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lunes, 12 de enero de 2015

La hora de Humberto


Un fantasma recorre Coahuila: el fantasma de Estados Unidos. Pero nada más negativo para México y Coahuila, que la justicia provenga de otro país. Negativo porque el asunto demuestra que por más reformas que hubo, ninguna tocó la corrupción imperante en las instituciones. Por el contrario, se trabajó con las reformas, como si la corrupción no fuera un problema para el estado mexicano, sino un asunto de "cultura". Por las autoridades mexicanas la deuda de Coahuila está en el conveniente olvido, pero el problema está con la justicia estadounidense. Aquí ya pasaron varios años desde que se conoció el escándalo de corrupción en el gobierno estatal y nada pasó. Incluso, el principal responsable fue y vino, y hasta estudió una maestría en España. De no ser porque los artífices del monumental desfalco, unos 35 mil millones de pesos, llevaron el dinero a Texas, la cosa estaría tan tranquila como en México. O mejor todavía, como en Coahuila.
A nadie le queda duda de que la ley es diferente para cada lado. Mientras en Estados Unidos investigaron, detuvieron, confiscaron y encerraron. En Coahuila los responsables continúan como funcionarios del gobierno porque aquí sencillamente no pasa nada. Sin embargo, lo que hasta hace unos meses parecía un monumento a la impunidad, como los que abundan en el país, cambió por las investigaciones de la justicia gringa. Desde la entrega de Javier Villarreal, el entonces secretario de Finanzas durante el gobierno de Humberto Moreira, el juego cambió. El dilema del prisionero ya hundió recientemente a un empresario de medios ligado no solamente al lavado de dinero, sino a otras gracias más. Poco a poco los gringos han develado una trama criminal en Coahuila que no le pide nada a un guión de Martin Scorsese: corrupción, violencia, pelea entre familias, criminalidad y hasta muerte.
No sorprende que las autoridades coahuilenses no vieran ni sancionaran nada del megafraude de la deuda. Ni la Contraloría o Función Pública, ni la Auditoría estatal, y mucho menos, la Procuraduría General del Estado. Pero esa inacción ha encumbrado al gobierno del Coahuila como una entidad dominada por la corrupción y la complicidad, por supuesto, con el sucesor fraterno a la cabeza. Como si la deuda no fuera un exceso, todavía volvieron a solicitar otro préstamo por 2 mil 500 más. Así sin más, sin explicaciones, sin rendir cuentas, sin fincar responsabilidades.
Como los vientos, las circunstancias en Coahuila también han cambiado. Las nuevas revelaciones desde Estados Unidos, apuntan al principal "conspirador" de la deuda: Moreira I. Hasta hoy Humberto ha librado con impunidad la deuda, por dos razones. La sucesión de Moreira II en 2011, y el triunfo de Enrique Peña Nieto en 2012. El primero continúa como gobernador en la medida en que no se ha procedido contra la deuda. El segundo, ahora con el agua hasta el cuello por la matanzas de Tlatlaya y los 43 normalistas de Ayotzinapa, ya no lo podrán proteger.
Antes de asumir el poder, el presidente Peña Nieto propuso la Comisión Nacional Anticorrupción. Curiosamente, ya cuando asumió el cargo e impulsó las reformas, se olvidó de aquella propuesta. Ante la crisis que vive la presidencia de Peña Nieto, se suma un cuestionamiento más: la millonaria mansión de la esposa del presidente. En los medios tradicionales se puede intentar un "control de daños", sin embargo, las redes sociales ha equilibrado el juego con tuits, hashtag, memes y hasta comparativos con las grandes actrices de Hollywood que posen casas menos suntuosas. Al igual que el procurador Murillo Karam, muchos coahuilenses ya nos cansamos de la deuda y de que en Coahuila las autoridades actúen como si nada hubiera pasado, como si no fuera un grave delito robar 35 mil millones de pesos a los contribuyentes.
Si Peña Nieto quiere recuperar algo de la imagen tan vapuleada que ahora tiene, debería empezar por demostrar un cambio significativo frente a la corrupción y la impunidad. La violencia y la inseguridad es un frente, pero también la enorme corrupción de políticos como Humberto Moreira y sucesores. Por lo pronto, nada bueno viene desde el vecino del norte para los coahuilenses implicados en la deuda.
12 de nov 2014
El Siglo 

