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miércoles, 5 de marzo de 2014

Javier Villarreal, ¿y Humberto?


Esposado, Javier Villarreal, ahora aparece resignado. Ya no con traje y corbata como en aquella célebre foto que se filtró en Saltillo en octubre de 2011. Por entonces era el tesorero en Coahuila durante el gobierno de Humberto Moreira, pero libró la cárcel con una pequeña fianza de 10 millones de pesos. Mejor ni preguntamos de dónde sacó el dinero.  

Nuevamente el escándalo de corrupción ligado a la deuda de Coahuila, vuelve a la escena pública, pero no porque las autoridades mexicanas llamaran a cuentas al operador financiero de Moreira I, sino para vergüenza de la justicia en México, porque en Estados Unidos se abrió un proceso por lavado de dinero a Javier Villarreal y al ex gobernador interino de Coahuila Jorge Torres. ¿Pero Humberto?
Dicen que Villarreal se entregó a los gringos en la frontera de El Paso, Texas, pero lo cierto es que desde hace meses se repitieron una y otra vez los cargos por lavado de dinero, negocios ilícitos, empresas millonarias y hasta cuentas en las Bermudas. ¡Un thriller gansteril! Por su puesto, todo en Estados Unidos, mientras las autoridades mexicanos parecen más dadas a la complicidad que a la justicia. Hasta hace unas semanas, Villarreal era prófugo de la justicia n-o-r-t-e-a-m-e-r-i-c-a-n-a. En Coahuila ni enterados estaban. Al procurador Homero Ramos, ni para qué preguntarle sobre las investigaciones del fraude de la deuda. Armando Luna, el Secretario de Gobierno que ¡está en la Luna! Y al gobernador Rubén Moreira ni para qué molestarlo. Lo suyo son las fotografías y las leyes en el Congreso estatal.  Al fin el silencio sobre la detención del ex tesorero lo dice todo.

Pero hace algunos meses algo más se rompió en la cadena de complicidades llamada deuda de Coahuila, porque el proceso también alcanzó al ex gobernador interino de Coahuila, Jorge Torres. ¿Se habrá roto el pacto Torres-Moreira? Eso sí, con mucha dignidad Torres fue a reclamar una cuenta congelada por el gobierno estadounidense. Casi tres millones de dólares fruto de su “trabajo”. Las cosas para Torres se complicaron a tal punto, que hasta a su esposa le cancelaron el shopping. ¡Vaya golpe! Por ahora nada sabemos de Torres. ¿Todavía vivirá en Saltillo? ¿Se habrá inscrito en alguna maestría en Barcelona? ¿O estará en un gimnasio haciendo un vistoso lavadero?
La presión es cada vez mayor, aunque en Coahuila algunos piensen que la corrupción de la deuda es un tema pasado. Cómo olvidar la declaración de un banquero que afirmó: “deuda es historia”. Pero mientras Villarreal enfrenta un proceso penal, otros responsables de la deuda que alcanzó los 35 mil millones de pesos, están desaparecidos. Unos más forman parte del gobierno de Coahuila y el más importante, Humberto, nos dice que toma el sol en Cuernavaca.
El papá de Villarreal señala que el principal responsable del fraude de la deuda es Humberto Moreira: "Mi hijo es inocente: de eso no me cabe duda. Aquí el único responsable es Moreira. Él era el Gobernador. Él es el autor de todo esto".

Es representativo de la democracia en México ver como la justicia tienen distintas medidas. Andrés Granier, exgobernador de Tabasco que también endeudó su entidad, terminó en la cárcel y por las mismas su ex tesorero, José Manuel Saiz Pineda, el hombre de los 88 millones de pesos en efectivo. Dos conclusiones se desprenden de las deudas estatales ligadas a escándalos de corrupción. Una. En México es relativamente fácil asaltar el erario, siempre y cuando se tenga licencia de gobernador (o cualquier otro cargo público de relevancia).  Dos. Hay una alta probabilidad de impunidad en función de una justicia diferenciada. A unos sí y a otros no. En Coahuila esto se llama “una nueva forma de gobernar”.  Por eso hasta la fecha no hay responsables, ni transparencia y mucho menos rendición de cuentas sobre la deuda de Moreira I. En cambio dos años después crean en el Congreso (con una mayoría de diputados leales), una flamante comisión para investigar la deuda. Nos es difícil imaginar el resultado.

