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lunes, 26 de diciembre de 2016

¿La culpa es de los maestros?

Bueno y malo. Blanco y negro. Por lo mismo, nada es más atractivo para la publicidad que las simplificaciones. Dos es más fácil de asimilar, que cinco, doce o veinte cosas a la vez. De esa manera, en el complejo juego de la política, la lógica de buenos y malos permite simplificar de sobremanera eso que llamamos realidad. Pero ¿qué es la realidad? Vaya usted a saber… Ante los conflictos que se suman en el país, el gobierno nacional aparece sumamente disminuido, y en ocasiones, da la impresión que ni gobierno hay. A la distancia, el presidente Enrique Peña Nieto y la administración que encabeza, cuestionan severamente el sentido de la política misma; no así el de la corrupción. Ahí donde se necesita arte, resultó desastre. Ahí donde urgía diálogo, resultaron varios muertos. Otra virtud de la política, en tanto cosa pública, se vio ofuscada rápidamente por los intereses privadores. Las casas, los contratos, las jugosas negociaciones.
Al principio del sexenio las reformas habrían dado contenido al gobierno. En apariencia fueron un logro indiscutible. Pero el tiempo se encargó de demostrar lo contrario. Nuevas alzas a la gasolina pulverizaron a la mayor de las reformas: la energética. Lo mismo sucedió con el gas, ahora que se anuncian más aumentos a los precios. Tradicionalmente la popularidad y la aprobación era una virtud deseada en el viejo régimen, pero en el presente, la política solo es un pretexto para la cleptocracia. No hay más. Ni contenido, ni ideología. Buscarlo parece un despropósito. En esas condiciones tan favorables para la corrupción, resulta más fácil empujar un discurso público de buenos y malos. Buenos, quienes apoyan las reformas. Malos, quienes se resisten. El conflicto magisterial ha resultado un desastre en todos los sentidos. En sus primero años, el régimen posrevolucionario, creó la Secretaría de Educación y colocó ahí a uno de sus mejores hombres. El filósofo y escritor José Vasconcelos. Su tarea, más que política, la asumió como un apostolado. Fue la cruzada para alfabetizar el país. Muy lejos de aquellas convicciones educativas, la mal llamada “reforma educativa”, se concentró en hacer una reforma laboral al interior del magisterio. Con “La Maestra” Gordillo humillada en la cárcel, ¿qué podía salir mal? En su momento, el viejo régimen creó a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), para contraponerla a la SNTE. Ahora esa criatura devora a sus progenitores.
Fracasado el gobierno de Peña Nieto, no le queda más que ejercer sus convenios con los medios. Así repite una y otra vez el daño que ocasionan los bloqueos de los maestros. Se habla del desabasto en Oaxaca como el mayor problema.  Cosa curiosa para un pueblo que ha aguantado 400 años. En esa entidad, 66.8 por ciento de sus habitantes vive en pobreza. Para el caso, culpar a los maestros es más fácil que cambiar las condiciones ancestrales de pobreza. Culpar a los maestros hasta el cansancio es más fácil que combatir la corrupción y las casas blancas. En esa polarización de buenos contras malos, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, le dice a la CNTE que “se ha agotado el tiempo”. ¿A qué se refiere el hombre que se supone presidenciable? ¿Bajo qué condiciones está emplazando? Las evaluaciones a los maestros en el país fueron acompañadas por policías, como si tratasen con delincuentes. Luego vino la represión y la criminalización de los maestros. ¿Qué no son los maestros ejemplo y autoridad en muchas comunidades? Sin duda, liderazgos sindicales terminaron en la corrupción. Sin duda, hay muchas cosas que evaluar y mejorar en términos estrictamente educativos, pero de eso ha criminalizar al magisterio, hay un trecho peligroso.  Hace unos días, el gobernador de Chiapas, Manuel Velasco, emuló verbalmente a Gustavo Díaz Ordaz, al referirse a las protestas magisteriales: “Hemos sido tolerantes a excesos criticables”. ¿Quién habrá sido el genial redactor de sus discursos? En Chiapas, 76 por ciento de la población vive en la pobreza, pero el gobernador prefiere “gobernar” como Peña Nieto, tirando millones en publicidad. ¿Se acuerdan de la promoción de su imagen a nivel nacional? ¿Y el INE? ¿Y el Tribunal? Convenientemente dormidos.
Culpar a los maestros, satanizarlos hasta el cansancio, siempre será más fácil que asumir la responsabilidad de gobernar. El problema de fondo no son los maestros, sino la corrupción monumental que se pretende ocultar bajo el discurso de los malos.
6 de julio de 2016

