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lunes, 20 de octubre de 2014
Barril sin fondo
El gobierno de Coahuila anunció la contratación de un nuevo crédito para pagar más deuda. Como un alcohólico que no puede dejar de beber, la autoridades del estado nos hablan de 2 mil millones de pesos más para pagar las deudas con proveedores. ¿Y los 35 mil millones de Moreira I no fueron suficientes? Como mal parroquiano, las finanzas estatales se definen por "la última y nos vamos", o "que tanto es tantito". Desde su adicción, el alcohólico sigue y sigue, al igual que la cuenta. En estado actual de cosas Coahuila no puede solventar más gasto, por la sencilla razón de que todo lo tiene comprometido. Después de tanta negación, Moreira II bien podría reclamar el dinero que saqueó Villarreal y compañía. Pero claro, eso sólo pasa en Estados Unidos. Nosotros somos especiales.
miércoles, 14 de noviembre de 2012
Tragicomedia de equivocaciones
Comedia de enredos, burlesca. Vodevil en medio de la tragedia, ese es el escenario que ofrece Coahuila. En todo esto, más que ironía, padecemos la burla. Coahuila ofrece una tragedia de equivocaciones. Acuso, señalo. Me dijo, me dijeron. La suposición suplanta los hechos. Es el escenario ideal para las opiniones. Mejor aun: para las difamaciones. Por eso la demandas, las denuncias, los pleitos entre los abogados. Al fin, materia estéril para eso que llamamos libertad de expresión.
Pero si los personajes de una pseudo obra shakespeareana se pelean a declaraciones en los medios, el telón de fondo es la impunidad gubernamental por el megafraude de la deuda; el territorio bajo dominio del crimen organizado; la violencia en las principales ciudades del estado y por si fuera poco, un estado débil que se aferra a cualquier cosa con tal de permanecer.
En la tragicomedia de equivocaciones va Humberto contra Guadiana y de regreso, Guadiana contra Humberto. Ayer fueron años de apoyo. Hoy son de discordia. Por eso, en vano esperamos la declaraciones de un hombre que perdió el poder, aunque todavía hacen el suficiente ruido para incomodar a la herencia fraternal. Las diferencias son evidentes: uno carismático, cercano a la gente, aclamado por el pueblo, con una idea clara de gobierno y sobre todo, con las arcas bien llenas de dinero. El otro, aunque hermano, es hosco, sin carisma, con un equipo endeble que a la primera de cambios se va. Pero lo más grave: sin dinero para obra. Ya solo queda afirmar que el “populismo mata lo popular”. Así es cuando las arcas están vacías… ¡No hay más remedio que hacer trabajar al Congreso!
Ante la desesperación, otra vez se volvió a pedir dinero. Un crédito por una cantidad irrisoria: 950 millones. Sin duda la oportunidad es favorable para tratar de bajarle al desastre que dejó el bacanal entre hermanos. Tal vez el nuevo préstamo de un poco de maniobra, pero nada de relevancia. Teníamos 32 y nos gastamos 35: la aritmética no perdona. Aunque la decisión es buena financieramente, políticamente se asemeja a la burla. Es la comedia y también la tragedia. ¡Menos mal que ya no le interesa la popularidad!
Algún acierto debemos reconocer. La imagen personal no se reproduce ad nauseam. No vemos fotos por aquí y por allá que nos recuerden al gobernante. Eso sí, los coahuilenses nos ahorramos las fotos del gobernador, esa chabacanería onmipresente hasta en la más insignificante oficina gubernamental. En donde sí no hubo equivocaciones, fue en tapar la deuda, en cuidar a sus cómplices y mostrar algún recato por el fraude que a penas empezamos a pagar.
14 de noviembre 2012
miércoles, 11 de mayo de 2011
Marcador Twitter
Mañana inician las campañas en toda forma, aunque en sentido estricto, un candidato se construyó hace años desde el poder y otro adelantó su campaña lo más que pudo. La tendencia electoral parece clara, inamovible y hasta cierto punto anuncia un proceso electoral aburrido, tanto como en los tiempos gloriosos del carro completo. Por lo mismo, necesitamos vías para salir de lo ordinario. Tres o cuatro debates podrían sacudir la modorra. Bajo otras formas de comunicación, el trabajo en internet, más allá de las campañas negativas, podría alentar a los electores al diálogo directo con los candidatos. Sin duda estas formas horizontales de comunicación llamadas Facebook o Twitter facilitan la irrupción del ciudadano en las campañas.
