lunes, 4 de mayo de 2015

Renacer Lagunero

Entre las organizaciones ciudadanas que han florecido en los últimos años en la región, destaca Renacer Lagunero, por su trabajo puntual, constante y plural. La semana pasada avanzaron en la conformación de una Agenda Ciudadana para la Cohesión Comunitaria, el Desarrollo y la Competitividad de La Comarca Lagunera. Lo relevante de su aporte es que proviene desde abajo; desde un diálogo ciudadano.

Memorias de Echeverría



En el verano de 1976 sobrevino el golpe a Excélsior, por entonces a cargo de Julio Scherer. Eran los tiempos del presidente Luis de Echeverría. De ese gesto autoritario nació Proceso, una revista que hasta la fecha mantiene su postura crítica e independiente. También nació Vuelta, la entrañable revista de Octavio Paz. La historia también da sus vueltas.

Ni perdón, ni olvido


Del ofendido soy yo, Humberto Moreira, ahora busca el "derecho al olvido". Sí, el exgobernador del gigantesco fraude llamado deuda de Coahuila, también quiere que olvidemos el lavadero. De acuerdo con un diario de Saltillo, la empresa Eliminalia.com, solicitó borrar los datos de una nota relacionada al abdomen de Moreira. Pero Moreira no tuvo que contratar a ninguna empresa para tapar y olvidar la deuda, simplemente aseguró una sanguínea sucesión.

Confianza a la mexiquense


Tan sólo hace algunas semanas, la principal autoridad del país afirmó que México está “plagado de desconfianza”. Uno pensaría que con tales afirmaciones, viene un auténtico compromiso por generar confianza, por hacer del gobierno una referencia pública. Pero sin confianza, difícilmente se puede tener credibilidad, en tanto que una alimenta a la otra.

Así, por más buenas intenciones dichas ante democracias de prestigio como la inglesa, la construcción de la confianza pública no depende de millonarias campañas de publicidad, ni de los medios que aplaudan. Sino de la congruencia en las acciones públicas. ¿Qué ha hecho el actual gobierno para generar confianza? La narrativa del Gobierno Federal tuvo un efímero logro con la agenda reformista, para luego desvanecerse con la caída del precio del petróleo. Después vinieron los escándalos de corrupción de la famosa “casa blanca” asociada al presidente Enrique Peña Nieto, y claro, no podía quedarse atrás la casa de Malinalco de Luis Videgaray, el influyente Secretario de Hacienda. Desde esas costumbres, el equipo de la presidencia no tendría incentivos para actuar de otra manera. Por lo mismo, que otro funcionario vaya por las mismas, es congruente con aquellos sucesos. De esa manera, el titular de Conagua, David Korenfeld no pasó inadvertido al utilizar el helicóptero del gobierno para fines privados. 

El suceso habría sido una raya más al tigre, si no fuera por la mirada de un ciudadano que captó el momento donde el funcionario y su familia salían de viaje. Tras el escándalo, el funcionario ofreció una disculpa en Twitter, para solo ratificar la impunidad que se ejerce desde el gobierno. No pasa nada. En la lógica mexiquense, que sus jefes aparezcan con esos de las casas, es una justificación mayor para utilizar los recursos del gobierno en beneficio privado. Cambiemos el papel: si la impunidad viene de los pequeños detalles, pronto terminará en los grandes al estilo Higa. Pero ¿cómo se construye la confianza? Antes del derrumbe, el presidente apareció junto a Norman Foster, uno de los arquitectos más prestigiosos del mundo, para presentar el megaproyecto del nuevo aeropuerto en la ciudad de México. Por supuesto, una filial del Grupo Higa va en un contrato por la pequeña suma de 794 millones de pesos.  

Pero regresemos al punto ¿por qué México está plagado de desconfianza? Ante una serie de solicitudes de información para conocer el detalle y los documentos que sustentan ese contrato, el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, decidió reservar esa información bajo un argumento que raya en el insulto. Cito el documento: “La publicación de la información ocasionaría directamente daños de imposible reparación, entre ellos al Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, quien es presidente del Consejo de Seguridad Nacional, a su gabinete legal y ampliado, al personal del Hangar Presidencial y a invitados especiales, poniendo en riesgo su vida por posibles actos de sabotaje". En pocas palabras, publicar esa información conlleva "riesgos de ataques de grupos delictivos y terroristas".  