miércoles, 13 de febrero de 2013

Respuesta a un maestro del SNTE

En relación al texto Víctimas de la educación (Milenio, 16-I-2013), el profesor Gabriel Castillo escribió en Palabras de lector, una larga respuesta en tres partes. Para empezar, agradezco la atención del profesor, y sobre todo las diferencias en relación a la educación, los maestros, el sindicato y la recién aprobada reforma educativa. Temas por cierto, de interés público, y por lo tanto, sujetos a deliberación. Como verá profesor Castillo, no hay monopolio ni exclusividad para las opiniones. Pero entremos en materia: la reforma educativa tiene en conflicto al SNTE, de ahí las protestas nacionales de los maestros; hasta una estrategia elaboraron para responder a la reforma. Pero ya “La maestra” Elba Esther Gordillo, la primera autoridad en la materia, se ha encargado de expresar qué y quiénes agravian a las maestros. En resumen, todo por la mentada reforma. Mejor que nosotros, la líder vitalicia, señala la “permanencia” como el problema.

Entre otras cosas, la reforma propone evaluar para filtrar a los maestros que estarán frente a grupo. No se trata de que el sindicato disponga de plazas y horas frente a grupo, sino de una evaluación que busca valorar capacidades. En pocas palabras, que lleguen los mejores. Y los que no, que se vayan. Pero esto plantea un serio problema para quienes controlan el sindicato, porque limita la libre disposición de las plazas sin importar el nivel del docente.

Es cierto, coincido con usted en la desconfianza hacia la clase política, ¡no es para menos! Igualmente comparto que hay múltiples factores en la educación y que las escuelas privadas no se quedan atrás en el desastre educativo. Agrego algo más: el dinero no es garantía de calidad. Los resultados públicos en enlace.sep.gob.mx lo demuestran claramente. Por supuesto que las pruebas son discutibles y cuestionables, pero aun así, evidencian el desastre de la educación en el país. La prueba Pisa de la OCDE también lo verifica: oecd.org/pisa. Pero dejemos las pruebas por el momento, porque como bien afirma, “evaluar es algo más complejo que la aplicación de un examen”. Entonces ¿por qué los alumnos saben leer pero no comprenden lo que leen? ¿No será que los alumnos se parecen a sus maestros? Claro que hay excepciones y docentes genuinamente comprometidos, pero como país, algo hemos hecho mal durante décadas, para que la educación no sea uno de los principales medios de desarrollo y competencia. Claro que la SEP lleva parte de la responsabilidad, pero si algo ha desmotrado el SNTE, es que el sindicato manda en la SEP. Sería inocente no reconocerlo. 

En cuanto al gasto en educación, México está en el promedio de los países de la OCDE, pero sus resultados son los últimos. El gasto equivale al 6% del PIB. Es cierto, no es el 8%. Pero ¿en el estado actual el 8% garantizaría una mejor educación? Difícilmente. No obstante, no todo es desastre. Hay indicios de que las cosas pueden cambiar. Los resultados del estudio, “Panorama de la educación 2012”, registran avances, pero también enormes retos y rezagos. Por desgracia México no está aislado del mundo… La reglas del juego tienen que cambiar, porque así como estamos, los alumnos seguirán de víctimas de la educación.