En este sentido, entre las maneras de medir una campaña ahora se incorpora el uso y la presencia de los candidatos en las redes sociales. Twitter se ha convertido en la herramienta favorita de muchos políticos, aunque todavía son pocos lo que tienen una presencia consistente en la red.
En México no se puede decir que el internet tiene una penetración representativa en la población, pero esto no significa que deba subestimarse el uso de la red. Si en Estados Unidos las condiciones permitieron innovar en las formas de hacer campañas políticas, en México, a pesar de la modesta cobertura, no debemos ignorar ese campo.
Desde hace tiempo sigo a Guillermo Anaya y Rubén Moreira en Twitter y de manera periódica he documentado el comportamiento de sus tweets y el aumento de sus seguidores. Hace cuatro meses cuando se definieron las candidaturas de ambos, se incrementaron claramente sus seguidores. ¿También hay cargada en el Twitter.
En enero los seguidores de Anaya crecieron a 1 270. Los de Moreira registraron 5 258. Al mes de mayo Anaya aumentó hasta 4 997 seguidores, mientras que Moreira alcanzó los 9 942. Si los seguidores fueran votantes, la diferencia entre uno y otro es visible. 67% Moreira contra 33% de Anaya, es decir, una diferencia de ¡34 puntos! Desde luego que la relación no es así, pero algo nos dice de las campañas. Actualmente las campañas políticas ya integran a su seguimiento el comportamiento de las redes sociales. Incluso encuestadores como Edmundo Berúmen, hacen relaciones de las encuestas y la presencia en la Internet.
Sin embargo, es difícil ignorar que Coahuila no vive buenos tiempos, sobre todo, por la irrupción de la criminalidad que ha roto el viejo orden. Por lo mismo, las redes sociales son un canal directo para expresar las propuestas en esta materia y por qué no, para que los ciudadanos podamos cuestionarlas y debatirlas. No es todo, pero es un principio.
http://impreso.milenio.com/node/8955335
http://impreso.milenio.com/node/8955335
lunes, 9 de junio de 2008
La deuda de Coahuila
Hace unos días, el Secretario de Finanzas del Gobierno del Estado, Jorge Torres López, anunció la contratación de una deuda por 3,500 millones de pesos, con la finalidad de aplicarlos a obras de infraestructura urbana e industrial, construcción de hospitales y la de un par de teatros en las regiones Norte y Carbonífera. Hasta ahí, nada que suene anormal o sospechoso.
Actualmente, el gobierno de Coahuila es unos de los pocos estados con finanzas públicas sanas. La tendencia es corroborada por la prestigiosa calificadora Standard & Poor’s que sitúa al estado en la categoría “AA”, en otras palabras, lo califica como un Estado con notable fortaleza financiera. En este sentido, la emisión de la deuda en la Bolsa Mexicana de Valores, le permitiría al estado, según la óptica el funcionario, acelerar las inversiones.
Pero nada más sensible en la administración pública, que el manejo de los dineros. Nada más deseable en tiempos de la transparencia, que un buen alumbrado en la administración. Sin embargo, uno se cuestiona la pertinencia de la deuda: ¿Es necesaria, o simplemente se busca hacer obras? ¿Por qué pagar intereses, si tarde que temprano el gobierno estatal recibirá los millonarios beneficios de la reforma fiscal? ¿No sería mejor aplicar un programa que reduzca el elevadísimo gasto corriente que lleva el Estado?
Actualmente, el presupuesto de egresos del Estado nada más destina un 43% del total de sus recursos a sueldos. Una investigación del periodista Jesús Castro publicada en el mes de octubre del 2007, situó a Coahuila como el segundo estado de la República Mexicana que más gasta en el pago de la nómina a funcionarios públicos.
Ahora bien, dos aspectos concretos me hacen dudar con seriedad de la anunciada bursatilización de la deuda: la primera tiene que ver con el resultado de la auditoría realizada al Gobierno Estatal y que fue publicada el pasado 27 de marzo por la Auditoría Superior de la Federación. La segunda proviene de la divulgación, a mediados de abril, del Índice Nacional de Corrupción y Buen Gobierno por parte del organismo civil Transparencia Mexicana. Ambos casos evidencian claramente la otra cara de la moneda del erario, es decir, uno nos demuestra las irregularidades y la precariedad del manejo de los dineros públicos. El otro caso nos muestra la caída estrepitosa del lugar nueve al deshonroso veinte, que ha experimentado Coahuila -incluyendo municipios y federación en la entidad- en tan sólo dos años.
