lunes, 30 de enero de 2012

Los candidatos ante las televisoras


A veces la historia parece repetirse. Nos encontramos en un punto parecido al año 2006, cuando las dos cámaras en el Congreso aprobaron la llamada “Ley Televisa”. De esa manera el Legislativo entregó con previa ventaja y bajo presión, la renovación del espacio radioeléctrico, incluyendo su versión digital, al temido duopolio de las televisoras: Azteca y Televisa. La ventaja quedó consumada en el Diario Oficial  de la Federación, pero un momento de lucidez en nuestra historia, llevó a la Suprema Corte de Justicia a derogar esa ley.

Por entonces las campañas a la presidencia de la república estaban en su apogeo. Dos de los tres candidatos principales, Felipe Calderón del PAN y Roberto Madrazo del PRI no se pronunciaron por temor a ser borrados de la pantalla. Apotegma de la  posmodernidad: Si no estás en la televisión no existes. Andrés Manuel López Obrador si expresó con claridad una posición crítica al respecto. Al final, una exitosa campaña en su contra, “un peligro para México”, descarriló las preferencias a su favor. Quizá por eso, ahora se presenta como el candidato de la “república amorosa”. Aunque hay que reconocer que sí ha vuelto a fijar una postura al respecto, ya no tan dura, pero sí crítica, donde se opone al monopolio.
Javier Corral, panista crítico que ha seguido el tema durante años escribió ayer en su editorial: “De manera vergonzosa se repite la historia, participan casi en su totalidad los mismos actores, aunque algunos en diferentes puestos, y parece que nada se aprendió de aquel hecho ominoso que reveló el poder de un par de empresarios que usan como cañón la pantalla de la TV para apuntalar y expandir sus negocios y desnudó la mediocridad de una mayoría legislativa rendida ante ellos”.

Ante el duopolio, los candidatos han sido tímidos. Ernesto Cordero expresa generalidades y se pronuncia a favor de la competencia. Por las mismas, Santiago Creel, dice competencia sin comprometer su opinión, todavía recuerda como lo borraron en 2008. Y Josefina Vázquez Mota mejor ni dijo nada. Enrique Peña Nieto sencillamente se inclina por la competencia, aunque no aclara si eso genera una mayor concentración para el duopolio televisivo.
Por lo pronto el fallo de la Comisión Federal de Competencia quedó en privado y no se conocerá en tanto no sean notificadas las partes en disputa: por un lado, las televisoras, por otro el consorcio de Carlos Slim. Hay algo en todo esto que nos orilla a  elegir entre el mal y el mal. Si se concede el deseo a las televisoras, habría mayor competencia en la telefonía móvil, en manos casi toda, de un solo empresario. Pero el costo de esta decisión sería justamente el engrandecimiento de duopolio televisivo. ¡Ni para dónde hacerse!

Una referencia a nuestra historia contemporánea. Eran otros tiempos, otras las formas. Por eso Emilio Azcárraga Milmo, en la cumbre de su poder al frente de Televisa, pudo declarase como “soldado del presidente” o “soldado del PRI”. Eso en los tiempos de la “presidencia imperial”. Ahora, tras los casis 12 años de alternancia, el hijo del Tigre, puede mandar como León. Ya no hace falta asumirse como soldado, porque en su temor de no aparecer, la clase política está condicionada al poder de la televisión. Y ahí sí, el papel del soldado ya no es la televisora, sino el Ejecutivo del país.  

25 de enero 2012