25 de enero 2013
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9170590

El SNTE contraataca


Es una pena, pero en México hablamos de la educación por sus problemas y rezagos; no por sus beneficios y desarrollos. El tema vuelve a ser noticia, y lo seguirá siendo en los próximos meses por el conflicto entre el sindicato de la educación pública, SNTE, y la reforma educativa que impulsó el gobierno federal y aprobó el Congreso. Pero insisto, las noticias recientes no son sobre los alumnos destacados, los buenos números en los indicadores o el ascenso de la educación mexicana en el comparativo mundial. ¡Nada de eso! 
El conflicto proviene por le mandato de cambio y la defensa del status quo. Para el sindicato, la reforma es un agravio que atenta contra los maestros. ¡No se diga, ni se discuta más! La contraofensiva del SNTE ya empezó. De esa manera, una de sus estrategias recientes es salir a las calles. De acuerdo con “La maestra” Elba Esther Gordillo (una autoridad en el tema e imprescindible del sistema político mexicano), el problema es por la “palabra perversa” permanencia. Dicho de otro modo: el problema es la evaluación como filtro para tantos y tantos maestros que nos son aptos en la docencia.
Ya en otra colaboración (16-I-2013) abordé los ejes principales de la reforma educativa, que sin ser radicales, sí tratan de llevar más orden a la educación, y lo más loable, dan continuidad a la evaluaciones impulsadas por el gobierno anterior.
Pero veamos las expresiones del contrataque. “La maestra” sale a entrevista; los maestros van a las calles. De la movilización durante este fin de semana, recibí de un grupo de maestros protestando en el crucero, un volante de la sección 5 de Coahuila. La información resume el reclamo en tres preguntas: ¿Por qué luchamos? ¿Para qué? ¿Qué quieren?
Conforme a la información del volante, los maestros del sindicato luchan “por lo que lucharon nuestros abuelos y viejos maestros; por el derecho a la educación; porque la educación no sea un privilegio de los que puedan pagarla; por dar vida a la escuela pública”. Lástima que lo de nuestros abuelos y viejos maestros ya es historia, porque ahora México vive en el siglo XXI, y su educación no es competitiva en el entorno global. 
Ahí la evidencia empírica es desastrosa. Ahora bien, si hablamos del derecho a la educación, ¿no tendríamos también qué hablar del derecho a la calidad? Nuevamente, los resultados son desastrosos. Sobre la educación como privilegio de los que pueden pagarla, también habría que agregar que el Estado mexicano gasta tanto como los países de la OCDE, pero con muy bajos resultados. El desastre se repite. La calidad no depende sólo del dinero. En el punto de dar vida a las escuelas, la reforma promueve actividades de tiempo completo, sin embargo, no me extrañaría que las bases no conocieran los detalles de la reforma misma. Entonces ¿no sería mejor empezar por leer el contenido de la reforma? En el fondo lo que molesta es la evaluación y los filtros para la permanencia de los docentes. Molesta quitarle espacios a “La maestra” quien es la principal beneficiaria del mediocre orden de cosas. Eso sí, a un costo millonario.
Si realmente el SNTE quiere defender la escuela pública, entonces tendría que ser el primero en incentivar la calidad, las evaluaciones y el desempeño. Pero claro, esto va contra las costumbres.
23 de enero 2013 

Víctimas de la educación

El discurso de víctima, siempre es una salida para quienes rehúyen la responsabilidad. Más vale hacerse el ofendido, que asumir primero las consecuencias. Por eso, detrás del desastre de la educación pública en el país, los maestros del sindicato se asumen como víctimas. Bajo esa justificación victimista, se dicen atacados por los intereses contrarios. Son, para no ir tan lejos, el blanco de una campaña de desprestigio en su contra. Víctimas perfectas, ahora se presentan como mártires de la reforma a la educación. Si antes los fueron de las evaluaciones y la prueba Enlace, que exhibió la dimensión del desastre, ahora se lazan contra la reforma para defender la inercia de “su” educación.

En un documento reciente, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), considera que “nunca antes la labor del magisterio ha sido tan denostada y descalificada como ahora”. Para las víctimas, el agravio provienen de la recién aprobada reforma al artículo tercero de las constitución. Por eso ya alistan una estrategia de movilización en varios frentes contra el gobierno federal. Pero rara vez en la política se obtiene todo. Por eso, entre las vertientes del llamado Pacto por México, no hay que perder de vista los aspectos destinados a la educación. Por ahora ya no son una propuesta, sino un mandato legal con amplio conceso político. La reforma educativa no tiene todo, pero sí aborda aspectos valiosos para consolidar las evaluaciones a fin de mejorar la educación. Básicamente se enfoca en cinco puntos. 