Detrás del supuesto argumento de la seguridad, en realidad se esconde un ejercicio opaco de millonarios recursos públicos. De lo que se trata no es de generar confianza, sino ejercer el dinero en la forma más oculta posible. Para ello, reservaron la información por 12 años, es decir, dos sexenios para que no se sepa nada, para ocultar todo rastro posible. ¿En 12 años ya nadie será responsable? Bajo el estilo mexiquense de gobernar,  se entiende por qué México está “plagado de desconfianza”.

8 de abril 2015
El Siglo de Torreón
http://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1103445.confianza-a-la-mexiquense.html

Sí, elogio del graffiti

Banksy

Gusto de caminar la ciudad, conocer y reconocer rincones, espacios, huellas e identidades. Ciertas particularidades nos detienen, nos llaman. Otras pasan indiferentes. En la diversidad urbana, casi no hay lugar sin una marca, pero también abundan los “no lugares” como un puente, una autopista; esos espacios, que a fuerza de progreso automotriz, hacen inhabitable la ciudad. Bajo el orden impuesto en las ciudades, se establecen símbolos y referencias. Una etiqueta, una marca, un lema de gobierno; el nuevo objeto de la moda. Otras formas son clandestinas y hasta vandálicas, pero sorprenden cuando hay inteligencia. Me refiero al graffiti, que por lo general se considera un mal en las ciudades, tanto así, que hasta se asocia al peor crimen y delincuencia. ¿Pero es así?

Mucho es el malestar, que los gobiernos gastan millones en campañas antigraffiti, para luego cubrir aquellas paredes, con los emblemas del gobierno en turno. En otras palabras, te quito las pintas, pero a cambio impongo las mías. Las oficiales.  Paradójicamente las campañas publicitarias se parecen mucho a los rayones que abundan por ahí y por allá. Espectaculares, bardas, anuncios y volantes por doquier. También ruidosos altavoces acompañan las campañas comerciales. ¿Tendríamos que sorprendernos por otros rayones igualmente impuestos?

En su “Elogio del graffiti”, Aramis López (Universidad de Alicante, 2007), hace un comparativo pertinente: “Nos molestan las pintas en las paredes, pero no parece molestar a nadie los carteles publicitarios que empapelan las calles, o no parece que haya que limitar la contaminación visual que suponen las fachadas de los comercios y locales públicos. En ocasiones, cuando las autoridades pillan a un menor pintando, le imponen un castigo ejemplarizante. ¿Qué sucedería si obligásemos a limpiar la ciudad a todas las empresas que contaminan visualmente con su actividad nuestro entorno?”

A fuerza de engrudo y cantidades industriales de papel, los comercios pegan su publicidad en todos lados. Postes, paredes y hasta en los árboles. A todo esa contaminación se llama publicidad. Pero si de la misma manera, algún grafitero llena con su nombre las calles, aquello se califica como delito. En los extremos, la policía de Colombia asesinó en 2011 al grafitero Diego Felipe Becerra, cuando pintaba su marca “Félix el Gato” en la pared. Como respuesta, el entonces alcalde de Bogotá, despenalizó el graffiti, lo cual terminó por hacer de aquella ciudad, una referencia del arte urbano en Latinoamérica.

Al igual que la omnipresente publicidad en las calles, pocas son las pintas relevantes. Abunda el sinsentido, la ausencia de inteligencia. A lo mucho se vuelve una trasgresión estéril. Un principio en informática nos confirma que si le echamos basura al sistema, va arrojar basura. No hay de otra.

En apariencia es políticamente correcto que los gobiernos emprendan sendas campañas para combatir el graffiti. Borrar los rayones “vandálicos”. Sin embargo, en las ciudades mexicanas poco hacen por limpiar la ciudad de impune publicidad que afea, ensucia y degrada los espacios urbanos. No se trata de hacer una nueva ley, sin de hacer cumplir la existente. Pero claro, lo rentable es gastar en mucha pintura, no hacer del ordenamiento urbano un auténtico principio. Para qué meterse en más problemas dirán.   

