viernes, 30 de agosto de 2013
jueves, 15 de agosto de 2013
Torreón, destruir la historia
domingo, 11 de agosto de 2013
México mágico
México es mágico. Nunca nos deja de sorprender. Ya sea por colores, lugares o expresiones, siempre hay espacio para el asombro y la diferencia. ¡Como México no hay dos! Su geografía es tan rica como su gastronomía. Decimos que en costumbres y cultura somos casi excepcionales. Nuestra literatura, dada a lo fantástico, nos refleja. Un repaso reciente a nuestras costumbres también dibuja de cuerpo entero la magia que se vive en el país.
31 de julio 2013. El juez 13 de Distrito de Procesos Penales Federales, Carlos López Cruz exoneró del cargo de enriquecimiento ilícito a Raúl Salinas de Gortari, después de consabido “usted disculpe”. Al final, la competente justicia nada le probó al acusado que se le encerró por corrupción, asesinato y otras virtudes del México mágico. El ahora hermano cómodo y célebre miembro de la Cosa nuestra está de regreso. ¿Qué andará tramando? ¿Ya le habrá escrito a Zedillo? Tras su triunfo sobre la justicia mexicana, varios exgobernadores del PRI, PAN y PRD marcaron inmediatamente a Raúl para solicitarle el elíxir de la impunidad. Ya duermen tranquilos con su valioso consejo. Al paso que vamos, el gobierno de Enrique Peña Nieto debería de integrarlo como un gran asesor en fondos de inversión extranjeros y limpieza de reputación. En una de esas, la imagen de México mejora.
8 de agosto de 2013. Es liberado Rafael Caro Quintero, pionero de la industria narca a gran escala. Héroe de los años ochenta del siglo pasado, además de legendario hombre de negocios. Libró la justicia gracias a los buenos oficios de sus abogados y a la ineptitud del Estado mexicano. Durante los años idos de la infancia, escuché en varias ocasiones que el agricultor de Badiraguato pagaría la deuda del país con el gobierno gringo, a cambio de dejarlo trabajar. Mito o no, el hombre trabajó a sus anchas como un búfalo. A diferencia del Chapo que salió por la puerta grande, Caro Quintero hizo un largo trámite burocrático para alcanzar la libertad. Al fin, es de la vieja guardia. Del otro lado del río, donde todavía pagan una hipócrita y costosa lucha contra las drogas, la noticia causó indignación de oficio. ¿Qué otra cosa podrían decir si la legalización de la cannabis ya está en marcha? Un burócrata del Departamento de justica, Peter Carr, dijo que su gobierno, y en particular la DEA, están “profundamente decepcionado con el resultado” de la liberación. Pero si son sensatos, Caro Quintero podría asesorar la producción y control de la drogas en el voraz mercado gringo.
La liberación de ambos hombres nos dice que el México mágico está más vigente que nunca. Humberto Moreira, el vivo gobernador de la deuda y el megafraude, debería presentarse el próximo año como candidato a diputado local en Coahuila. El generoso electorado lo perdonaría. Armando Reynoso Femat sería un candidato digno para dirigir el IFAI y ya entrados en materia, habría estatuas e importantes avenidas en honor al padre Marcial Maciel. Por supuesto que no lo hemos visto todo, todavía falta más. ¡Siempre hay más! México lindo y querido, si muero lejos de ti…
11 de agosto 2013
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Nos han fallado
Algunos hombres de poder suscitan admiración, pero otros, desprecio. Quizá sean los más. No me asombra quien ejerce el poder; es lo que se espera. Asombra quien habiéndolo conseguido, no lo asume ni por asomo. El caso contrario es el poder que desborda. Alguna vez uno, en nuestras modestas tierras, afirmó encontrarse en “la plenitud del pinche poder”. Dicho en otras palabras, en la impunidad absoluta. Pero dadas las condiciones en México, más que democracia, abunda la cleptocracia. En un entorno así, lo relevante es llegar al poder, aunque su ejercicio no pase más allá de los beneficios privados. Es el poder público al servicio de los bienes privados: la república inútil.
Un gran sociólogo alemán caracterizó esos gobiernos como patrimonialistas. En sus vertientes, hay un cierto gobierno notable en el México de nuestros días. Es el de los aspirantes al poder que se conforman con llegar. Ya no preocupa tanto ejercerlo, darle contenido, sino puro usufructo de los bienes públicos. Responsabilidad y resultados salen sobrando. Tampoco extraña una percepción bien extendida sobre este tipo de políticos, que pudiéramos caracterizar como fallidos. Pero no nos engañemos, porque en realidad sólo reflejan a la otra parte: los ciudadanos.
Ustedes escojan el lugar y los nombres, casi encontrarán un patrón de la inutilidad política. Como una expresión común de malestar, retomo dos voces. Una: “Los políticos son los que nos han fallado y nos han llevado a donde estamos. El origen de todo esto que pasó en Guerrero tiene un nudo político, y por eso el Ejército en qué vergüenzas anda cayendo. ¿Cómo es posible?”.