Al revisar a detalle las 36 páginas que resultaron de la auditoría realizada a la cuenta pública del 2006, ejercida por el gobierno del profesor Humberto Moreira, vemos con una mezcla de asombro e indignación que los recursos públicos fueron manejados con claras irregularidades. La Auditoría Superior revisó dos entidades claves: la Secretaría de Finanzas y Desarrollo Social, a través de la aplicación del Fondo para la Infraestructura Social Estatal (FISE).
Cito dos ejemplos. Para el programa “Pinta tu Casa”, se detectó que el expediente de la obra no quedó debidamente integrado, ya que no se localizaron documentos del proceso licitatorio como la convocatoria y sus bases. Asimismo no se encontró la documentación comprobatoria que ampara la adquisición de brochas y accesorios.
Otro programa que revisó la Auditoría, fue “Mano con Mano en la Nutrición”, donde encontró irregularidades en la aplicación y reintegración de recursos e intereses generados en una cuenta manejada por la Secretaría de Finanzas. El reporte concluye que desconoce el destino de medio millón de pesos y los respectivos intereses. Tampoco extraña en tales prácticas, que la Auditoría promoviera diez sanciones administrativas, además diversas recomendaciones.
La bandera del actual Gobierno de la Gente tiene como principal lucha las causas sociales y la ayuda a los más pobres del estado, sin embargo, la evidencia mostrada por la Auditoría comprobó que no necesariamente la aplicación de esos recursos impacta con claridad a los grupos más vulnerados. Transcribo unas líneas del dictamen: “Se determinaron algunas debilidades en el control interno, en virtud de que no se cuenta con un mecanismo de planeación para garantizar que el total de los recursos del FISE se orienten a los grupos más pobres o no se asignen a rubros no previstos en la Ley de Coordinación Fiscal”.
La Auditoría Superior de la Federación consideró que en “términos generales el Gobierno del Estado de Coahuila no cumplió con el marco normativo aplicable a la planeación, adjudicación, control, destino y cumplimiento de metas y objetivos, de las operaciones examinadas”
Sí completamos el cuadro de la administración, con la geografía de la corrupción percibida en Coahuila, veremos que estos resultados no son casuales. Mientras que en el año 2005 Coahuila ocupaba el lugar 9 en el Índice de Corrupción entre 32 entidades federativas, para el 2007 caímos libremente al lugar 20.
La duda no es gratuita, ni tampoco la deuda. Al final del día, la verdadera deuda del estado de Coahuila no será con la Bolsa de Valores, sino con los coahuilenses. Actualmente la legitimidad de un gobierno ante los ciudadanos no proviene de cuánto puede regalar. Hablamos entonces de la capacidad y la calidad de los resultados.
No obstante, lo “público” continúa siendo un recurrente eufemismo entre los gobiernos.
¿Qué tiene de “público” el resultado de la cuenta pública del 2007 para que no se revele entre los comunes mortales el documento?
En realidad estamos tan lejos de aquella exigencia de Daniel Cosío Villegas: hacer pública la vida pública.
3 de mayo 2008, El Siglo de Torreón
Actualmente, el gobierno de Coahuila es unos de los pocos estados con finanzas públicas sanas. La tendencia es corroborada por la prestigiosa calificadora Standard & Poor’s que sitúa al estado en la categoría “AA”, en otras palabras, lo califica como un Estado con notable fortaleza financiera. En este sentido, la emisión de la deuda en la Bolsa Mexicana de Valores, le permitiría al estado, según la óptica el funcionario, acelerar las inversiones.
Pero nada más sensible en la administración pública, que el manejo de los dineros. Nada más deseable en tiempos de la transparencia, que un buen alumbrado en la administración. Sin embargo, uno se cuestiona la pertinencia de la deuda: ¿Es necesaria, o simplemente se busca hacer obras? ¿Por qué pagar intereses, si tarde que temprano el gobierno estatal recibirá los millonarios beneficios de la reforma fiscal? ¿No sería mejor aplicar un programa que reduzca el elevadísimo gasto corriente que lleva el Estado?