El proceso de Javier Villareal es sólo la punta del iceberg del megafraude que pagamos los coahuilenses. A todo esto, ¿porqué Villarreal sí es detenido y Humberto Moreira no? La novela realista todavía no termina. Ahora Villarreal enfrenta su propio dilema del prisionero. ¿Delatará a su antiguo jefe?

viernes, 27 de septiembre de 2013

Y sigue la deuda dando...

Cuando el tema del magafraude y la deuda de Coahuila ya parecían enterrrados. Cuando las autoridades de Coahuila presumen que tienen controlada la deuda y pagan puntualmente los intereses. Cuando nos dicen que ya le bajaron a la deuda, que no son 36 mil millones de pesos, sino 35 mil... de pronto, sale una nueva acusación de lavado de dinero. ¡No en México! Sí en Estados Unidos hacia el ex gobernador interino, Jorge Torres López. Acá no pasa nada, pero ya vienen más impuestos.

Y sigue la deuda dando...

domingo, 30 de junio de 2013

De Granier al miserable de Góngora


Al igual que Humberto Moreira, el hombre que estafó a Coahuila con una cantidad inimaginable, la defensa del exgobernador de Tabasco, Andrés Granier, afirma que su cliente es objeto de una “persecución política”, de un linchamiento. El profe le echó la culpa al entonces presidente Calderón, con la enorme diferencia de acá nos dejó a su hermano, por ahora el honorable Moreira II. Pero Granier no tuvo ese tino, prefirió salir de compras a Miami: ahí las consecuencias. Como si el inconsciente lo traicionara, el exgobernador que dejó endeudadísimo a Tabasco acaba de declarar: “No cometí ilícito alguno, hemos pertenecido a familias de solvencia económica y moral”. Sin embargo, este exgobe al que le sobran camisas y zapatos se le agotó el cuento de la salud, el hospital y todo eso de los males cardiacos. ¿Qué no era cáncer de próstata? Al fin se tuvo que presentar a una versión de la justicia.

Una lata, porque nada de eso hubiera pasado si deja un familiar en la gubernatura, pero su partido perdió las elecciones, y entonces, no queda más que pagar un caro abogado (de preferencia mafioso), y tramitar un amparo para la impunidad. La salud es un excusa que no puede durar siempre, por lo mismo, el “defensor” de Granier, afirmó que el delito de lavado de dinero por el que acusan a su cliente, ¡ya prescribió! Según alega que la PGR consideró los ingresos de 2006, antes de que fuera gobernador del estado. Basta ver como las gubernaturas transforman. Ahí tenemos al hijo de otro exgobernador, en este caso de Aguascalientes, quien resultó millonario y próspero empresario tras los años de su padre en el estado, un tal Armando Reynoso Femat. Para empatar el buen gusto, el vástago modeló la misma polo de la Barbie, un risueño narcotraficante que tuvo sus 15 días de fama. Puro art narcó. Pero hay otros gañanes que llegan a ser autoridad, como Genaro Góngora Pimentel, el exministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que litiga, echa mano de influencias para encarcelar a la madre de sus hijos y evitar de paso la manutención.

Tanta aceptación encontró su solvencia moral, que hasta un hashtag se ganó en Twitter: #BastaDeGóngoras. ¿Cuántos Góngoras no hemos conocido? ¿Cuántos machitos que se excusan en el “desempleo” para no pagar el mínimo de pensión a las madres de sus hijos? Pero regresemos al mal mayor: los gobernadores. Desde los años de la alternancia panista vino una visible descomposición de los gobiernos estatales. No es casualidad que son los años que coinciden con el boom de las deudas. Ahora acusan a Granier por una cantidad irrisoria: 35 millones de pesos. Insisto, no la supo hacer. Por más de 30 mil millones un profe becado estafó al estado y no pasa nada. Ni un proceso, ni una investigación, nada que moleste sus estudios. Lejos estamos de una justicia que llame a cuentas y castigue. Tan lejos como ciudadanos pasivos que viven al margen de lo que hagan o dejen de hacer sus gobernantes. En Brasil continúan las protestas por la corrupción de su clase política. Acá estamos muy a gusto.