lunes, 20 de octubre de 2014

Barril sin fondo


El gobierno de Coahuila anunció la contratación de un nuevo crédito para pagar más deuda. Como un alcohólico que no puede dejar de beber, la autoridades del estado nos hablan de 2 mil millones de pesos más para pagar las deudas con proveedores. ¿Y los 35 mil millones de Moreira I no fueron suficientes? Como mal parroquiano, las finanzas estatales se definen por "la última y nos vamos", o "que tanto es tantito". Desde su adicción, el alcohólico sigue y sigue, al igual que la cuenta. En estado actual de cosas Coahuila no puede solventar más gasto, por la sencilla razón de que todo lo tiene comprometido. Después de tanta negación, Moreira II bien podría reclamar el dinero que saqueó Villarreal y compañía. Pero claro, eso sólo pasa en Estados Unidos. Nosotros somos especiales.

miércoles, 5 de marzo de 2014

Javier Villarreal, ¿y Humberto?


Esposado, Javier Villarreal, ahora aparece resignado. Ya no con traje y corbata como en aquella célebre foto que se filtró en Saltillo en octubre de 2011. Por entonces era el tesorero en Coahuila durante el gobierno de Humberto Moreira, pero libró la cárcel con una pequeña fianza de 10 millones de pesos. Mejor ni preguntamos de dónde sacó el dinero.  

Nuevamente el escándalo de corrupción ligado a la deuda de Coahuila, vuelve a la escena pública, pero no porque las autoridades mexicanas llamaran a cuentas al operador financiero de Moreira I, sino para vergüenza de la justicia en México, porque en Estados Unidos se abrió un proceso por lavado de dinero a Javier Villarreal y al ex gobernador interino de Coahuila Jorge Torres. ¿Pero Humberto?
Dicen que Villarreal se entregó a los gringos en la frontera de El Paso, Texas, pero lo cierto es que desde hace meses se repitieron una y otra vez los cargos por lavado de dinero, negocios ilícitos, empresas millonarias y hasta cuentas en las Bermudas. ¡Un thriller gansteril! Por su puesto, todo en Estados Unidos, mientras las autoridades mexicanos parecen más dadas a la complicidad que a la justicia. Hasta hace unas semanas, Villarreal era prófugo de la justicia n-o-r-t-e-a-m-e-r-i-c-a-n-a. En Coahuila ni enterados estaban. Al procurador Homero Ramos, ni para qué preguntarle sobre las investigaciones del fraude de la deuda. Armando Luna, el Secretario de Gobierno que ¡está en la Luna! Y al gobernador Rubén Moreira ni para qué molestarlo. Lo suyo son las fotografías y las leyes en el Congreso estatal.  Al fin el silencio sobre la detención del ex tesorero lo dice todo.

Pero hace algunos meses algo más se rompió en la cadena de complicidades llamada deuda de Coahuila, porque el proceso también alcanzó al ex gobernador interino de Coahuila, Jorge Torres. ¿Se habrá roto el pacto Torres-Moreira? Eso sí, con mucha dignidad Torres fue a reclamar una cuenta congelada por el gobierno estadounidense. Casi tres millones de dólares fruto de su “trabajo”. Las cosas para Torres se complicaron a tal punto, que hasta a su esposa le cancelaron el shopping. ¡Vaya golpe! Por ahora nada sabemos de Torres. ¿Todavía vivirá en Saltillo? ¿Se habrá inscrito en alguna maestría en Barcelona? ¿O estará en un gimnasio haciendo un vistoso lavadero?
La presión es cada vez mayor, aunque en Coahuila algunos piensen que la corrupción de la deuda es un tema pasado. Cómo olvidar la declaración de un banquero que afirmó: “deuda es historia”. Pero mientras Villarreal enfrenta un proceso penal, otros responsables de la deuda que alcanzó los 35 mil millones de pesos, están desaparecidos. Unos más forman parte del gobierno de Coahuila y el más importante, Humberto, nos dice que toma el sol en Cuernavaca.
El papá de Villarreal señala que el principal responsable del fraude de la deuda es Humberto Moreira: "Mi hijo es inocente: de eso no me cabe duda. Aquí el único responsable es Moreira. Él era el Gobernador. Él es el autor de todo esto".

