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lunes, 26 de diciembre de 2016

En plena devaluación


Por más eufemismos oficiales, para nadie es un secreto que estamos en plena devaluación. Un día sí, y otro también, el peso se devalúa frente al dólar. Tanto así, que ya llegó a los 20 pesos por dólar. Y pensar que nuestra deuda está en dólares… Con más dignidad que ni José López Portillo, Benito Juárez abandonó su lugar en el billete de veinte, para cederlo a George Washington. Quizá en los próximos días, el Banco de México haga una nueva reimpresión. ¿Qué pensaría Don Porfirio? Más allá de la gloriosa nostalgia del porfiriato, cuando la cosa estaba tú por tú, es decir, a peso por dólar, nuestro presente nos queda mucho a deber. Tanto así, que los sexenios de Vicente Fox y Felipe Calderón, a pesar de la crisis internacional de 2008, ya nos parecen entrañables. Sin temor y sin temblor, la caída del peso no para, y más nos vale que Dios nos agarre confesados en caso de ganar el truhan de Donald Trump. En una de esas, hasta el presidente se vuelve a inclinar con todo y alfombra roja.
Para los mexicanos, la paridad peso dólar es traumática, y no tanto por encarecer el shopping en el otro lado, sino por las desgracias económicas que eso nos recuerda. Echeverría, López Portillo, de la Madrid, Salinas de Gortari… ¡Puro veneno! Como cataclismos quedaron los años 1976, 1982, para acabar pronto, todos los ochentas, y 1994. ¿A quién se parece Peña Nieto? Pero la realidad es un broma. Sí, querido lector, no lo tome a chiste, pero hace unos días en la flamante ciudad de Nueva York, nuestro presidente recibió el premio de estadista del año 2016, mismo que entrega la Foreign Policy Association. Estos gringos no perdona la ironía y todavía Hillary Clinton se desmaya. 
A diferencia de López Portillo, Peña no tiene aspiraciones caninas para defender al peso. Por si fuera poco, el Centro de Análisis e Investigación, Fundar, acaba de publicar un estudio donde demuestra cómo el gobierno distingue entre ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda. A los primeros les perdona impuestos en cantidades estratosféricas; a los segundos todo el peso de la ley, y que no se les ocurra retrasarse un solo día porque así le va. Tan sólo el año pasado, quince empresas fueron “beneficiadas” por un monto de 15 mil millones de pesos. ¡Qué gran retiro logró Luis Videgaray! La condonación de créditos fiscales es la política que el gobierno aplica a discreción, de manera opaca con beneficio a ciertos ciudadanos de primera. A casas Geo le perdona más de 4 mil millones de pesos. A Sabritas casi mil. A Gamesa 150 millones. A Scotiabank 28 millones… pero la información es a cuentagotas, porque el SAT ha litigado el acceso a la información para esconder los miles de millones “perdonados” a las grandes empresas.  ¡Esa sí es la puerta negra con cien candados!

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Para el caso, no se trata de descubrir la panacea en eso del combate a la corrupción, porque políticas de esta “naturaleza”, ahora que anda tan de moda esa palabra entre los protectores de la familia y la niñez, denota la ausencia de estado. Pero  ¿si no hay estado entonces qué tenemos? Un grupo de cleptómanos bien organizados que se dedican al usufructo del dinero de los contribuyentes. Nada más. Olvídense de programas, ideologías y esas cosas.  Ya lo dice un clásico en su cuarto informe: “Lo bueno casi no se cuenta, pero cuenta mucho”. Habría que agregar: cuesta mucho la corrupción.

21 de septiembre 2016
EL Siglo https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1264632.en-plena-devaluacion.html

Más deuda, ¡abróchense los cinturones!