1 de abril 2015
El Siglo de Torreón
http://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1101502.si-elogio-del-grafiti.html

Transparencia y confianza

Puro lujo

Como va el rumbo de la cosa pública, nos queda una sensación de ir un paso para adelante y dos para atrás. Entre la comentocracia ya se habla de “regresión”, vuelta al pasado o de una “restauración” del viejo régimen. Incluso, hasta las opiniones más ecuánimes y conservadoras, denuncian la cleptocracia o describen, a manera de lamento, “un presidente como los de antes”. De manera prematura la Presidencia de la República perdió confianza y credibilidad por sus propias acciones relacionadas con la corrupción. Lejos de enmendar el rumbo, hay que aguardar todavía cuatro años más. 

En el poder optaron por la arrogancia como una actualización de “ni los veo ni los oigo”. Por eso, el Secretario de Hacienda, Luis Videgaray, se presenta tan tranquilo, a pesar de las nuevas revelaciones del diario Wall Street Journal sobre su casa en Malinalco y el magnífico crédito otorgado por HIGA. Para el caso, mejor colofón no pudo haber: "Si les parece bien no voy a hacer ninguna otra declaración".

Desde Londres, el presidente Enrique Peña Nieto, reconoce, como quien no es parte del problema, que México está plagado de desconfianza: “Hoy, sin duda, hay una sensación de incredulidad y desconfianza… ha habido una pérdida de confianza que ha sembrado sospecha y duda”. 

Hace unos días, se publicó una encuesta que registra la desaprobación ascendente del gobierno.  58 por ciento de los ciudadanos desaprueba al gobierno de Peña, o como dijera el innombrable: esas encuestas reflejan un despeñadero. Por el contario, solamente 39 por ciento lo aprueba (Parametría, 23 de marzo 2015).

En ese ambiente negativo de nuestra vida pública, aunque todavía muy alejado de la autodegradación venezolana, el Senado acaba de aprobar el dictamen para la nueva Ley General de Transparencia. Después de un estira y afloja en contra de la transparencia, se lograron enmendar varios puntos que mejoran los mecanismos de la ley en el país. De entrada es positivo que la nueva ley amplía los sujetos obligados, entre ellos sindicatos, partidos políticos y el resto de los poderes públicos más allá del ejecutivo. Aunque los legisladores, se dieron un tiempo de espera para que la ley no aplique del todo a ellos, mientras se acomodan. Esto significa que la discrecionalidad en el gasto continuará hasta que no ajusten a la norma. En congruencia con el pasado, el coordinador del PT, Manuel Bartlett, fue el único en votar en contra.

Otro punto relevante es que pasamos de una ley con 17 obligaciones mínimas de transparencia, a 48. Es decir, tendremos una cancha más amplia a favor de la transparencia. También se unificaron los criterios y principios para estados y municipios, a fin de partir de la misma base. Con la ley anterior, cada estado se confeccionaba su vestido de “transparencia” a la medida.


Como en toda ley de transparencia y acceso a la información, un punto polémico son las causas de reserva de información. El motivo más socorrido es la “seguridad del Estado”. Bajo esa justificación, muchas dependencias gubernamentales ocultan dolosamente información de interés público. La nueva ley exige mostrar una prueba de daño para la clasificación de información. En general la nueva ley es un paso de segunda generación si lo comparamos con la primera ley. Pero es cierto, querido y desconfiado lector (la burra no era arisca). La ley de transparencia no resuelve los problemas del país, ni tampoco acaba en automático la corrupción. Por el contrario, necesita de ciudadanos que le den contenido, que la lleven una y otra vez a prueba. Ciudadanos, que cansados de sus gobiernos, los llamen a cuentas a través de un sencilla solicitud de información. Todavía nos falta mucho, pero no partimos de cero. Aunque lo confieso, desalienta saber que avanzamos en unas, pero retrocedemos en otras.  