28 de junio 2013
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9184757

miércoles, 29 de mayo de 2013

Una persona normal

De un escándalo a otro, la opinión pública puede ser demoledora. Es un monstruo que vive en calma, y de un momento a otro estalla. Caprichosa, a la opinión pública se le suele subestimar, incluso confundir fácilmente con la opinión publicada. Cuidado cuando una y otra se corresponden cerca de una elección. Aunque parezca tan general y adormecida, requiere de una constante atención. Por eso resultan representativos de nuestra vida pública, los casos de tres personajes públicos recientemente degradados.

El primero, es una persona normal, que dice vestir de pantalón de mezclilla y camisa de cuadros, pero cuando se pasa de copas, presume un sobrado guardarropa, viajes y lujos. Una persona normal que tienen cientos de zapatos y cientos de camisas. Pero la acumulación no tiene nada de malo. Lo sospechoso en el caso de Andrés Granier, el exgobernador de Tabasco, es el origen y sobre todo, el desastre que dejó en las finanzas del estado. Un Humberto Moreira del sur. Pero nada es casualidad. El hombre que cuida las camisas y las aprecia, no negó su voz, sino la reconoció sólo para recordarnos ese viejo dicho latino: in vino veritas.

El problema no está en el espionaje telefónico, tan común entre los políticos, sino en la bebida: “Me pasé de copas. Desgraciadamente me tomé muchas copas, ese fue mi error… alardeé de lo que no era”, según expresó el exitoso exgobernador que ya no quiere saber nada de la política.
El otro caso corrió como pólvora en las redes sociales, ¿alguien duda de su poder? Dominado por los caprichos de su hija, Humberto Benítez, efímero titular de la Procuraduría del Consumidor (Profeco), nunca pensó, ni siquiera un poco, en renunciar tras el escándalo de la influyente “Lady Profeco”. Tranquilo, pensó que nada pasaba, salvo unas malas notas y la impertinencia de las redes sociales. Así continuó durante días, hasta que se hizo insostenible para el gobierno de Enrique Peña Nieto. En el colmo del escándalo, el secretario de gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, tuvo que salir a dar la cara. El caso de Benítez, un hombre “leal” al presidente, muestra que para el gobierno de Peña es sumamente importante cuidar la imagen ante la opinión pública. Y vaya que en política pesa más la percepción que la supuesta realidad. Bajo ese precepto, no habría tolerado más un tercera semana de golpeteo contra “la imagen y prestigio de la institución”. Todo por un hombre que nunca le pasó por la mente renunciar. Al final, Benítez terminó clausurado por su hija, y en el colmo de la cortesía, el gobierno de Peña le dio todo su reconocimiento. ¡Vaya eufemismo!

Para intercambiar puestos, partidos y responsabilidades públicas, el nuevo blanco recayó en César Nava, el exdirector jurídico de Pemex y también expresidente del PAN. Como en los otros casos, ya ni se niega lo evidente. Para qué perder el tiempo en los detalles dirán los que fueron funcionarios. En los próximos meses vendrán otros escándalos, otros Benítez, otros Granier, otros Nava, pero difícilmente veremos, más allá de los eufemismos y las ridículas justificaciones, un llamado a cuentas a estos auténticos truhanes.