Se quedaron cortos con el recorte. Sólo 239 mil 700 millones de pesos. Por más tijera que metieron al presupuesto, el gobierno federal sigue siendo obeso y esclerótico. Por si fuera poco, quiere seguir comiendo azúcar como un adolescente, pese al cuadro de diabetes que ya presenta. ¿Les suena conocido? Los ingresos que tenían las fianzas públicas por la venta de petróleo, cayeron estrepitosamente. Incluso, como en los viejos tiempos, casi la mitad del presupuesto llegó a depender de esa entrada. A golpe de precios bajos, las finanzas se han despetrolizado, no obstante, lejos de adaptarnos a la realidad financiera, hemos recurrido nuevamente a la deuda. Cada año fuimos a pedir como un alcohólico irredento. Por aquello de la última y nos vamos, esta vez no fue la excepción.
Acostumbrados al dinero fácil del petróleo, la administración de Peña Nieto llegó endeudándose duro. De antemano se pensó que con la reforma energética, ingresaría dinero a raudales… pero al final, nos quedamos sin dinero, y con energéticos más caros. El gas, la gasolina. Hasta los economistas lo saben.
El fantasma de López Portillo nos ronda. ¿Dónde quedaron las duras lecciones del pasado? Ya nadie las recuerda, al menos no es Hacienda. La deuda ya supera los 50 puntos porcentuales del PIB. ¿Qué significa esto? El tamaño del boquete en las finanzas públicas es el que más recursos consume en toda la administración federal. Casi dos veces el presupuesto que se destina a educación. Dicho de otro manera, el mayor dinero que destinará el gobierno federal para el 2017, no será para educar a los jóvenes, tampoco será para ofrecer mayor seguridad, o siquiera mejorar los servicios de salud. Mucho menos, para invertir más en infraestructura. La mayoría del dinero va a destinarse a ese barril sin fondo llamado deuda. De ese tamaño es el desbalance y la imprudencia financiera. Hace tiempo que la Secretaría de Hacienda, con el ahora defenestrado Luis Videgaray, rompió la regla de oro en el cuidado de los dineros públicos. De esa manera, la política es sencilla: la deuda crece y crece irresponsablemente. Para el caso, diría un celebérrimo cantante: ¿A dónde vamos a parar?
Con todo, la llegada de José Antonio Meade es un buena noticia, sin duda, una persona seria y adecuada para el cargo. Ojalá que para el cierre del sexenio se dedique, no a la sucesión presidencial, —donde el PRI ya tiene asegurado el tercer lugar—, sino a cuidar celosamente la estabilidad económica para el fin de sexenio.
Al principio del texto comenté que se quedaron cortos con el recorte. Por supuesto, al Congreso ni lo tocan. Por si fuera poco, todavía se atrevieron a pedir un “pequeño” aumento. A pesar de que no habrá elecciones, el INE nos costará una millonada… y todo para complacer las ilegalidades de los partidos políticos y una megaconstrucción para su sede: Inelandia. 15 mil 371 millones de pesos para lo electoral. En esa bolsa, a los partidos nadie los toca ni con el pétalo de una rosa. Entre los recortes del presupuesto, los alcaldes con aspiraciones electorales, están muy tristes y preocupados porque desaparece el Programa de Prevención del Delito. A menos que lo resuciten de última hora, el dinero para prevenir el delito, afectará la operación electoral en las calles. ¿Y cómo les irá a los estados? Para unos la ley, para otros la justicia. Eruviel Ávila, el consentido virrey del Estado de México, le fue bien con el presupuesto. El PRI en el poder ni la disimula. Por lo tanto,  cómo se nota que habrá elecciones el próximo año. En cambio, Nuevo León, será castigado. Con el dinero, el gobierno federal encontró la fórmula para proteger al exgobernador Rodrigo Medina, a quien el Bronco, ahora manso, nomás no puede llamar a cuentas.  El dilema para el gobernador independiente, Jaime Rodríguez, es claro. Dejas a Medina, o te quitamos el dinero. Coahuila, un estado adicto a la deuda, hasta logró incrementos. Desde la Cámara, gritaron los diputados: ¡todo sea por las elecciones! Con tanta deuda, más vale que nos vayamos abrochando los cinturones.
14 de septiembre 2016
El Siglo https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1262503.mas-deuda-abrochense-los-cinturones.html