El primero busca conformar el servicio profesional docente para elegir maestros por méritos académicos. Este aspecto no se enfoca a todos los docentes, sino a quienes aspiran a cargos de dirección y supervisión. Sin embargo, el sindicato ya ve ese aspecto como el principio de una amenaza al monopolio sindical de las aulas públicas. El segundo aspecto es la creación del Instituto Nacional para la Evaluación Educativa, con carácter de autónomo, sin duda un punto necesario, sobre todo, porque consolida la serie de evaluaciones del sexenio anterior. Así, que no todo es borrón y cuenta nueva, sino también una sana continuidad del camino abierto por el gobierno panista a través de la prueba Enlace y la evaluación universal a los docentes. El tercer eje de la reforma educativa tienen que ver con la autonomía de gestión para las escuelas, es decir, que puedan ejercer los recursos conforme a sus necesidades. El cuarto punto es la elaboración de un censo de escuelas, maestros y alumnos. Por ejemplo, hasta la fecha, no queda claro cuántos maestros están frente a grupo, y cuántos están felizmente en comisiones. Eso sí, cobrando como si dieran clases. Y finalmente, promover que las escuelas sean planteles de tiempo completo.

Antes de la reforma a la educación pública, mucho se especuló sobre la caída de la “villana” del sindicato, “La Maestra” Elba Esther Gordillo. Hasta ahora, la estrategia seguida por el gobierno federal para acotar el poder del SNTE, no fue cortar de golpe a la líder vitalicia, sino impulsar una serie de cambios que podrían resultar más valiosos, que una confrontación directa a la manera de los viejos tiempos. Por decir, un “quinazo”. Pero la víctimas de la educación no son los maestros que se resisten a la reforma, sino los miles de alumnos que son formados en el desastre educativo.

16 de enero 2013
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9169754


miércoles, 6 de junio de 2012

Hay, lo que sea su voluntad...

Protestar es una profesión que requiere tiempo, dinero y pulmón. Las causas son muchas y cuando no las hay se inventan. Porque lo de menos es ahorcar el tránsito, impedir que otros pasen. Lo que vale es protestar. No hay más. Además, si alguien osara cuestionar el derecho a la protesta, falta con restregar la Constitución: ese libro sagrado de nuestra historia.

La protesta es un medio que si no existiera, habría que inventarlo. 



Y si no, hay que ver los logros educativos que consiguen los maestros. Como reloj, cada año aprietan la tuerca. Para los maestros las protestas son un peregrinar que tienen como basílica a la ciudad de México. El mecanismo es sencillo. Los maestros sacrifican las clases de sus alumnos por un logro más noble: el Sindicato. La educación es lo de menos. Lo que importa es la protesta, la toma de las calles, los gritos y la presión a las autoridades. Aquí no queremos evaluación. 


En el arte de la protesta, hay tradiciones notables: Oaxaca, Guerrero, Chiapas y Michoacán. Su preocupación no es ocupar los peores lugares en las evaluaciones porque la educación es el medio y no el fin. El fin es el sindicato. En tiempos de alternancia y poder desmedido de los gobernadores, un Gabino Cué o un Fausto Vallejo son poca cosa frente al poder de los maestros.

Muchos maestros de este país no serán buenos educadores, pero sí son expertos en marchas. El sindicato de la educación, no importa cuál, es un proveedor inagotable de protestas. Hay puntualidad, organización y sobre todo, conquistas sindicales. ¡Hasta un partido político tienen!


Ser maestro es una conquista, un patrimonio heredable para la protesta. Desde su formación se educan para las calles, y las marchas son el indicador para el avance. No se preocupan por Enlace y la Evaluación Universal, lo más importante es la autoevaluación. Ahí, cada maestro da lo que sea su voluntad. Si esto no fuera suficiente, la autoevaluación propuesta por el CENTE se basará en una asamblea. ¡Mejor no podía ser!


Por eso, bajo la métrica del manifestódromo, de nada sirve que el presidente les diga: “Ya estuvo bueno de eso”. A estas alturas su declaración sólo la registran los periódicos. El tiempo para exigir que se cumpla la ley se le agotó. En el ocaso del poder hasta La Maestra lo apoya. Mientras tanto, nuestra principal institución educativa prepara a nuestros maestros como profesionales de la protesta. Tal vez pronto nos den un merecido reconocimiento.