17 de mayo 2013 
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9180856

sábado, 18 de mayo de 2013

Hagamos una estatua a Javier Villarreal

Pocos hombres merecen una estatua, un homenaje en bronce para recordar sus grandes hazañas o aportes a la sociedad. Una avenida principal, un parque o una confluencia importante son los mejores lugares para honrar la memoria de los hombres notables. Hacer un busto como en la antigüedad, o una estatua de cuerpo completo son motivo para el reconocimiento público. Con el tiempo, esos monumentos destacan y se vuelven referencia para los ciudadanos.

En Coahuila tenemos hombres muy destacados, pero pocos como Javier Villarreal. Su carrera en el gobierno, y sobre todo, en la empresa es impresionante. Se trata de una de las trayectorias más sobresalientes de los últimos sexenios. En poco años logró lo que se propuso: riqueza, poder y harta fama pública. En el servicio público escaló hasta los puestos más importantes de Coahuila. Fue un gran secretario de finanzas. Un auténtico tesorero solitario. Su aporte más conocido es la coautoría de la gran deuda de Coahuila. Siempre como un gran operador financiero. Pero en sus ratos libres en el gobierno, también incursionó en la literatura. Creó peculiares periódicos oficiales, imitó grandes firmas y a consecuencia de sus manejos, se convirtió en uno de los cuatro hombres más poderosos del estado. Para administrar mejor el estado, dirigió el Servicio de Administración Tributaria estatal. A partir de ahí, su prestigio alcanzó la fama nacional. Recientemente el procurador del estado, Homero Ramos Gloria, explicó que la Procuraduría General de la República ya pasó el expediente de Villarreal a la Procuraduría de Coahuila: ¡nada más de 70 mil fojas! Son tantos los méritos del hombre, que hasta el procurador expresó: “no te puedes pensar cuánto espacio hay de fojas”.

Al terminar el gobierno de Moreira I, Villarreal dejó la función pública para dedicarse a lo que mejor sabe hacer: los negocios. En poco tiempo dio el salto de empresario local a empresario internacional con inversiones en México y Estados Unidos. Bienes raíces, centros comerciales, auto lavados y alguna gasolinera en Texas. Anda tan ocupado en sus empresas, que es casi imposible encontrarlo. Casi nadie puede dar con él. Prefiere la discreción y el anonimato, no gusta de reflectores, mucho menos de la prensa que atrae la fortuna. Nada de eso, él es un hombre libre. Para no dudar de su libertad, nuevamente tramitó un amparo. Funcionario público o empresario, Villarreal es uno de los hombres más notables de Coahuila entre los gobiernos de los hermanos Moreira. Y si no, ¿de que tamaño será su compromiso con ellos?

Para conocer su caso de éxito, la fracción panista del Senado asignó 50 mil dólares, a fin de conocer las actividades de Villarreal en Estados Unidos. Tal vez pronto podamos saber cómo le hizo este magnífico empresario. Es posible que hasta nos compartan un libro de su exitoso caso. Por lo pronto, hagamos una estatua a Villarreal, no dudemos en reconocerlo y promovamos a los hombres ejemplares. Posdata: ¿Cuánto más aportará el gobierno de Coahuila? ¿Dónde colocará los bronces?

miércoles, 13 de febrero de 2013

El gobernador transparente

La transparencia como discurso es políticamente correcto. Se escucha bien, es loable y no suscita oposición. Por eso, ante el problema de credibilidad, el gobierno de Rubén Moreira ha insistido en “una nueva dimensión de la rendición de cuentas”. Recientemente promovió una serie de acciones para transparentar su gobierno: la publicación de la nómina con nombre y apellido; los padrones de los beneficiarios sociales; la publicación de los contratos de la deuda. Veamos éste último punto.
Lo bueno. El gobierno de Moreira II abrió los contratos de la deuda de Moreira I. Lo malo. Los documentos se presentan a medias. 

En otras palabras, lo que fue una buena acción por transparentar, en realidad terminó como una acción fallida que reafirma la desconfianza. Datos borrados, documentos mochos. En una palabra, censurados. El Secretario de Finanzas, Jesús Ochoa Galindo, ni siquiera sabía hasta que le preguntaron. ¡Así ni cómo! Pero en el fondo, es revelador ese mal paso de la transparencia, porque aun y cuando los contratos los publicaran como están en el cajón, eso no explica en qué se gastaron miles de millones de pesos. Las cifras no cuadran, ni nunca le cuadraron a Moreira I cuando al fin quiso explicarlas. ¡Menos mal que regresó a estudiar! Tal vez de regreso nos entregue un libro sobre finanzas públicas.