Es representativo de la democracia en México ver como la justicia tienen distintas medidas. Andrés Granier, exgobernador de Tabasco que también endeudó su entidad, terminó en la cárcel y por las mismas su ex tesorero, José Manuel Saiz Pineda, el hombre de los 88 millones de pesos en efectivo. Dos conclusiones se desprenden de las deudas estatales ligadas a escándalos de corrupción. Una. En México es relativamente fácil asaltar el erario, siempre y cuando se tenga licencia de gobernador (o cualquier otro cargo público de relevancia).  Dos. Hay una alta probabilidad de impunidad en función de una justicia diferenciada. A unos sí y a otros no. En Coahuila esto se llama “una nueva forma de gobernar”.  Por eso hasta la fecha no hay responsables, ni transparencia y mucho menos rendición de cuentas sobre la deuda de Moreira I. En cambio dos años después crean en el Congreso (con una mayoría de diputados leales), una flamante comisión para investigar la deuda. Nos es difícil imaginar el resultado.

El proceso de Javier Villareal es sólo la punta del iceberg del megafraude que pagamos los coahuilenses. A todo esto, ¿porqué Villarreal sí es detenido y Humberto Moreira no? La novela realista todavía no termina. Ahora Villarreal enfrenta su propio dilema del prisionero. ¿Delatará a su antiguo jefe?

viernes, 27 de septiembre de 2013

Y sigue la deuda dando...

Cuando el tema del magafraude y la deuda de Coahuila ya parecían enterrrados. Cuando las autoridades de Coahuila presumen que tienen controlada la deuda y pagan puntualmente los intereses. Cuando nos dicen que ya le bajaron a la deuda, que no son 36 mil millones de pesos, sino 35 mil... de pronto, sale una nueva acusación de lavado de dinero. ¡No en México! Sí en Estados Unidos hacia el ex gobernador interino, Jorge Torres López. Acá no pasa nada, pero ya vienen más impuestos.

Y sigue la deuda dando...

sábado, 18 de mayo de 2013

Hagamos una estatua a Javier Villarreal

Pocos hombres merecen una estatua, un homenaje en bronce para recordar sus grandes hazañas o aportes a la sociedad. Una avenida principal, un parque o una confluencia importante son los mejores lugares para honrar la memoria de los hombres notables. Hacer un busto como en la antigüedad, o una estatua de cuerpo completo son motivo para el reconocimiento público. Con el tiempo, esos monumentos destacan y se vuelven referencia para los ciudadanos.

En Coahuila tenemos hombres muy destacados, pero pocos como Javier Villarreal. Su carrera en el gobierno, y sobre todo, en la empresa es impresionante. Se trata de una de las trayectorias más sobresalientes de los últimos sexenios. En poco años logró lo que se propuso: riqueza, poder y harta fama pública. En el servicio público escaló hasta los puestos más importantes de Coahuila. Fue un gran secretario de finanzas. Un auténtico tesorero solitario. Su aporte más conocido es la coautoría de la gran deuda de Coahuila. Siempre como un gran operador financiero. Pero en sus ratos libres en el gobierno, también incursionó en la literatura. Creó peculiares periódicos oficiales, imitó grandes firmas y a consecuencia de sus manejos, se convirtió en uno de los cuatro hombres más poderosos del estado. Para administrar mejor el estado, dirigió el Servicio de Administración Tributaria estatal. A partir de ahí, su prestigio alcanzó la fama nacional. Recientemente el procurador del estado, Homero Ramos Gloria, explicó que la Procuraduría General de la República ya pasó el expediente de Villarreal a la Procuraduría de Coahuila: ¡nada más de 70 mil fojas! Son tantos los méritos del hombre, que hasta el procurador expresó: “no te puedes pensar cuánto espacio hay de fojas”.

Al terminar el gobierno de Moreira I, Villarreal dejó la función pública para dedicarse a lo que mejor sabe hacer: los negocios. En poco tiempo dio el salto de empresario local a empresario internacional con inversiones en México y Estados Unidos. Bienes raíces, centros comerciales, auto lavados y alguna gasolinera en Texas. Anda tan ocupado en sus empresas, que es casi imposible encontrarlo. Casi nadie puede dar con él. Prefiere la discreción y el anonimato, no gusta de reflectores, mucho menos de la prensa que atrae la fortuna. Nada de eso, él es un hombre libre. Para no dudar de su libertad, nuevamente tramitó un amparo. Funcionario público o empresario, Villarreal es uno de los hombres más notables de Coahuila entre los gobiernos de los hermanos Moreira. Y si no, ¿de que tamaño será su compromiso con ellos?