domingo, 1 de mayo de 2016

Por sus instituciones los conoceréis


Como en todo, las empresas pasan ciclos buenos y ciclos malos. En las buenas rachas no sólo se gana, sino también se crece. Los años buenos pueden apalancar el futuro y también permiten amortiguar las bajas. Pero las oportunidades no siempre se dan. De ahí, que una buena administración hace la diferencia para permanecer y continuar. Aunque se trata de pequeños principios, resulta aterrador conocer la forma en que a lo largo de las décadas, se han administrado las empresas públicas. Peor todavía, las instituciones. A diferencia de las empresas privadas, que suelen desaparecer tras una mala administración, las empresas del gobierno y también sus instituciones tienen la "ventaja" de permanecer no obstante una deuda que las ahoga, o una pésima administración. Al final siempre quedan los recursos públicos para sostener lo insosteniblemente.
Nuevamente Pemex, "la empresa de los mexicanos", está al borde del colapso. Ahí los principios básicos de administración no aplican, como tampoco aplica una sana economía. Otra vez, de la historia no aprendimos nada. La primera década del siglo XXI dejó ingresos millonarios a la empresa. Los altos precios del petróleo sirvieron para financiar el gasto corriente de los gobiernos, la deuda pública, proyectos improductivos y al final, muy poco de eso nos quedó como valor público. Ahora que los precios están por los suelos, el gasto operativo de la empresa es incosteable. No aprendimos nada de los exuberantes años 70 del siglo pasado. Tampoco nos quedó nada de esa buena racha con precios altos; ni siquiera un fondo para los años de "vacas flacas". Durante décadas Pemex fue la caja chica del Estado mexicano, pero todo tiene un límite. Hoy le saldría más barato a los ciudadanos declararla en quiebra, que tratar de mantener artificialmente un cadáver. Como solución, el gobierno federal propone más deuda para rescatar un empresa inoperante. Se trata de una cifra estratosférica: ¡un billón de pesos! Por lo pronto, ya recetaron 50 mil millones de pesos para solventar las pensiones. El cuento de nunca acabar.
Sin embargo, lejos de tratarse de un caso asilado que amerita un rescate excepcional, se trata de una característica que muestra la dimensión inoperante del Estado mexicano. No sólo del gobierno, sino del Estado mismo. ¿Ahora entienden por qué es tan endeble la seguridad pública?
Pero veamos otra institución, para no ensañarnos con las "empresa de los mexicanos". Recientemente las autoridades festejaron la creación la nueva Secretaría de Cultura a nivel federal. Pero lo nuevo poco duró, porque arrastra serios problemas en su administración. Mucho personal y pocos resultados. El mejor ejemplo lo tenemos en el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Encargado de proteger el patrimonio arqueológico e histórico del país, el INAH está ahogado por una inmensa burocracia que se concentra en la capital del país (¡qué raro!). ¿Qué significa esto? De más de 7 mil trabajadores, sólo 24 por ciento hacen labores sustantivas para la conservación. El resto engorda la nómina. Dicho en otras palabras, una institución relevante es degradada desde un gobierno inoperante. Por lo mismo, es difícil que así pueda haber eficiencia, buen servicio y resultados con un claro valor público. Hace décadas Gabriel Zaid llamó a esta característica del Estado mexicano, el progreso improductivo. Seguimos en las mismas. Bajo esa relación, no hay dinero público que alcance, ni instituciones que puedan prestar servicios de calidad. Para el caso, ya mejor ni hablamos de la salud. Más que pensar en reformas y gastar en aviones millonarios, habría que empezar por lo básico: administrar bien lo que se tiene. ¿Es mucho pedir?
El Siglo 17 de febrero 2016
https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1198031.por-sus-instituciones-los-conocereis.html

