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domingo, 17 de agosto de 2014

El gobierno, los servicios y los ciudadanos



Percepción, medición, evaluación. Se trata de aspectos mínimos para conocer y mejorar la calidad de un proceso o la entrega de un servicio. De manera similar se mide la política, pero no tanto por las declaraciones, o la imagen artificiosa de un gobierno en los medios, sino por la constancia de los servicios. Más allá de la figura unipersonal del hombre público, son las acciones que en el día a día, muestran la calidad del gobierno.
Recientemente el Inegi entregó los resultados de la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (ENCIG, 2013), la cual divulga información en relación a la calidad y satisfacción de los ciudadanos con los servicios públicos del gobierno. Con seguridad el asunto de una encuesta para medir la calidad gubernamental no es una novedad. En cambio, lo que sí aporta este estudio es una medida nacional de lo que piensan los ciudadanos sobre los servicios que brinda los gobiernos en México. Otro aspecto relevante del estudio, es la publicación periódica de los resultados por entidad federativa.
Siguiendo la tendencia de otras evaluaciones aplicadas por organismos internaciones como la OCDE con su estudio "Value for Money in Government", donde mide la calidad de los servicios para los ciudadanos, el Inegi muestra resultados comparables. En el mismo sentido, Estados Unidos aplica la evaluación "National Citizen Survey", la cual permite evaluar comparativamente la satisfacción ciudadana sobre servicios públicos municipales. Por su parte, el gobierno de Canadá realiza la encuesta "Citizens First", la cual mide los niveles de satisfacción que reciben los ciudadanos.
En el caso de México, algunos servicios públicos evidencian resultados decepcionantes, pero en cambio, hay otros que son calificados aprobatoriamente. Vayamos por partes. El resultado general como país es reprobatorio. 49% calificó como satisfactorios los servicios públicos que se otorgan en el país. Sin embargo hay contrastes. Por ejemplo, el servicio de energía eléctrica en los hogares, obtuvo una satisfacción de casi 8 de cada 10 ciudadanos. 62% declaró estar satisfecho con la educación pública básica. El servicio de agua potable, uno de los más básicos para la población, fue calificado con 57% de satisfacción entre los ciudadanos. En cambio, la queja perene sobre el pavimento en las calles, obtuvo un bajo nivel de satisfacción de 21%.
En las ciudades del país tenemos una carencia importante de espacios públicos como parques y jardines, de los cuales sólo 4 de cada 10 está satisfecho con esas áreas. El servicio de recolección de limpieza es uno de los mejor calificados. Prácticamente 7 de cada 10 ciudadanos está satisfecho con la recolección de basura. El alumbrado público fue satisfactorio para 35% de los encuestados en el país. A nivel general la policía sólo fue aprobada por 1 de cada 4 ciudadanos. Visto así, es absurdo que muchas autoridades todavía se indignen porque los ciudadanos reclaman más seguridad. Parece que su problema está con las víctimas del delito y no con los criminales. Hasta la fecha, es lamentable que tengamos policías tan ineficientes y poco fiables en las ciudades.
En los servicios de salud, 52% está satisfecho con el IMSS, la principal institución de salud para los mexicanos. 47% considera que el principal problema del seguro social es el acceso a los medicamentos.
En la encuesta también se preguntó sobre trámites, pagos y solicitudes de servicios públicos. 78% de los ciudadanos se sienten satisfechos, pero no así, con la duración del trámite, que demora en promedio tres días.
Si bien, el estudio muestra bajos niveles de satisfacción y calidad de los servicios que reciben los ciudadanos, el problema mayor no está tanto en la mala calidad de algunos, sino en la corrupción que perciben los ciudadanos en el gobierno, no importa si es federal, estatal o municipal. Para todos los casos, 88% de la población considera que la corrupción es muy frecuente en el gobierno. Entonces, el problema está en la confianza, y sobre todo, en la asociación que se hace, de "gobierno es igual a corrupción". Para el caso, los servicios pueden mejorar, pero la confianza, requiere algo más que calidad y eficiencia del gobierno. Quizá tardemos varias generaciones para percibir que el gobierno en México, no es sólo corrupción.
6 de agosto 2014
El Siglo de Torreón

martes, 15 de enero de 2013

Retrospectiva de las encuestas

Uno de los aspectos con saldo negativo después de la elección presidencial, fueron las encuestas. El IFE organizó un oportuno foro de discusión. Por acá se puede ver el programa y las ponencias
También se pueden ver los videos: Mesa 1; Mesa 2; Mesa 3; Mesa 4; Mesa 5 y Mesa 6