Para conocer su caso de éxito, la fracción panista del Senado asignó 50 mil dólares, a fin de conocer las actividades de Villarreal en Estados Unidos. Tal vez pronto podamos saber cómo le hizo este magnífico empresario. Es posible que hasta nos compartan un libro de su exitoso caso. Por lo pronto, hagamos una estatua a Villarreal, no dudemos en reconocerlo y promovamos a los hombres ejemplares. Posdata: ¿Cuánto más aportará el gobierno de Coahuila? ¿Dónde colocará los bronces?

domingo, 13 de enero de 2013

El mundo de Moreira II


Aceptémoslo de mala gana. El gobierno de Coahuila tiene una apuesta clara: dejar pasar el tiempo para olvidar el colosal fraude de la deuda. Dejar así sin más, sin justicia, sin responsables, sin la reparación del daño. ¡Allá que paguen los contribuyentes! Como si nada hubiera pasado, se pretende ocultar lo inocultable. Pero lejos de las vistosas diferencias entre hermanos, esa apuesta es congruente con la política asumida por el gobernador Rubén Moreira. Ya sabemos que ahí, ni por error, hay ruptura, sino complicidad.
Para Moreira II, “Coahuila ya no está en el tema de la deuda pública” (Milenio 11-I-13). 
De acuerdo con el gobernador: “Nosotros hicimos lo que nos correspondía y si bien las medicinas no son muy sabrosas, los resultados son evidentes”. Tal cual como lo acaban de leer, no es ninguna broma, ni tampoco exceso de optimismo. En el mundo de Moreira II nuestro estado ya no está en el tema de la deuda. Vamos, en Coahuila hasta tenemos una nueva forma de gobernar. Por supuesto que no importa que tengamos exfuncionarios prófugos, un desfalco que se cuenta por miles de millones, firmas y documentos falsificados, o una megadeuda que nunca fue explicada, sino a base de puros enredos.
En el mundo de Moreira II, pasamos de lo peor a lo menos peor, pero sin dejar, al final, de estar mal. ¡Vaya consuelo! Por eso la deuda “ya no es tema”, aunque una lectura cuidadosa al reciente informe de Standard & Poor’s sobre la calificación financiera asignada al estado, advierte que “la calificación del estado de Coahuila se mantiene sin cambio desde su última revisión” (S&P, 9 de enero de 2013). Un punto más, un punto menos, pero al fin con el lastre de la deuda. A lo mucho, lo más destacado de ese informe, es que el estado de Coahuila es un fiel pagador de la deuda contratada con los bancos. 
Los coahuilenses podemos estar tranquilos, y más todavía los bancos, porque el megafraude realizado en la administración de Moreira I, va a ser puntualmente pagado por la administración de Moreira II. Ese es el mayor reconocimiento de la famosa calificadora: certeza para el pago. En resumidas cuentas, a los calificadores no les importa la corrupción; les importa ante todo, que les paguen a sus clientes. Al informe de la calificadora no le falta claridad, porque los créditos tóxicos están bien respaldados por el “presente y futuro” de los impuestos coahuilenses.
Nada más para este año, la herencia fraternal dispone de 4 mil 531 millones de pesos para saldar deuda. Habrá que subrayar que ese dinero no proviene de lo gobernantes que ahora nos proponen olvidar la deuda, sino de los contribuyentes coahuilenses. En pocas palabras, el mundo de Moreira II.
13 de enero 2013 

domingo, 9 de septiembre de 2012

Coahuila: una nueva forma de gobernar

Un logotipo por trimestre...

En Coahuila somos pioneros en esto del gobierno y la política. Todavía no se cumple ni un año de la administración estatal, cuando el gobernador Moreira II recién inauguró “una nueva forma del gobernar”. ¿En qué cosiste esa nueva forma? ¿De que se trata la propuesta? Anoto algunos puntos que nos ayuden a entender la nueva forma de gobierno y su influencia en el estado. En principio, lo que aparentemente es algo trivial, como el cambio de imagen del gobierno estatal (¡la tercera en nueve meses!), revela aspectos más de fondo como la falta de directriz y liderazgo. Al mismo tiempo evidencia una fuerte crisis de legitimidad. Y por más que se niegue, la deuda le pesa al PRI y a la credibilidad de Moreira II. 
Veamos algunos aspectos de la innovación gubernamental.




Una nueva forma de gobernar: a falta de brújula, pasamos de la sonrisa al estado fuerte. Como el asunto no es sólo de imagen, sino de inconsistencia, fuimos más allá: descubrimos una nueva forma.