Dos: “El problema es político. Los gobernadores, que, más que gobernar, desgobiernan, no tienen el carácter suficiente para aplicar la ley porque tienen miedo”. Tal vez exista nostalgia del pasado, pero ambas expresiones podría haberlas dicho cualquier ciudadano en las calles, con la particularidad que las expresaron recientemente un par de generales retirados. Lo relevante de la crítica no es que provenga de unos militares, eso es lo de menos. Lo grave es la descripción de un estado común entre políticos mexicanos. Sería absurdo decir que todos, pero a juzgar por los resultados y las responsabilidades, a muchos les dio por llegar al poder para no ejercerlo. En esa lógica, basta conformarse con estar, sin importar el valor público que se genera. Hay mucho de fallido en esa visión que encuentra en el poder un accesorio vacío. Pero también hay mucho de común entre los políticos que nos han fallado.
9 de agosto 2013
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9188410
Marihuana de moda
La marihuana está de moda, ni qué decir. Pero no es una novedad en las calles, sino en los medios. Al fin el consumo de la marihuana, como una de las drogas populares junto al tabaco y el alcohol, se debe más al gusto en el mercado, a pesar de las prohibiciones, condenas y combates. En México el tema la legalización de las drogas, en particular la marihuana, ha cobrado ímpetu en los últimos dos años, sobre todo, por la desgraciada matazón y singobierno que se vivió y todavía se vive en algunas ciudades del país.
Pese al costoso combate, las drogas siguen ahí, el mercado también. Paradójicamente el mayor apoyo a la mariguana no provine nada más de líderes políticos o figuras internacionales, sino de localidades en Estados Unidos como Colorado, Washington y una docena más de estados en ese país. Se pueden esgrimir razones morales contra el mal de las drogas, pero no se puede cerrar los ojos ante el inmenso negocio que lo mismo forma ejércitos privados, compra gobiernos y aterroriza poblaciones. Pero la moda no es el consumo de las drogas o el gusto por la cannabis, sino el debate que se suscita en varios países. Recientemente Uruguay desafió el status quo de las drogas al llevar al congreso una ambiciosa iniciativa de legalización. En varias ocasiones el presidente uruguayo José Mujica se pronunció a favor de la legalización de la marihuana. Finalmente el Congreso aprobó la ley que rompe el tabú de las drogas y la casi incuestionable visión dominante sobre el combate y la penalización.
La Junta internacional de fiscalización de estupefacientes, un órgano más de la ONU, condenó la aprobación uruguaya por violar acuerdos internacionales. Al mismo tiempo, otro órgano de esa burocracia mundial, la Comisión global de políticas de drogas, insiste en cambiar de enfoque. Exmandatarios como Fernando Henrique Cardoso (Brasil), César Gaviria (Colombia) y Ernesto Zedillo (México), forman parte de esa comisión que pugna por cambiar el paradigma fracasado del combate que alimenta muy bien al crimen y las cárceles. En México Enrique Peña Nieto ha mostrado su rechazo al tema, aunque actualmente, se puede portar pequeñas dosis de droga para consumo personal, pues han sido despenalizadas en el país.
Sin duda vamos tarde, aunque nos sobren muertos, violencia y crimen. Alguna propuesta surge en el Distrito Federal. Ya en las modas, hasta el gobernador de Morelos, Graco Ramírez, se anima al debate. Tímido, el procurador Jesús Murillo Karam, prefiere rehuir el tema con un pretexto sobradamente creativo: es un tema internacional.
No creo que la legalización será la panacea, ni tampoco pienso que de la noche a la mañana la apertura a la marihuana resolvería de golpe una serie de problemas relacionados con el narco y la violencia. Sin embargo, la evidencia aportada por experiencias como la de Portugal, Holanda o algunos entidades de Estados Unidos, demuestra que la legalización no lleva a la multiplicación del crimen, sino a su control. Al contrario, el combate no acaba el mercado, sino parece beneficiarlo. En México, seguimos apostando por el fracaso de la visión prohibicionista. Al final el mayor costo es para la sociedad.
7 de agosto 2013
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9188220
Nahuatlismos en el habla de La Laguna (libro)
El punto de partida es la comida. ¿Qué sería de nosotros sin aguacate, atole, cacahuates, chiles, chocolates, moles y tamales? Seríamos menos felices, porque sencillamente no me puedo imaginarme una vida sin chilaquiles, elotes, chilacas, enchiladas, jocoque y para que pique más, un infaltable chipotle. Además de la delicia gastronómica, todas esas palabras tan habituales en la cocina diaria, comparten una raíz común en el náhuatl. ¿Qué mayor prueba de la influencia del mundo indígena en nuestra cultura que el mismo ser que nos permiten las palabras? Contrario a lo que parece, el náhuatl no desapareció, sino alimentó el universo del español: se integró y trasmutó. Al fin una fusión de dos mundos.
