los diferentes paseos y visitas guiadas de historia que hago en Torreón, siempre vamos al puente del Nazas para refrendar con orgullo, esa lucha de nuestros abuelos. Durante muchos años las ciudades laguneras de Torreón, Gómez Palacio y Lerdo quedaban incomunicadas por las avenidas periódicas del río Nazas, a quien no dudamos en reconocer como "Padre Nazas". Para los laguneros de las tres ciudades se complicaba el tránsito cada que el agua corría. En 1926, una primera asociación civil de laguneros llamada "Puente Nazas", buscó impulsar la construcción para unir a las ciudades, pero faltaron fuerzas. Ahí estaban notables laguneros como Francisco Dingler y Agustín Zarzosa. Por entonces ya funcionaban dos antiguos puentes. Uno del ferrocarril, que actualmente funciona bien, -sí, señores "ingenieros" del gobierno-, pero que es herencia de la época porfiriana. Irónicamente La Laguna le debe más a Porfirio Díaz, que a la Revolución. Otro puente histórico era el del tranvía eléctrico de "Lerdo a Torreón", que fue hecho en la misma época, y del cual sólo nos queda, después de la desaparición de ese transporte en 1953, unos fortísimos pilotes de piedra que sostuvieron ese puente. Sin embargo, faltaba un puente para que las personas cruzaran fácilmente, sin los peligros de invadir la vía. Un puente para autos y peatones. De esa manera, unos laguneros bien comprometidos y asociados en el activísimo Automóvil Club, retomaron el proyecto del puente. Hablamos de la sociedad civil que se adelantó al gobierno.
En 1928, los ingenieros del Automóvil Club, Federico Wulff, Vicente Solís y Enrique Carrión, realizaron un primer estudio para proyectar el puente en condiciones de tierras arenosas y fuertes avenidas del río. Los cálculos nos les fallaron como podemos constatar. Sin embargo, no sería hasta abril de 1931 cuando se iniciaron las obras, a la par de la campaña ciudadana, "Coopere y habrá puente". Esa petición hizo tal eco entre los ciudadanos, que el gobernador de Durango, Pastor Rouaix, y de Coahuila, Nazario Ortiz Garza, se sumaron al proyecto. El puente costó 230 mil pesos de aquélla época, cuándo la moneda sí valía, y Videgaray no estaba en Hacienda. Como ven, no siempre hemos estado mal.
Regresemos al glorioso puente lagunero, que siempre fue naranja, y ahora es plateado. La obra fue diseñada y dirigida por el ingeniero Francisco Allen, un profesional de la construcción serio, ordenado, y sobre todo, honesto. Los resultados están a la vista y todavía disfrutamos la calidad del puente que ha vivido tremendas inundaciones del río Nazas. La estructura de acero fue hecha por la Fundidora de Monterrey, de la cual todavía se conservan unas placas. ¿No las han visto? Vayan a caminar por ahí.
La obra la empezaron el 11 de abril de 1931, y la inauguraron el 20 de diciembre de ese mismo año. ¡Nueve meses señores políticos! Es fecha que todavía no pueden terminar el puente de la Falcón. ¡Una vergüenza! No cabe duda que aquella generación de laguneros fue grande; fue ejemplar. El día de la inauguración hubo fiesta en La Laguna. De un lado y de otro las poblaciones quedaron hermanadas por el puente. Ante todo, ese puente representa la unión, el esfuerzo y la asociación de laguneros que fincaron el bien de la región. 85 años después, el puente del Nazas está en pie y sigue funcionando. Es símbolo de identidad y patrimonio cultural lagunero. En tiempos de extravío, más nos vale escuchar la historia.
El Siglo 
18 de mayo 2016