Actualmente, el presupuesto de egresos del Estado nada más destina un 43% del total de sus recursos a sueldos. Una investigación del periodista Jesús Castro publicada en el mes de octubre del 2007, situó a Coahuila como el segundo estado de la República Mexicana que más gasta en el pago de la nómina a funcionarios públicos.
Ahora bien, dos aspectos concretos me hacen dudar con seriedad de la anunciada bursatilización de la deuda: la primera tiene que ver con el resultado de la auditoría realizada al Gobierno Estatal y que fue publicada el pasado 27 de marzo por la Auditoría Superior de la Federación. La segunda proviene de la divulgación, a mediados de abril, del Índice Nacional de Corrupción y Buen Gobierno por parte del organismo civil Transparencia Mexicana. Ambos casos evidencian claramente la otra cara de la moneda del erario, es decir, uno nos demuestra las irregularidades y la precariedad del manejo de los dineros públicos. El otro caso nos muestra la caída estrepitosa del lugar nueve al deshonroso veinte, que ha experimentado Coahuila -incluyendo municipios y federación en la entidad- en tan sólo dos años.
Al revisar a detalle las 36 páginas que resultaron de la auditoría realizada a la cuenta pública del 2006, ejercida por el gobierno del profesor Humberto Moreira, vemos con una mezcla de asombro e indignación que los recursos públicos fueron manejados con claras irregularidades. La Auditoría Superior revisó dos entidades claves: la Secretaría de Finanzas y Desarrollo Social, a través de la aplicación del Fondo para la Infraestructura Social Estatal (FISE).
Cito dos ejemplos. Para el programa “Pinta tu Casa”, se detectó que el expediente de la obra no quedó debidamente integrado, ya que no se localizaron documentos del proceso licitatorio como la convocatoria y sus bases. Asimismo no se encontró la documentación comprobatoria que ampara la adquisición de brochas y accesorios.
Otro programa que revisó la Auditoría, fue “Mano con Mano en la Nutrición”, donde encontró irregularidades en la aplicación y reintegración de recursos e intereses generados en una cuenta manejada por la Secretaría de Finanzas. El reporte concluye que desconoce el destino de medio millón de pesos y los respectivos intereses. Tampoco extraña en tales prácticas, que la Auditoría promoviera diez sanciones administrativas, además diversas recomendaciones.
La bandera del actual Gobierno de la Gente tiene como principal lucha las causas sociales y la ayuda a los más pobres del estado, sin embargo, la evidencia mostrada por la Auditoría comprobó que no necesariamente la aplicación de esos recursos impacta con claridad a los grupos más vulnerados. Transcribo unas líneas del dictamen: “Se determinaron algunas debilidades en el control interno, en virtud de que no se cuenta con un mecanismo de planeación para garantizar que el total de los recursos del FISE se orienten a los grupos más pobres o no se asignen a rubros no previstos en la Ley de Coordinación Fiscal”.
La Auditoría Superior de la Federación consideró que en “términos generales el Gobierno del Estado de Coahuila no cumplió con el marco normativo aplicable a la planeación, adjudicación, control, destino y cumplimiento de metas y objetivos, de las operaciones examinadas”
Sí completamos el cuadro de la administración, con la geografía de la corrupción percibida en Coahuila, veremos que estos resultados no son casuales. Mientras que en el año 2005 Coahuila ocupaba el lugar 9 en el Índice de Corrupción entre 32 entidades federativas, para el 2007 caímos libremente al lugar 20.
La duda no es gratuita, ni tampoco la deuda. Al final del día, la verdadera deuda del estado de Coahuila no será con la Bolsa de Valores, sino con los coahuilenses. Actualmente la legitimidad de un gobierno ante los ciudadanos no proviene de cuánto puede regalar. Hablamos entonces de la capacidad y la calidad de los resultados.
No obstante, lo “público” continúa siendo un recurrente eufemismo entre los gobiernos.
¿Qué tiene de “público” el resultado de la cuenta pública del 2007 para que no se revele entre los comunes mortales el documento?
En realidad estamos tan lejos de aquella exigencia de Daniel Cosío Villegas: hacer pública la vida pública.
3 de mayo 2008, El Siglo de Torreón
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