Una nueva forma de gobernar: Tratándose de dinero público, invéntese una “Ley de protección al contribuyente” (junio 2012), y que inmediatamente la apruebe su congreso. No importa que hoy los contribuyentes coahuilenses paguen más impuestos por motivo de la deuda malhabida y el monumental desfalco que hizo Moreira I en las finanzas del estado.

Una nueva forma de gobernar: porque primero se propone blindar de la política y las elecciones a la Secretaría de Desarrollo Social. Pero cuando cambian los humores, se quita el candado que antes se colocó (agosto 2012).

Una nueva forma de gobernar: Si ya no puede con los bancos y no le alcanza ni siquiera para apoyar la estructura priista durante las elecciones, entonces vuelva a renegociar la deuda. Tal vez estire un poco las finanzas en busca del voto perdido.

Una nueva forma de gobernar: Apruebe una “Ley para Prevenir y Sancionar las Prácticas de Corrupción en los Procedimientos de Contratación Pública del Estado” (septiembre 2012), pero al final deje impune la deuda. No importa que el tesorero solitario, un tal Javier Villarreal se oculte. Tampoco importa que los compinches, y sobre todo, El artífice de la deuda estén impunes. Usted combata con leyes la corrupción.

Una nueva forma de gobernar: promueva una nueva dimensión en la rendición de cuentas, pero cierre con tres candados los contratos de la deuda. Ocúltelos muy bien para que nadie los vea.
Por acá el documento. Vayan al sitio de la Secretaría de Finanzas


Una nueva forma de gobernar: donde los espectaculares del gobierno estatal presumen el primer lugar en obra pública, pero en realidad se destina más a pagar deuda que a inversión pública. La mejor prueba son las obras inconclusas a pesar del “Coahuilyork”.

Una nueva forma de gobernar: porque la austeridad del gobierno es consecuencia de la deuda y los intereses millonarios con los bancos que ahorcan las finanzas del estado, no de la eficiencia administrativa o del interés por ahorrar dinero a los contribuyentes de Coahuila.

Una nueva forma de gobernar: a falta de obras, promueva un nuevo marco jurídico, no importa que las leyes no se respeten, y que de un gobierno estatal a otro, se encubra el misterio de la deuda.

Coahuila: una vieja, muy vieja forma de gobernar.


9 de septiembre 2012
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9158282

jueves, 9 de agosto de 2012

Frases para no olvidar

“La deuda se paga con las participaciones. Los esfuerzos financieros que tenemos, como los recortes de personal y el programa de austeridad, son porque no podemos tirar el dinero” Rubén Moreira Valdés. Vanguardia, 9 de agosto, 2012.  

miércoles, 2 de mayo de 2012

El triunfo de la corrupción

Moreira I, Moreira II

En todos lados se cuecen habas. Así, la corrupción que denunció The New York Times contra la poderosa empresa Waltmart, ya tiene consecuencias. Una investigación por parte del gobierno estadounidense podría terminar en duras sanciones por actos de corrupción en México. Pero el golpe más fuerte a la empresa fue en el prestigio. Por todos lados corrió la denuncia y no tardó el impacto negativo en la bolsa de valores. Es cierto, la empresa tiene muchos lados positivos, pero un solo hecho ensució su reputación y encendió las sospechas en otros países.

La corrupción no es exclusividad de un país o una sociedad. No somos ángeles dice Federico Reyes Heroles. La diferencia está en las instituciones que incentivan o castigan la corrupción. Cuando un gobierno deja pasar la mayoría de los casos, éste se vuelve en el principal promotor social de la corrupción. Por supuesto que la otra cara de la moneda es la sociedad. Esa diferencia la veremos en la investigación que anunciaron las autoridades norteamericanas y mexicanas. Es posible que en el primer caso vengan consecuencias serias. En el segundo bien puede quedar en el archivo.


Entre nosotros, la deuda de Coahuila parece destinada al archivo. Con el tiempo el asalto a las finanzas estatales se va olvidando hasta que un buen día ya nadie se acuerde de documentos y firmas falsificadas, de sellos apócrifos, de decretos y publicaciones oficiales inventadas, de miles de millones contratados y fortunas mal habidas. Pero volvamos a los incentivos: un juez federal exonera al ex gobernador de Coahuila, Humberto Moreira. Claro, el hombre es un santo, un político bienintencionado que no se dio cuenta que funcionarios segundones estafaron el estado. Habrá que hacerle un estatua de bronce.
La segunda noticia va por las mismas, pues 

hay más riesgo en robar a mano armada un banco, que en defraudar las finanzas de un gobierno


Al fin los contribuyentes pagan. ¡Que vengan los aumentos de impuestos!