domingo, 22 de noviembre de 2015

Soy líder

Es en las adversidades cuando conocemos de qué está hecha una sociedad. En los momentos más difíciles, los mismos ciudadanos quedan a prueba. Enfrentados a sí mismos y su entorno, algunos se repliegan y deciden encerrarse. Levantar muros y cerrar espacios. Otros toman la crisis como una oportunidad. Así lo vivimos en los últimos años en las ciudades de Torreón, Gómez Palacio y Lerdo. Sin embargo, al mismo tiempo que vivimos aciagos años, también surgió lo mejor de la sociedad lagunera a través de iniciativas, propuestas y trabajo paciente en las calles. Laguneros que en vez de irse, se quedaron a construir una ciudad mejor, a salir, a dar la cara cuando la ciudad más lo requería. No es casual que hace algunos años, surgió una institución especializada en medir y evaluar la seguridad en las ciudades laguneras. Me refiero al Consejo Cívico de las Instituciones (@CCILagunaAC), que actualmente es un referente importante, no sólo a nivel local, sino que forma parte de una red nacional. Actualmente es un caso de éxito y de referencia para otras ciudades. Gracias a la aportación de ciudadanos comprometidos, se logró ganar autoridad en esa institución que divulga datos de manera transparente y confiable en materia de seguridad pública.
Más reciente, en julio de 2014, nació la Asociación Cívica de La Laguna, igualmente por iniciativa de ciudadanos y empresarios que con sus aportaciones, no sólo se quedaron en la banalidad de la crítica, sino manos a la obra están apoyando liderazgos decididos a cambiar su entorno desde abajo. Así nació el seminario Soy líder, con la finalidad de "despertar, cultivar y acompañar el liderazgo ciudadano que cada uno llevamos dentro".
En términos generales, los ciudadanos mexicanos no creemos que podemos influir en el gobierno, o que sencillamente cambiar la cosa pública. Para muestra, la Encuesta Nacional sobre cultura política y prácticas ciudadanas, refleja esa falta de confianza de los ciudadanos para transformar su entorno. 55 por ciento, considera que se puede influir poco. 14 por ciento es pesimista y dice que no puede influir nada. Sólo 28 por ciento considera que sí puede influir (ENCUP, 2012).
Como bien sabemos, los grandes cambios no empiezan de un día para otro, tampoco son multitudinarios, ni por arte de magia. Así, el seminario Soy líder que promueve desde hace un año la Asociación Cívica de La Laguna, es un semillero de ideas sociales para transformar nuestro entorno local, y sobre todo, es ya un red de liderazgo comprometida para mejorar su comunidad. Se trata sí de una minoría que paulatinamente está decidida a transformar su entorno inmediato. A la fecha, Soy líder cuenta con 128 egresados que han propuesto esperanzadoras "cascaritas". Es decir, acciones y respuestas a problemáticas específicas. Las cascaritas son auténticos ensayos sociales que buscan incidir en su entorno inmediato. Un vistazo general a los proyectos muestra la inquietud por los más variados temas y problemáticas que van desde el diseño y la intervención urbana, la asistencia social, e incluso, la formación de virtudes cívicas.
Me alienta saber y participar de iniciativas como las que emprende esta asociación cívica, que como su mismo nombre, quiere también recuperar lo más esencial en una sociedad: los líderes que la transforman. Cuando pienso en este trabajo arduo, constante y esperanzador, pienso en lo que implicar sembrar un árbol, cuidarlo, hasta que un día, los frutos y su sombra nos abrazan. La tarea lleva años, pero no tengo la menor duda que esos líderes en formación, y otros ya bien logrados, habrán de mejor en el futuro, esta preciada región.
¿Le interesa? Sigan a la Asociación Cívica de La Laguna en Facebook y también en la cuenta de Twitter, @Soylider_laguna.
26 de agosto 2015
El Siglo 

lunes, 20 de octubre de 2014

La culpa es de los medios


De vez en vez, surgen justificaciones ramplonas, clichés que se repiten a falta de argumentos, honestidad o algo de pensamiento. De esa manera, hay quien prefiere culpar a los otros, para no asumir las propias responsabilidades. En esa lógica, siempre es más fácil señalar a terceros, que reconocer los errores. Como un guión predecible, encontramos hombres públicos que excusan su ausencia de liderazgo, victimizándose ante el clima, un gobierno "perverso" o simplemente contra los medios de comunicación.
