6 de junio 2012
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9149589

miércoles, 25 de mayo de 2011

El chantaje


fuente: cnn cuarto oscuro
Otra vez en el mismo punto: la historia se repite, ya no como tragedia, sino en su modalidad de farsa diría el revolucionario filósofo alemán. De esa manera es un lugar común decir que el crimen se ha apoderado de la ciudad y de paso del país, aunque la evidencia apunte a un fenómeno segmentado. Por lo mismo no es necesario hablar del crimen para ver cómo otros grupos le han tomado la medida al Estado.
En Oaxaca parece ya una tradición anual el chantaje de la sección 22. Ahí el salón es el pretexto de los maestros para tomar la educación como rehén. Hace años el conflicto se desbordó hasta causar un riesgo a la población, además de generar un severo daño económico a la entidad. Eso no importó y mucho menos importa que cada mayo la sección 22 suspenda las clases. El mundo al revés. Mientras los maestros están en paro, más de un millón 300 mil alumnos no tiene clases. Mientras los maestros toman las calles, el estado acepta el chantaje.
De manera oficial la sección 22 apuntó el chantaje en un comunicado: “Ante la política de omisión y denostación por parte del Estado Mexicano, este magisterio responsabiliza a Gabino Cué Monteagudo y a Felipe Calderón Hinojosa por el estallamiento del paro indefinido de  labores y de las consecuencias que de ello deriven”.
¿Será Gabino Cué, el gobernador de la alternancia, quien rompa esa tradición? No lo creo, hasta ahora ha retrocedido con las presiones. Cuando recién tomó el poder, el sindicato lo probó. Ahora que de dinero se trata, los paristas toman las calles, cierran negocios y suspenden las clases. 
Si los maestros de la sección 22 procuran “la defensa de la educación pública, la justicia y la transformación democrática de Oaxaca”, ¿por qué secuestran la educación? Al amparo de la educación pública los maestros pelean el privilegio millonario de ejercer recursos públicos sin rendición de cuentas. No quieren 700 millones como inicialmente les propuso el gobierno de Cué, sino más de ¡1500! El privilegio es grande y los incentivos perversos también. Mientras pasan los días, los maestros cobran sin trabajar, porque eso sí, no hay autoridad que lo impida ni los sancione. La prueba que tiene el gobernador de Oaxaca es muy alta, problemática y con pérdidas seguras. Si rehúye el conflicto ¿entonces para qué buscó el poder?
En la relación actual, el dinero que el estado mexicano destina a la educación tiene su peor escenario en estados como Oaxaca, Chiapas o Michoacán, pero el resto, a decir por los resultados no se aleja demasiado.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Brechas en la educación


Buena noticia sin duda, aquella que dio la Cámara de Diputados esta semana al aprobar una reforma en materia educativa, la cual obligará a los jóvenes a cursar estudios de nivel preparatoria. Así, el impacto de esta política lo estaríamos conociendo en el largo plazo, tal vez en una generación durante los próximos quince años. Sin embargo, para que el avance legislativo logre relevancia, tendrá que ir acompañado de una mejora sustancial en la calidad de la educación pública, y esa es la parte donde se dispersan los esfuerzos por hacer de la educación un motor para el desarrollo. Por eso, ya no estoy seguro de la reacción causada, ante una noticia difundida en la semana, sobre un narco que cobra, o más bien, aparece en las listas de la SEP. Ya también dudo, si es que la duda era un beneficio, sobre la eficiencia de nuestros servicios de “inteligencia”, máxime cuando nos enteramos de casos como el de la “Tuta”, o de otros en Procampo.

Pero más allá del inagotable asombro que ocasiona nuestro país, en realidad está la tolerancia siempre regresiva de la corrupción magisterial en el país. Porque si no sorprende que narcos fueran maestros, mucho menos sorprende que existan miles de profesores que cobran en uno y otro lado, sin dar clases. Hace algunas semanas se publicó un estudio conocido como “Brechas. Estado de la educación en México 2010”, promovido y realizado por la asociación civil, Mexicanos Primero. El estudio muestra el estado crítico de la educación y señala de forma dolorosa: “La educación en México no transforma a la sociedad; reproduce la desigualdad que existe”. En principio se podría pensar que es un asunto de dinero, pero paradójicamente el gobierno asigna tanto o más como los países de OCDE. Tan sólo para el año que entra, designarán 230 mil millones de pesos para la educación. Se trata de uno de los presupuestos más grandes que destina el gobierno federal, sólo superado por Pemex, IMSS, y la Comisión Federal de Electricidad.