domingo, 1 de mayo de 2016

Consejo Cívico de las Instituciones Laguna


La historia está en su gente. Por lo mismo, uno de los aspectos más interesantes de la historia de la Comarca Lagunera es la manera en que los laguneros se han organizado para salir adelante. Me gusta reconocer en la historia lagunera, el surgimiento de asociaciones civiles, uniones empresariales y causas comunitarias. Pienso en las primeros años del siglo XX, cuando prácticamente estaba todo por hacerse en Torreón. Había que levantar una ciudad, construir sus espacios y sobre todo, consolidar una comunidad. Tan moderna y liberal nació Torreón tras el cruce de ferrocarriles en 1883, que un buen día se notó la falta de un espacio público. Al respecto, varios laguneros echaron manos a la obra para hacer la primera plaza de la ciudad, hoy conocida como "plaza de armas". Por entonces el gobierno era tan minúsculo y tan pobre en sus arcas, que fue gracias a las aportaciones particulares como consiguieron hacer una de las plazas más significativas de la ciudad. Poco a poco se juntaron las partes: la venta simbólica del terreno, la donación de plantas y las bancas, la colocación de adoquines. Al poco tiempo los ciudadanos gozaron de los paseos en la plaza.
Cuando hubo necesidad de pavimentar y por fin hacer la emblemática avenida Morelos en los años veinte, fueron nuevamente los esfuerzos ciudadanos reunidos en la figura de la Junta de Mejoras Materiales. Había en ese entonces una colaboración estrecha y productiva entre los ciudadanos y el gobierno municipal. Alrededor de la Morelos confluyeron donaciones de empresas, pequeñas aportaciones de ciudadanos, y por supuesto, el apoyo de clubes de servicios y grupos bien organizados. De esa forma se logró construir y adornar el paseo Morelos.
Sin lugar a dudas, la historia del puente sobre el río Nazas, es una de las más representativas y notables entre los laguneros. Durante muchos años las ciudades de Torreón, Gómez Palacio y Lerdo quedaban incomunicadas por la avenida del río. Hasta que un buen día un grupo de laguneros se propuso construir un puente y así unir a las ciudades. En principio la colecta fue modesta, luego vino una campaña -Coopere usted y habrá puente-, para avanzar en la construcción. Fue tal el ímpetu ciudadano que los gobiernos estatales de Durango y Coahuila se sumaron a la construcción. En 1931 se inauguró el emblema regional.
De igual manera podríamos seguir con otras historias de éxito comunitario entre los laguneros, pero ahora quiero referirme al Consejo Cívico de las Instituciones Laguna, una de las organizaciones ciudadanas de gran prestigio no sólo regional, sino también con reconocimiento nacional. Nació en el difícil año de 2012 -el más violento de las últimas décadas-, con un propósito muy claro: medir y evaluar la incidencia delictiva en la región. Hoy es uno de los observatorios más destacados en el país, y cuenta con la certificación y respaldo del Observatorio Nacional Ciudadano y México Evalúa. El lema del Consejo, "mejores ciudadanos hacen mejores gobiernos", es representativo de una ciudadanía organizada que aspira a un lugar mejor. Uno de los méritos más puntuales de la prestigiosa institución lagunera, es ofrecer de manera sencilla y transparente los números sobre la incidencia delictiva. Cifras por cierto, que alimentan los registros oficiales de la Procuraduría en Coahuila y la Fiscalía de Durango.
La diferencia que hace dicha institución ciudadana e independiente, es hacer públicas las cifras sobre los delitos en la región. Presentarlas de manera sencilla y constante. Después de todo, para resolver un problema, es necesario primero tener información de calidad y sobre todo, que sea transparente. De esa manera, la inseguridad no se acaba por las declaraciones de los gobernantes, mucho menos cuando minimizan los asaltos y otros actos delictivos recientes. De cara a esa problemática, es fundamental hablar con claridad y honestidad, pero sobre todo, con h-u-m-i-l-d-a-d. En estos años, el Consejo Cívico ha sido fiel vigía de un fenómeno tan sentido para todos. Recientemente advirtió sobre el aumento del secuestros en la región. Pero lejos de descalificar, habría que dimensionar lo que eso significa, que a su vez se contrapone a la "verdad oficial" (como la fallida "verdad histórica"). Al final del día, lo que busca es mejorar la región como en otros épocas lo hicieron otras generaciones. Por eso es tan importante la honestidad y la colaboración responsable.
El Siglo de Torreón
16 de marzo 2016
https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1206538.consejo-civico-de-las-instituciones-laguna.html