25 de marzo 2015
El Siglo de Torreón
http://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1099234.transparencia-y-confianza.html

Aguas con el agua

Protesta por el Monterrey VI

Para sorpresa de muchos, marzo nos salió más loco que febrero. Así, el tema obligado es el agua, además de las intensas lluvias de los últimos días. Cuando no llueve, el mal es la sequía. Rogamos e imploramos para que llueva. Por el contrario, una serie de lluvias desquicia el cotidiano, y cuando baja el agua, se revela la calidad de los gobiernos. Pero más allá de los temporales, la disponibilidad o escasez del agua es un punto fundamental para las ciudades. En México vivimos los contrastes. A unas ciudades les sobra agua, y casi cada año sus ríos se desbordan. En otras reina la falta de agua y a los organizamos operadores, nos les queda más que el tandeo. En esto del agua, dominan los conflictos, las dificultades. Aunque nuestra Constitución considera el agua como un derecho humano desde 2012, no siempre es “suficiente, salubre, aceptable y asequible”.

Además de las reformas conocidas, hay otras que no tienen mayor publicidad, pero su importancia es sumamente relevante para los ciudadanos. Me refiero al nuevo proyecto de Ley General de Aguas. A principios de este mes, la Cámara de Diputados casi aprueba el proyecto de nueva ley, pero una serie de discusiones y oportunos señalamientos, suspendieron la aprobación.

El hombre poderoso de la Cámara Baja, Manlio Fabio Beltrones, llamó de “de lento aprendizaje” a los diputados que criticaron la iniciativa de ley por considerar que privatiza el agua. Y en efecto, en el proyecto de ley, no dice tal cual “privatización del agua”, y no necesita decirlo así, dado que el corpus de la iniciativa sí favorece a los concesionarios particulares, incluso, para el descomunal trasvase de agua de una cuenca a otra. En ese sentido, no es descabellada la relación que apunta un numeroso grupo de organizaciones de la sociedad civil, entre la reforma energética y el proyecto de Ley General de Aguas. Por ejemplo, para la multiplicación del fracking en el noreste del país, se requiere una gran cantidad de agua a fin de perforar el subsuelo en busca de gas shale.  No sólo se necesita el agua, sino también el marco jurídico que lo avale.

Veamos otro caso. En Nuevo León, el gobierno estatal promueve un megaproyecto llamado “Monterrey VI”, que consisten en traer agua del río Pánuco en San Luis Potosí, hasta Monterrey. El proyecto requiere infraestructura para un recorrido de 500 kilómetros con un costo que empieza en los 15 mil millones de pesos, pero que podría superar los 50 mil millones. ¿Y quién creen que es el principal beneficiario de la obra millonaria? Por supuesto, Grupo Higa y asociados. ¿Se imaginan el costo energético de traer el agua a esa distancia? Peor aún, ¿cuál será el impacto ecológico para la cuenca de origen? Los políticos de Nuevo León han alarmado muy bien a la población con la falta de agua en el futuro, pero en el fondo lo que están promoviendo no es garantizar el agua para la población, sino garantizar un negocio millonario con base un bien común. Para el caso, la iniciativa de ley encaja a la perfección. Pero ¿de quién es el agua? ¿de las empresas, de los ciudadanos, de quienes tienen dinero, de quienes pueden pagarla? Con el esquema de la posible ley que ya se promueve en la Cámara, el agua tendería a privatizarse. Olvídense entonces del interés público, los bienes de la nación y eso de los derechos humanos. Lo relevante será el negocio y las concesiones hasta  por 30 años. En Nuevo León han surgido algunas voces de oposición al megaproyecto. También los candidatos a la gubernatura ya llevan el tema a las próximas elecciones.


Para conflictos, el caso de Hermosillo es ejemplar. Ahí la Suprema Corte de Justicia de la nación acaba de fallar en contra de los usuarios del río Yaqui, y al mismo tiempo, respaldó el Acueducto Independencia. Vaya ironía lleva ese nombre del cual depende el agua de Hermosillo. A todo esto, ¿qué viene para La Laguna?

18 de marzo 2015
El Siglo de Torreón
http://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1097046.aguas-con-el-agua.html