Pero es poca cosa organizarse para atracar el erario. Esto se desprende de la resolución del juzgado sobre siete implicados en el megafraude. No hay bronca, váyanse tranquilos a su casa, disfruten los millones. A esos prohombres habrá que darles una medalla al mérito y las mejores cartas de recomendación.


Quizá la excepción pueda ser Javier Villarreal. Al igual que Aburto, él podría ser nuestro “tesorero solitario”. Único Judas al que habría que condenar. Único responsable al que habría que quemar. En todo esto, los Moreira (primero y segundo), son los héroes de la película. Para no ir tan lejos: es el triunfo de la corrupción.



29 de marzo 2012
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9145986

miércoles, 7 de marzo de 2012

Frases para no olvidar

El Secretario de Gobierno en Coahuila, Miguel Ángel Riquelme nos propone una frase para no olvidar en relación a la deuda de Coahuila. Nos invita a “dar vuelta a la página” al tema de la megadeuda. Me pregunto si podremos dar vuelta a la página a varios miles de millones de pesos que fueron contratados con documentos falsos. Aunque el secretario proponga dejar el tema, la deuda (la bien habida y la del fraude), seguirá ahí en las próximas décadas. ¿Dar la vuelta también significa alentar la impunidad? ¿Dar la vuelta es proteger a quien asalta el erario? 

lunes, 16 de enero de 2012

Estimado Gobernador


Rubén Moreira Valdez


por estos días usted nos envía un mensaje a los “estimados contribuyentes”. Como tantos otros ciudadanos coahuilenses, recién recibo la notificación de las obligaciones fiscales por derecho vehicular. Es cierto, enero no sólo es el mes de las fiestas, sobre todo, es el mes de los impuestos. No voy a objetar las obligaciones que como ciudadanos tenemos, porque sencillamente el gobierno se construye con la sociedad, aunque a veces parece desentenderse de ella.

Respetuosamente nos comunica que el Gobierno a su mando, estableció durante el mes de enero, el Fondo para otorgar estímulos fiscales de contribuciones estatales, “en reconocimiento a la acción responsable” de los ciudadanos. Luego nos dice: “Sin duda, el pago oportuno de nuestras contribuciones, permitirá disfrutar de más obras y programas sociales en beneficio de todos los coahuilenses, acciones que se harán de su conocimiento, señalando el destino de dichos recursos, compromiso primordial de mi Administración”.

Así, recientemente se le ha criticado por no cumplir su promesa de campaña de eliminar la tenencia. Pero esa crítica no va al fondo de la cosas. El problema de fondo en Coahuila, y ese el punto que a muchos contribuyentes responsables nos indigna, es que el dinero de las aportaciones  no va a parar en inversión pública o beneficios sociales. Va para pagar una descomunal deuda que todavía no se explica ni se puede explicar. Mejor hablar con la verdad gobernador: el Estado le urge dinero porque ya no le alcanza para cubrir la deuda que dejó su hermano. Un deuda por cierto, que el Congreso “legalizó” en una sola bolsa, como si 5 mil 300 millones de pesos fueran una minucia firmada con documentos falsificados.

Este es el punto que debería decir de frente a los coahuilenses: sus impuestos se destinan a pagar una buena parte de la deuda que se contrató con documentos falsos; al mismo tiempo, sus impuestos pagan la riqueza y buena vida de una red de corrupción que goza todavía de impunidad.  Estimado gobernador, deje la retórica de la “confianza” y “el nuevo pacto social”. Mejor reconozca con todas sus palabras que los impuestos estatales no son para “beneficio de todos los coahuilenses”. Más bien son para beneficios de unos cuantos: los funcionarios que usted conoce del gobierno anterior; los banqueros que también ganaron al tomar como “buenos” documentos apócrifos.  ¡Esos sí que disfrutan!

Responsabilidad no sólo es pagar impuestos, sino que el gobierno a su cargo esclarezca y llame a cuentas a los responsables de un atraco que deja mal parados a los ladrones de banco. Hasta entonces sí hablaremos de confianza y legitimidad, de transparencia y legalidad, de un Coahuila próspero y competitivo. Mientras tanto, pagar impuestos en Coahuila es una obligación que asumo bajo protesta.         


13 de enero 2012
Milenio http://impreso.milenio.com/node/9094060