Vuelvo a la transparencia. Qué bueno que se publiquen los contratos, pero también hay que advertir que la publicación no promueve la rendición de cuentas por el fraude. Hasta ahora nadie toca a los prófugos, y mucho menos a los involucrados que todavía forman parte del gobierno actual.
Para acrecentar el descrédito, el “informe público de la restructuración de la deuda” no va al grano de las cosas: el saqueo al por mayor de las finanzas estatales. Una fácil justificación pretende suponer a los ciudadanos como tontos. El culpable de la deuda (¿y también del fraude?), fue la crisis externa en Estados Unidos. ¡Sí! Así como lo leyó. Cito un párrafo del documento que divulgó la Secretaría de Finanzas: “una serie de medidas contracíclicas que implicaron un incremento en el gasto de inversión del presupuesto anual, con el propósito de generar empleo para los Coahuilenses y mantener los niveles de competitividad”.

Tanta prisa y tanta preocupación tuvieron por los coahuilenses, que la medida “contracíclica” los llevó a inventar firmas, falsificar documentos y hasta invertir en Texas. Pero en un Coahuila de impunidad, donde un hermano es el protector del otro hermano, no hay más resultado que la impunidad. Difícilmente podría ser de otra manera, si uno le debe el poder a otro. Por eso, en moreiralandia la semana pasada celebran la promulgación de una nueva Ley de fiscalización, pero en los hechos se deja intacto a los responsables de la deuda. En moreiralandia publican la memoria de los contratos, pero nada se dice corrupción.

En el documento oficial, la justificación de la herencia tóxica, fue enumerada en diez antecedentes. Desde luego, la deuda se contrajo por el bien de los ciudadanos de Coahuila. ¡Un mundo de felicidad! El antecedente diez de la deuda no tiene desperdicio porque resume la visión artificial del gobernante: “los coahuilenses enfrentaron y superaron este reto”. Sólo les faltó que nos pidieran dar las gracias.

3 de febrero 2013
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9171393

domingo, 13 de enero de 2013

El mundo de Moreira II


Aceptémoslo de mala gana. El gobierno de Coahuila tiene una apuesta clara: dejar pasar el tiempo para olvidar el colosal fraude de la deuda. Dejar así sin más, sin justicia, sin responsables, sin la reparación del daño. ¡Allá que paguen los contribuyentes! Como si nada hubiera pasado, se pretende ocultar lo inocultable. Pero lejos de las vistosas diferencias entre hermanos, esa apuesta es congruente con la política asumida por el gobernador Rubén Moreira. Ya sabemos que ahí, ni por error, hay ruptura, sino complicidad.
Para Moreira II, “Coahuila ya no está en el tema de la deuda pública” (Milenio 11-I-13). 
De acuerdo con el gobernador: “Nosotros hicimos lo que nos correspondía y si bien las medicinas no son muy sabrosas, los resultados son evidentes”. Tal cual como lo acaban de leer, no es ninguna broma, ni tampoco exceso de optimismo. En el mundo de Moreira II nuestro estado ya no está en el tema de la deuda. Vamos, en Coahuila hasta tenemos una nueva forma de gobernar. Por supuesto que no importa que tengamos exfuncionarios prófugos, un desfalco que se cuenta por miles de millones, firmas y documentos falsificados, o una megadeuda que nunca fue explicada, sino a base de puros enredos.
En el mundo de Moreira II, pasamos de lo peor a lo menos peor, pero sin dejar, al final, de estar mal. ¡Vaya consuelo! Por eso la deuda “ya no es tema”, aunque una lectura cuidadosa al reciente informe de Standard & Poor’s sobre la calificación financiera asignada al estado, advierte que “la calificación del estado de Coahuila se mantiene sin cambio desde su última revisión” (S&P, 9 de enero de 2013). Un punto más, un punto menos, pero al fin con el lastre de la deuda. A lo mucho, lo más destacado de ese informe, es que el estado de Coahuila es un fiel pagador de la deuda contratada con los bancos. 
Los coahuilenses podemos estar tranquilos, y más todavía los bancos, porque el megafraude realizado en la administración de Moreira I, va a ser puntualmente pagado por la administración de Moreira II. Ese es el mayor reconocimiento de la famosa calificadora: certeza para el pago. En resumidas cuentas, a los calificadores no les importa la corrupción; les importa ante todo, que les paguen a sus clientes. Al informe de la calificadora no le falta claridad, porque los créditos tóxicos están bien respaldados por el “presente y futuro” de los impuestos coahuilenses.
Nada más para este año, la herencia fraternal dispone de 4 mil 531 millones de pesos para saldar deuda. Habrá que subrayar que ese dinero no proviene de lo gobernantes que ahora nos proponen olvidar la deuda, sino de los contribuyentes coahuilenses. En pocas palabras, el mundo de Moreira II.
13 de enero 2013 