El interés actual sobre el tema, llevó al lingüista francés, Patrick Johansson, a traducir al náhuatl la obra de Samuel Beckett, Esperando a Godot. ¿Se imaginan esa interpretación? Igualmente, Conaculta creó una aplicación para Ipad a fin de difundir obras y traducciones de Nezahualcóyotl. Hace años, Francisco Emilio de los Ríos (1934-2011) se dio a la tarea de investigar y compilar nahuatlismos presentes en el habla de La Laguna, el cual se publicó como libro por primera vez en 1999. Su trabajo no sólo fue compilar voces, sino anotar significados y usos del náhuatl presentes entre los laguneros. La relevancia del trabajo titulado, Nahuatlismos en el habla de La Laguna (2013, 209 páginas), recién reeditado por la Dirección de Cultura que dirige el maestro Jaime Muñoz Vargas en el Ayuntamiento de Torreón, radica en ser un auténtico testimonio del presente de la historia.
En un sentido, el libro rescata la profunda herencia de los tlaxcaltecas en La Laguna y de paso, en otras poblaciones del noreste mexicano. Si hay una historia que debemos reconocer como fundadora en la región, es la empresa colonizadora de los tlaxcaltecas. Sin la fuerza y el carácter de aquellos guerreros, difícilmente habrían avanzado las poblaciones que fundaron en conjunto con los españoles. Por otro lado, los nahuatlismos que utilizamos de manera cotidiana en nuestras expresiones, evidencian el presente del pasado. No se trata de una historia que ya no existe, sino de una presencia que pervive en la actualidad. Tan así, que hasta la delimitación geográfica de Coahuila, debe su origen a las coordenadas del universo náhuatl. Entre los prejuicios y lugares comunes de la historia del Norte, se habla de unos cuantos españoles y algún cura jesuita o franciscano. Peor aún, de los extranjeros que de la nada fundaron una ciudad, sobre todo si son franceses, alemanes o españoles. Pero si hay un influencia decisiva en la colonización del septentrión novohispano, fue la presencia tlaxcalteca. Nada más en La Laguna hicieron de Parras un potencia vinícola durante dos siglos y desde ahí apuntalaron otras poblaciones de la región. No es casualidad que poblaran el territorio, pero sobre todo, el leguaje. Los nahuatlismos en las palabras cotidianas hacen de esa herencia un patrimonio vivo de aquellas legendarias familias que vinieron a poblar el norte en el siglo XVI.
Así que cada vez que escuchen nombrar de Jimulco, el Cuije, chanates, azqueles y moyotes, no dude en pensar en la herencia de los tlaxcaltecas en La Laguna.
4 de agosto 2013
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9187948
El interés actual sobre el tema, llevó al lingüista francés, Patrick Johansson, a traducir al náhuatl la obra de Samuel Beckett, Esperando a Godot. ¿Se imaginan esa interpretación? Igualmente, Conaculta creó una aplicación para Ipad a fin de difundir obras y traducciones de Nezahualcóyotl. Hace años, Francisco Emilio de los Ríos (1934-2011) se dio a la tarea de investigar y compilar nahuatlismos presentes en el habla de La Laguna, el cual se publicó como libro por primera vez en 1999. Su trabajo no sólo fue compilar voces, sino anotar significados y usos del náhuatl presentes entre los laguneros. La relevancia del trabajo titulado, Nahuatlismos en el habla de La Laguna (2013, 209 páginas), recién reeditado por la Dirección de Cultura que dirige el maestro Jaime Muñoz Vargas en el Ayuntamiento de Torreón, radica en ser un auténtico testimonio del presente de la historia.
En un sentido, el libro rescata la profunda herencia de los tlaxcaltecas en La Laguna y de paso, en otras poblaciones del noreste mexicano. Si hay una historia que debemos reconocer como fundadora en la región, es la empresa colonizadora de los tlaxcaltecas. Sin la fuerza y el carácter de aquellos guerreros, difícilmente habrían avanzado las poblaciones que fundaron en conjunto con los españoles. Por otro lado, los nahuatlismos que utilizamos de manera cotidiana en nuestras expresiones, evidencian el presente del pasado. No se trata de una historia que ya no existe, sino de una presencia que pervive en la actualidad. Tan así, que hasta la delimitación geográfica de Coahuila, debe su origen a las coordenadas del universo náhuatl. Entre los prejuicios y lugares comunes de la historia del Norte, se habla de unos cuantos españoles y algún cura jesuita o franciscano. Peor aún, de los extranjeros que de la nada fundaron una ciudad, sobre todo si son franceses, alemanes o españoles. Pero si hay un influencia decisiva en la colonización del septentrión novohispano, fue la presencia tlaxcalteca. Nada más en La Laguna hicieron de Parras un potencia vinícola durante dos siglos y desde ahí apuntalaron otras poblaciones de la región. No es casualidad que poblaran el territorio, pero sobre todo, el leguaje. Los nahuatlismos en las palabras cotidianas hacen de esa herencia un patrimonio vivo de aquellas legendarias familias que vinieron a poblar el norte en el siglo XVI.
Así que cada vez que escuchen nombrar de Jimulco, el Cuije, chanates, azqueles y moyotes, no dude en pensar en la herencia de los tlaxcaltecas en La Laguna.
4 de agosto 2013
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9187948
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