En el presente año 2010, el gobierno federal autorizó 921 mil 357 plazas. Cuando Mexicanos Primero analizó las cuentas, las cifras no cuadraron. En el estudio se encontró que en los gobierno estatales, se pagaron en promedio más de 1 millón 900 mil 514 plazas de maestros durante el primer trimestre del año, lo cual representó más del doble de las plazas autorizadas.
Tras rastrear y comparar un posible censo de maestros en el país, se concluyó la poca confiabilidad de la información oficial proporcionada por los estados, e incluso, hubo entidades como Michoacán, donde no fue posible obtener algunas cifras.
Fuente: Brechas, Mexicanos Primero

Bajo tal oscuridad, en 2008 se detectaron 552 casos de maestros que cobraron simultáneamente en dos entidades distintas, gracias al “don” de ubicuidad.  Por ejemplo, en Coahuila, según el documento, hay 81 superprofesores que cobran más de 100 mil pesos, aunado a un “pequeño” ejército de comisionados que registró 610 beneficiados. ¿Quiénes son esos comisionados? ¿Qué hacen esos 81 superprofesores? Asimismo, prácticamente todos los estados presentaron desfases, algunos muy visibles, como en el DF y el Estado de México, entre las plazas autorizadas y las plazas pagadas. 

Otro ejemplo que refleja el desorden administrativo según el estudio, es el desvío de recursos públicos y el manejo discrecional de las plazas, como la existencia de trabajadores asignados a plazas inexistentes en preescolar y primaria. Coahuila, junto los estados de Morelos y Tabasco, fueron los que más asignaron trabajadores a plazas inexistentes.
Así, lo que alarma no son las excepciones que conocimos esta semana con los profesores narcos, sino el desastre institucional con cargo a los contribuyentes. Porque al final, lo que tenemos es una educación que lejos de contribuir al desarrollo, se ha vuelto una brecha para la desigualdad.

martes, 27 de julio de 2010

La educación

Fuente: SEP
Los resultados del Examen Nacional para el otorgamiento de plazas a docentes en el periodo 2010-2011, ratifican lo que ya sabíamos: el paupérrimo, casi inoperante nivel de los maestros mexicanos. Las cifras son contundentes, aún y con el eufemismo del la propia Secretaría de Educación Pública, cuando nos dice en pocas palabras que están menos peor:

En comparación a los resultados 2009-2010, se incrementa la cantidad de docentes ubicados en “Aceptables” y se reduce a la mitad el porcentaje de los ubicados en “No aceptables”.

7 de cada 10 maestros aspirantes a plazas es sujeto a "nivelación académica". En otras palabras, no pasaron el examen, pero es lo que hay...

Que la información es confiable, no hay duda. Desde hace varios años, el gobierno a través de la SEP ha transparentado algunos procesos: la evaluación de alumnos, profesores, escuelas, estados y municipios. Acá estos resultados incluso, pueden ser desagregados por el nombre del aspirante o maestro que presentó el examen.

Sin embargo, por medio de relaciones como estas, podemos caracterizar el significado de la transparencia en México, donde suele confundirse con plenitud de cinismo.
A pesar de conocer la problemática con nombre y apellido, a pesar de la trasparencia, no hay un puente con la rendición de cuentas, la responsabilidad y los resultados.
Con facilidad escuchamos a políticos expresar que la educación es la respuesta al crimen y el narcotráfico, pero así, con esta oferta, las cosas no llegarán a buen rumbo.
Un desastre en el México Bicentenario.

sábado, 16 de agosto de 2008

Mala educación


Al fin se completa el cuadro. Auque ya lo sabíamos, gracias al puntaje generado por la OCDE en las evaluaciones internacionales y también por los resultados de la prueba ENLACE del Gobierno Federal, la educación en México es un desastre nacional. La conclusión es sencilla. Si los alumnos mexicanos de primaria y secundaria están reprobados es porque los maestros mismos también están reprobados. Recuerdo bien lo que nos decía uno de los mejores profesores que tuve en la universidad: el alumno es reflejo del maestro. Y ese es el resultado contundente que muestra los números publicados por la Secretaría de Educación Pública el pasado 14 de agosto (véase la página electrónica http://www.alianzaconcursonacional.sep.gob.mx/).