Recientemente, un hombre representativo de la mediocridad política, Gustavo Madero, quien dirige Acción Nacional, demostró su capacidad discursiva contra los medios. La profundidad del argumento maderista encontró en los medios a los culpables de la decadencia panista: "El PAN enfrenta trascendidos, acusaciones sin denuncias, delitos sin testimonios, cobardes difamaciones sin voz y sin rostro para alimentar esta política del espectáculo y de la trivialización, en donde lo que menos importa son las posiciones ideológicas".
Quizá convenga recordar, bajo cierto orden cronológico, la sucesión de escándalos y denuncias de corrupción estelarizados por connotados y desconocidos panistas. De esa manera, la renovación de la dirigencia del PAN mostró las diferencias entre los grupos, lo cual es normal en la política, pero de paso evidenció señalamientos puntuales por los "moches" solicitados en la Cámara de Diputados, entre ellos, los protagonizados por el festivo coordinador de la bancada panista, Luis Alberto Villarreal. Pero pasó la elección en el mes de mayo y ganó nuevamente Madero. Por supuesto, se omitió el asunto de la corrupción y Villarreal siguió de fiesta.
En los primeros días de julio, aparecieron unos jóvenes panistas en Jalisco, quienes declararon su admiración por el nacional socialismo. Sin tapujos se mostraron conmemorando el aniversario de su admirado Führer. Como un perfecto oxímoron, el suceso "ario" identificó a los jóvenes de "morenazis".
Por entonces estuvo de moda el mundial futbol, donde unos desconocidos panistas de la delegación Benito Juárez, se lanzaron a la fama como los golpeadores de Brasil. El resto de la historia ya la conocemos, pero el daño ya estaba hecho. Y si las acusaciones de corrupción no tumbaron al coordinador de los diputados panistas, una fiesta bien provista tumbó a Villarreal de la Cámara. Queda claro que dentro del maderismo, no se sanciona la corrupción, pero sí la pachanga.
Uno tras otro, la colección de escándalos fue bien difundida por los medios, pero el problema no es de los periódicos, la radio, la televisión o la Internet, a ellos sólo les regalaron una nota que vende o se tuitea bien. El punto de fondo es la miseria del PAN como partido político después de ser gobierno, y sobre todo, la decadencia como oposición. Semejante desfiguro en el 75 aniversario.
En un luminoso e imprescindible ensayo publicado en 1947, Daniel Cosío Villegas, señaló que "Acción Nacional se desplomaría al hacerse gobierno". 53 años después llegaron al gobierno y tras 12 años, el PAN quedó desplomado por el PAN mismo. A estas alturas, la exposición en los medios es lo de menos, mejor escuchemos la filosofía Madero expuesta en el consejo nacional del 6 de septiembre: "El PRI aparece como el partido más corrupto en una proporción de cinco a uno contra el PAN, y eso es lo que tratan de revertir ellos a través de esta guerra de narrativas… No niego que como en toda comunidad humana, en la nuestra, lleguemos a presentar actos de corrupción o comportamientos individuales licenciosos, pero los panistas siempre hemos luchado y seguiremos luchando por combatirlos".
Para Madero lo perverso no es la corrupción en los partidos, sino que uno es más malo que otro. Entonces, a partir de ahí los ciudadanos tienen que elegir entre el menos corrupto. ¡Vaya elección! En las crisis PAN, también hay minorías críticas, pero marginales, como la voz de Luis Felipe Bravo Mena, quien no dudó en pedir perdón por los errores del partido.
Si bien hablé del PAN y su decadencia, quien mejor definió el momento mexicano, fue el presidente Enrique Peña Nieto. Para el mandatario reformador, la corrupción en el país es "una debilidad de orden cultural". Sin comentarios.

El Siglo de Torreón 
10 de septiembre 2014

http://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1035794.la-culpa-es-de-los-medios.html

miércoles, 26 de junio de 2013

Usted disculpe


Como en otras ocasiones, usted disculpe. El turno tocó a Grecia, país que parece haber olvidado todo sobre la gloria. Tras años de crisis económica después del bacanal de su gobierno, hoy sabemos que las recetas que propuso el FMI no sólo fueron fallidas, sino erróneas. Usted disculpe. 
Primero avalaron la deuda de su gobierno... hasta dijeron que era sostenible. ¡Vaya broma! La realidad se encargó de desmentirlo. 

domingo, 31 de marzo de 2013

La crisis del PAN

Parkour por México...


Todos los partidos tienen sus crisis. Cuando están en el poder, es casi la felicidad. Cuando lo pierden, la soledad. Después de 12 años en los Pinos, el PAN vive la sacudida de perder el poder, pero sobre todo, el claro castigo de los votantes. Sin embargo la crisis que ahora vive el PAN, es casi natural al sistema de partidos. Hay bajas y altas, dimes y diretes, culpas y acusaciones, pero al fin, nada que no esté en la vida de los mismos partidos. No es el principio, ni tampoco el fin. El punto para los panistas es que la autocrítica lleve a la reinvención. ¿Pero la hay en Acción Nacional? Sin duda, aunque no es un grupo dominante. Al calderonismo no le bastó el tercer lugar, porque todavía disputa el control del partido. Tan falto de brújala después de las elecciones, que la dirigencia imitó al gobierno en su eslogan: Ciudadanos que movemos a México. ¿También harán parkour?