domingo, 22 de noviembre de 2015

Soy líder

Es en las adversidades cuando conocemos de qué está hecha una sociedad. En los momentos más difíciles, los mismos ciudadanos quedan a prueba. Enfrentados a sí mismos y su entorno, algunos se repliegan y deciden encerrarse. Levantar muros y cerrar espacios. Otros toman la crisis como una oportunidad. Así lo vivimos en los últimos años en las ciudades de Torreón, Gómez Palacio y Lerdo. Sin embargo, al mismo tiempo que vivimos aciagos años, también surgió lo mejor de la sociedad lagunera a través de iniciativas, propuestas y trabajo paciente en las calles. Laguneros que en vez de irse, se quedaron a construir una ciudad mejor, a salir, a dar la cara cuando la ciudad más lo requería. No es casual que hace algunos años, surgió una institución especializada en medir y evaluar la seguridad en las ciudades laguneras. Me refiero al Consejo Cívico de las Instituciones (@CCILagunaAC), que actualmente es un referente importante, no sólo a nivel local, sino que forma parte de una red nacional. Actualmente es un caso de éxito y de referencia para otras ciudades. Gracias a la aportación de ciudadanos comprometidos, se logró ganar autoridad en esa institución que divulga datos de manera transparente y confiable en materia de seguridad pública.
Más reciente, en julio de 2014, nació la Asociación Cívica de La Laguna, igualmente por iniciativa de ciudadanos y empresarios que con sus aportaciones, no sólo se quedaron en la banalidad de la crítica, sino manos a la obra están apoyando liderazgos decididos a cambiar su entorno desde abajo. Así nació el seminario Soy líder, con la finalidad de "despertar, cultivar y acompañar el liderazgo ciudadano que cada uno llevamos dentro".
En términos generales, los ciudadanos mexicanos no creemos que podemos influir en el gobierno, o que sencillamente cambiar la cosa pública. Para muestra, la Encuesta Nacional sobre cultura política y prácticas ciudadanas, refleja esa falta de confianza de los ciudadanos para transformar su entorno. 55 por ciento, considera que se puede influir poco. 14 por ciento es pesimista y dice que no puede influir nada. Sólo 28 por ciento considera que sí puede influir (ENCUP, 2012).
Como bien sabemos, los grandes cambios no empiezan de un día para otro, tampoco son multitudinarios, ni por arte de magia. Así, el seminario Soy líder que promueve desde hace un año la Asociación Cívica de La Laguna, es un semillero de ideas sociales para transformar nuestro entorno local, y sobre todo, es ya un red de liderazgo comprometida para mejorar su comunidad. Se trata sí de una minoría que paulatinamente está decidida a transformar su entorno inmediato. A la fecha, Soy líder cuenta con 128 egresados que han propuesto esperanzadoras "cascaritas". Es decir, acciones y respuestas a problemáticas específicas. Las cascaritas son auténticos ensayos sociales que buscan incidir en su entorno inmediato. Un vistazo general a los proyectos muestra la inquietud por los más variados temas y problemáticas que van desde el diseño y la intervención urbana, la asistencia social, e incluso, la formación de virtudes cívicas.
Me alienta saber y participar de iniciativas como las que emprende esta asociación cívica, que como su mismo nombre, quiere también recuperar lo más esencial en una sociedad: los líderes que la transforman. Cuando pienso en este trabajo arduo, constante y esperanzador, pienso en lo que implicar sembrar un árbol, cuidarlo, hasta que un día, los frutos y su sombra nos abrazan. La tarea lleva años, pero no tengo la menor duda que esos líderes en formación, y otros ya bien logrados, habrán de mejor en el futuro, esta preciada región.
¿Le interesa? Sigan a la Asociación Cívica de La Laguna en Facebook y también en la cuenta de Twitter, @Soylider_laguna.
26 de agosto 2015
El Siglo 

miércoles, 29 de mayo de 2013

Grandeza del Río Nazas

Río Nazas, puentes. 