A partir del Concurso Nacional de Asignación de Plazas Docentes, 2008-2009, aplicado esta semana, conocemos cuál es el nivel de los aspirantes a dirigir la educación formal en las aulas del país. Bajo una inédita forma de contratación -anteriormente la costumbre era el favor, la venta o la asignación discrecional de las plazas-, 71 mil maestros presentaron examen con la finalidad de concursar las plazas para enseñar en las áreas de preescolar, primaria y secundaria las materias de español, matemáticas, física, inglés, geografía y biología. La cifra superó el pronóstico. Reprobaron 48 mil, lo que equivale a un 67% del total, y sólo aprobaron el examen 23 mil maestros. Dicho de otra forma, dos de cada tres maestros reprobaron.

Según la convocatoria, el puntaje debía alcanzar al menos 70 puntos, de un total de 80 reactivos. Lo cierto es que el promedio de las entidades federativas que participaron en el concurso, obtuvo una media de 40 puntos. Muy por debajo del nivel mínimo requerido.
En consecuencia, no es casual el mediocre desarrollo económico del país, sobre todo si nos comparamos con aquellos países que vieron e invirtieron en la educación para salir de la pobreza. Taiwán, Corea del Sur, Irlanda e incluso Chile, entendieron rápido la lección.

Al revisar los datos proporcionados por la SEP, constatamos la generalidad de los resultados en las entidades federativas del país. ¿Y cómo anda Coahuila en todo esto? ¿Cómo les fue a los maestros coahuilenses? No obstante la cercanía del poder con la educación, el gobernador Humberto Moreira es maestro y su hermano Carlos lidera la sección 38 del SNTE, en el Estado no se aplicó siquiera la mitad de la prueba. Al igual que las secciones de Michoacán y Oaxaca, donde defendieron con violencia no ser medidos, evaluados y mucho menos cuestionados por nadie, incluyendo a la poderosa maestra Elba Esther Gordillo, los maestros coahuilenses boicotearon 9 de las 12 sedes donde estaba programado el examen. Ni Saltillo, ni Monclova, ni Piedras Negras, ni Nueva Rosita aplicaron el examen. La excepción la hicieron los maestros de Torreón, por eso el informe de la SEP resalta un solitario y vergonzoso asterisco para el caso de Coahuila.

Con candado en mano, los maestros coahuilenses cerraron las sedes para evitar que se realizara el concurso. Algunos medios impresos registraron entre dos y tres mil maestros rebeldes. Sin embargo, el Secretario de Educación en el Estado, Jaime Castillo, declaró que eran alrededor de 200. Independientemente de cuántos fueron, el hecho muestra la poca seriedad y compromiso que se tiene por mejorar de fondo la educación en el largo plazo. Durante años, el Sindicato ha manejado a su arbitrio y discreción el reparto de plazas docentes, sin importar la calidad de la educación, sino los privilegios repartidos y la permanencia en el poder. Finalmente, detrás de esta resistencia al cambio, está la actitud bien arraigada del sentido patrimonial que domina las instituciones públicas, donde políticos y sindicatos se comportan como si fueran dueños de las mismas.

Con sólo 606 exámenes aplicados, los maestros coahuilenses promedian 41 puntos de por lo menos 70 requeridos para aprobar.
A pesar de todos los inconvenientes que el SNTE representa y la influencia de facto que tiene la maestra Gordillo, el Gobierno Federal a hecho una apuesta no autoritaria (en el pasado los líderes sindicales eran depuestos con las armas), por recuperar gradualmente espacios para la educación. Primero vino ENLACE, luego el concurso de plazas y esto es un avance que en el pasado inmediato se consideraba imposible.

Josefina Vázquez Mota, Secretaria de Educación Pública y Elba Esther Gordillo, presidenta vitalicia del SNTE, firmaron la convocatoria nacional para terminar con la corrupción de la venta de plazas de maestros, por lo que impulsaron la Alianza por la Calidad de la Educación. Muchos estamos escépticos de los alcances que pudiera tener un acuerdo de esa naturaleza, sin embargo, no podemos negar que el pasado reciente, ni siquiera se contaba con cifras creíbles del desastre educativo. Después de todo, es preferible conocer a ciencia cierta la magnitud del daño, que continuar simulando que no pasa nada.
16 de agosto 2008
El Siglo de Torreón