Con una visión crítica, Carlos Castillo, escribió desde dentro sobre la asamblea panista: “Quienes asistimos a la Asamblea de Acción Nacional pudimos constatar que las dirigencias del PAN (su presidente nacional, sus presidentes estatales, su Consejo Nacional y sus consejos estatales) fueron rechazadas por una militancia que, al exigir ser ella la que elija a sus autoridades de manera directa, lo que le dijo a esas dirigencias fue: no sirven, han decidido mal, han reaccionado mal, han sido integradas y electas con métodos excluyentes, injustos y en no pocas ocasiones fraudulentos, por lo que se decide transformar esos métodos para abrirlos al padrón entero”.

Para el PAN, el futuro inmediato es renovarse o aceptar por años la oposición. Ya no para ser una mala copia del PRI, sino como el mejor PAN de su tradición democrática. El expresidente de Acción Nacional, Luis Felipe Bravo Mena ha advertido recientemente que la crisis en el partido no ha tocado fondo: “En el frenesí del poder, algunos olvidaron que el poder era para servir y no un negocio o privilegio personal”. Durante la asamblea se planteó a los panistas una nueva reforma para “desterrar las prácticas corporativas”. Pero la mejor prueba de esos cambios internos, no está en el acuerdo interno entre los panistas, sino en aquellos que en las práctica acceden o puede acceder al poder. Pese a la crisis interna, todavía hay PAN para rato, aún y cuando en lo inmediato quede lejos el poder. El PAN careció de poder durante décadas, luego lo ejerció a lo largo de dos sexenios, y ahora tienen la obligación de renovarse si quiere ganarse otra vez la confianza de los ciudadanos. En largo plazo, esa prueba se dará en las elecciones intermedias para renovar la Cámara baja. Ahí veremos si los ciudadanos decidieron levantar el castigo a los panistas. Para entonces, ¿habrán aprendido la lección?

Milenio 22 de marzo 2013
http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9175686

domingo, 23 de diciembre de 2012

Los suicidios de la crisis


Termina el 2012, aunque no termina la crisis para muchos países. Particularmente los europeos, que durante años disfrutaron alegremente del déficit público, hasta que se toparon con la realidad. Desde 2008 varias economías en el mundo continúan atrapadas en sus deudas. Es fecha de que sus problemas económicos han depuesto gobiernos como en Grecia, España e Italia. Otros, como Estados Unidos, han invertido la fórmula tradicional, al recurrir a préstamos de China, un país “comunista”. Al mismo tiempo, las duras medidas restrictivas de los gobiernos para bajar los gastos, que en otros años eran bacanal, se han sumado al aumento de impuestos y a una alarmante pérdida de empleos.

Hay quienes en la desesperación han logrado salir con éxito o al menos paliar las carencias. Ahí están por ejemplo, aquellas madres españolas que hicieron un sexy calendario para cubrir la cuota de transporte de sus hijos. No obstante, también hay quienes ante la catástrofe, han optado por el suicidio. La pérdida del patrimonio, la inseguridad que implica el despido o la incautación de los bienes por impago, precipitan algunos a quitarse la vida. Tan dura la crisis en España, que hasta el jefe de gobierno, Mariano Rajoy, expresó hacer “todo lo posible” ante los suicidios de quienes no pudieron pagar la hipoteca.

En Grecia, Dimitris Christoulas, un jubilado de 77 años se dio un tiro a unos metros del parlamento. En su bolsillo había nota donde escribió: “Soy jubilado. No puedo vivir en estas condiciones. Me niego a buscar comida en la basura. Por eso he decidido poner fin a mi vida”. El suceso desencadenó una serie de protestas violentas y enfrentamientos de los ciudadanos con la policía. Los suicidios crecieron a tal punto, que hasta el ministro de trabajo en Italia ha tenido que actualizar las cifras. Ahí, la situación no es menos trágica, donde al menos este año se han documentado para los diarios de la crisis, una treintena de suicidios. El primer ministro de Italia, Mario Monti, llegó a declarar ante la desesperación social que vive su país: “Todos los días luchamos para evitar caer en el dramático precipicio de Grecia, con tantos empleos perdidos y tantos suicidios”. 