En la efervescencia del fútbol, el equipo Santos Laguna es nuestro termómetro, nuestro referente de humor. Felices porque el equipo avanza; luego deprimidos por la tremenda derrota. Y casi acariciamos el campeonato… pero en los vaivenes del balompié, los laguneros llevan bien puesta la camiseta verde. Es el orgullo regional, y a la vez la marca que nos identifica. Más allá de las localidades, decimos “Santos Laguna”, no “Santos Torreón”. Además somos guerreros por dos raíces: la norteña y la felizmente tlaxcalteca. Quienes conozcan bien la historia del equipo saben de lo que hablo. En todo esto, la identidad lagunera tiene en el Santos al símbolo más inmediato y por lo mismo, el más visible. No hay duda que nos identificamos con los guerreros, pero se trata, como los icebergs, sólo de la identidad que radica en la superficie. La parte profunda está ligada a sus ríos. Para los laguneros, el nombre es destino, es agua. Así, el río Nazas y el Aguanaval cruzan nuestra historia y conforman nuestra identidad desde al menos hace ¡seis siglos! Somos laguneros por el conjunto de lagunas que formaban los ríos. Hacia el siglo XVI los colonizadores hispano tlaxcaltecas, encontraron en la región un impresionante paraje lacustre. Así, la primera identificación que se hizo, fue con base a “las lagunas”. A partir de entonces se hablaría de la región de las lagunas; del país de la laguna. En diversos mapas coloniales, quedaron registradas tres grandes lagunas: la del caimán o Tlahualilo; la de Parras o Mayrán, y el Álamo de Parras, ahora Viesca.

¿Pero a qué viene todo este asunto? El Museo Arocena acaba de inaugurar una oportuna exposición donde retoma la identidad profunda de los laguneros: Río Nazas, identidad e historia. El propósito de la expo, en la cual tuve el honor de colaborar con la investigación, es conectar a los habitantes con la raíz profunda de su historia. A través de recursos digitales como pantallas táctiles, videos, fotografías y documentos, podemos conocer no sólo la historia, sino la interpretación que desde el presente hacemos sobre nuestro principal afluente. Por eso es significativo ver cómo las generaciones jóvenes que no conocieron el río en su cauce natural, acudieron al retorno del Nazas en el año 2008. Tan importante para los laguneros es la riqueza del agua, que hasta lo reconocemos como el “Padre Nazas”. Incluso, en el esplendor del “progreso”, los viejos agricultores del siglo XIX, lo llamaron el “Nilo lagunero”.

A pesar del mal trato que le hemos dado al padre, sobre todo después de la construcción de las grandes presas, todavía hay grandeza en el Nazas. Digo esto, porque hay poblaciones que han perdido trágicamente sus ríos.
La exposición que presenta el Arocena permite reconocernos en el río por medio de su historia, sus conflictos y sobre todo su presente. En especial me encantó la forma en que los laguneros ven al río actualmente. Por cierto, Sergio Garza hizo una espléndida compilación de videos en You Tube, además de los interactivos, donde se expresa una visión más reciente sobre el Nazas. Vayan, disfruten la exposición, que también se presenta simultáneamente en la Plaza Cuatro Caminos con motivo del día internacional de los museos. Como parte del diálogo con el museo, pueden mandar sus fotos o videos sobre el río a: info@musa.org.mx

19 de mayo 2013
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9180999