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Tragicomedia de equivocaciones


Comedia de enredos, burlesca. Vodevil en medio de la tragedia, ese es el escenario que ofrece Coahuila. En todo esto, más que ironía, padecemos la burla. Coahuila ofrece una tragedia de equivocaciones. Acuso, señalo. Me dijo, me dijeron. La suposición suplanta los hechos. Es el escenario ideal para las opiniones. Mejor aun: para las difamaciones. Por eso la demandas, las denuncias, los pleitos entre los abogados. Al fin, materia estéril para eso que llamamos libertad de expresión.
Pero si los personajes de una pseudo obra shakespeareana se pelean a declaraciones en los medios, el telón de fondo es la impunidad gubernamental por el megafraude de la deuda; el territorio bajo dominio del crimen organizado; la violencia en las principales ciudades del estado y por si fuera poco, un estado débil que se aferra a cualquier cosa con tal de permanecer.
En la tragicomedia de equivocaciones va Humberto contra Guadiana y de regreso, Guadiana contra Humberto. Ayer fueron años de apoyo. Hoy son de discordia. Por eso, en vano esperamos la declaraciones de un hombre que perdió el poder, aunque todavía hacen el suficiente ruido para incomodar a la herencia fraternal. Las diferencias son evidentes: uno carismático, cercano a la gente, aclamado por el pueblo, con una idea clara de gobierno y sobre todo, con las arcas bien llenas de dinero. El otro, aunque hermano, es hosco, sin carisma, con un equipo endeble que a la primera de cambios se va. Pero lo más grave: sin dinero para obra. Ya solo queda afirmar que el “populismo mata lo popular”. Así es cuando las arcas están vacías… ¡No hay más remedio que hacer trabajar al Congreso!
Ante la desesperación, otra vez se volvió a pedir dinero. Un crédito por una cantidad irrisoria: 950 millones. Sin duda la oportunidad es favorable para tratar de bajarle al desastre que dejó el bacanal entre hermanos. Tal vez el nuevo préstamo de un poco de maniobra, pero nada de relevancia. Teníamos 32 y nos gastamos 35: la aritmética no perdona. Aunque la decisión es buena financieramente, políticamente se asemeja a la burla. Es la comedia y también la tragedia. ¡Menos mal que ya no le interesa la popularidad!
Algún acierto debemos reconocer. La imagen personal no se reproduce ad nauseam. No vemos fotos por aquí y por allá que nos recuerden al gobernante. Eso sí, los coahuilenses nos ahorramos las fotos del gobernador, esa chabacanería onmipresente hasta en la más insignificante oficina gubernamental. En donde sí no hubo equivocaciones, fue en tapar la deuda, en cuidar a sus cómplices y mostrar algún recato por el fraude que a penas empezamos a pagar.
14 de noviembre 2012