Las protestas no sólo son contra los bancos o los ajustes de los gobiernos que ahorcan a los ciudadanos, sino también los italianos han marchado por la noche con velas y lúgubres leyendas que dicen: “no más suicidios”. Lejos del tabú que solía ser, los suicidios de la crisis son alternativa de muchos en aquellos países. Antes que perder su casa, el suicido ha restaurado la dignidad esas personas.

En su famoso estudio sobre el suicidio, Émile Durkheim, escribió que “cada sociedad tiene, en cada momento de la historia, una aptitud definida para el suicidio”. Parece que la nuestra, alentada por la crisis financiera mundial, y la insuficiencia de los estados para atender a los ciudadanos, ya definió esa aptitud.

Como civilización tranquilamente no podemos avanzar, pero en cambio, con cierta facilidad sí podemos retroceder. Hace algunos años admirábamos a países como España. Qué decir de los griegos, como cuna de la civilización Occidental. Hoy sus filósofos nos parecen irrelevantes.

Posdata
Cioran, que tan brillantemente escribió contra la vida, recibió en varias ocasiones genuinos agradecimientos de sus lectores por haberlos sacado de la depresión e incluso, haber evitado el suicidio.

23 de diciembre 2012
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9167910

viernes, 11 de febrero de 2011

La tragedia de los héroes



Los héroes son más admirados que nada, se trata de ciudadanos convertidos en modelos para los demás. Han hecho algo que la mayoría no puede o no está dispuesta a hacer.  Lamentablemente, hay también en el héroe (esa suerte de “moderno Prometeo”), un parte de tragedia. Por lo mismo resulta preocupante cuando las personas de una sociedad encuentran la salida trágica en el heroísmo.
De cierta manera, 
el acto individual del heroísmo exhibe la debilidad 
institucional del Estado Mexicano. Ya sea para brindar justicia, ya sea para proteger a sus ciudadanos.
En los últimos años se han sumado en el país diversas historias de héroes que terminaron en tragedia. Los más conocidos del año pasado fueron los casos de Don Alejo Garza Tamez en Tamaulipas y Marisela Escobedo en Chihuahua.  No son los únicos, también hay madres que luchan por proteger a los hijos, padres que claman justicia ante la impunidad de un crimen o ciudadanos que defienden con su propia vida el patrimonio construido a lo largo de los años.
Además de la admiración, la tragedia es la otra cara del heroísmo. Al decir esto, no quiero condenar a los héroes y sus actos, sino mostrar cómo una sociedad con instituciones débiles, orilla a algunos ciudadanos a realizar actos extraordinarios. En fondo, detrás del heroísmo se esconde la ineptitud del Estado para responder a su obligación básica: la protección de la vida,  la seguridad de las personas.
Por eso la trágica historia del Álvaro Sandoval Díaz, llamado efímeramente el “héroe de Palomas”, demuestra la fragilidad del Estado, y por lo tanto, de la sociedad. Sandoval, quien vivía en Puerto Palomas, municipio de Ascensión, una comunidad fronteriza con Columbus, Nuevo México, defendió a su familia de un grupo de criminales que derrumbó el barandal de casa para robarlos. Sandoval no dudó en proteger legítimamente a su familia, y con pistola en mano abatió a tres delincuentes, mientras un cuarto escapó. “Eran ellos o yo y mi familiahabía dicho Sandoval a la prensa.
Por entonces, el gobernador César Duarte declaró sobre el caso que “Chihuahua es aliado de los ciudadanos que defiendan su patrimonio”. Pero Sandoval rechazó la protección del gobierno. Semanas después, los criminales regresaron para asesinar a Sandoval y su esposa, Griselda Pedroza Rocha. Les sobrevivió su hija. Lo inquietante del caso no es la autodefensa que han emprendido o pueden emprender los ciudadanos, sino la endeble y efímera paz que con esto se construye.
Bajo la ley de la selva, esa que Thomas Hobbes había descrito como “estado de naturaleza”, los hombres viven una precaria seguridad que siempre puede ser rota por el más fuerte, el mejor armado o el más audaz. ¿Es la antesala del “todos contra todos”? ¿Cuántos héroes más necesitamos para fortalecer de una vez todas el Estado de derecho? Tristes tiempos cuando el heroísmo se vuelve la opción trágica del momento. 
La Opinión Milenio