Recomiendo la ponencia de Lauro Mercado, director de Mercaei, una de las empresas más certeras para encuestas en la campaña presidencial. 

miércoles, 22 de agosto de 2012

Hasta pronto María


Triste fue la noticia de la muerte de María de las Heras la semana pasada. Se sabía que recientemente su salud había menguado considerablemente, hasta que el cáncer la acabó. Gran encuestadora y pionera de la industria en nuestro país, no puedo ocultar mi admiración hacia su trabajo. Además de seguir con religiosidad la publicación de sus encuestas, antes en Milenio, y últimamente en el diario español El País y Uno noticias. También conservo sus dos libros: “Uso y Abuso de las Encuestas” (1999), y “Por quién vamos a votar y por qué (2006). Más que teoría, ambos libros narran la experiencia y las vicisitudes de encuestar y saber escuchar. Destaca la disputa entre tecnócratas, políticos y encuestadores. 

1988 fue un año decisivo, donde de la mano de Luis Donaldo Colosio, de las Heras aplicó técnicas y desarrolló las propias para conocer las tendencias electorales y los problemas expresados por los ciudadanos. “Ahí entramos en escena los encuestadores; todavía no salíamos en la televisión, ni nos entrevistaban en la radio. Además no había periódico alguno dispuesto a invertir un quinto en nuestro trabajo”.

Para quienes trabajamos con modelos de azar y error, la aportaciones de María para conocer la llamada “opinión pública” dejaron huella en la forma de investigar. Su partida se da en un momento de profundo desprestigio para las grandes casas encuestadores del país, que optaron en su mayoría por la propaganda, en vez ofrecer análisis duros y honestos. Por eso, no fue circunstancial que su última encuesta antes de las elecciones presidenciales del mes de julio, fuera con mucho la más certera. Su resultado quedará para los anales de las elecciones, que a pesar de los encuestadores mañosos, en México sí lo hay serios y comprometidos con el análisis.

De lejos, sus trabajos siempre fueron referencia para la brújula de mis primeros estudios de opinión. Más aun, fue un enorme honor y sobre todo, reto, la comparación de resultados en los cuartos de guerra de varios candidatos donde he participado como encuestador de sus campañas.
Polémica, crítica, cuestionadora. No asumía las encuestas como inamovibles. Advirtió siempre que pudo, sobre los riesgos de confundir la “opinión pública” como “la voz de la sociedad”. Hace años, ante el público lagunero en el Teatro Isauro Martínez, nos recordó esos riesgos.

En su cuenta de Twitter ella se describió como “Encuestadora de oficio, comentarista de radio por afición y tequilera por diversión”. No faltaba humor ni sabiduría proverbial en los informes de sus estudios. En la página electrónica de su empresa, Demotecnia, están compilados un buen número de encuestas realizadas entre 2007 y 2012. Un archivo de referencia para quienes están interesados en las encuestas, y el difícil arte de interpretar entre los ciudadanos y los hombres públicos que toman decisiones.

22 de agosto 2012
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9156627

domingo, 15 de julio de 2012

La bola de cristal



Como nunca las encuestas jugaron un papel decisivo en la elección presidencial. Incluso, por primera vez un medio de comunicación estrenó un tracking diario para conocer las tendencias. Pero también como nunca las encuestas nacionales dejaron un mal sabor de boca. No sólo por el manejo propagandístico, sino por la distancia abismal con respecto al resultado de las elecciones. Desde el punto de vista técnico fueron un fracaso. Desde el punto de vista político fueron un éxito como propaganda. Al final, en vez de dar prestigio a los encuestadores, sólo generaron recelo entre los ciudadanos, y con justa razón, desconfianza.

Si bien hubo estudios que se salvaron por manejar rangos de registro razonables como Demotecnia de María de las Heras, Ipsos-Bimsa, Votia y Berumen. Otras fueron notablemente desproporcionadas: Gea-ISA (Milenio), Mito-fsky (Radio Fórmula), Parametría (OEM), Buen Día y Laredo (El Universal), Reforma, BGC (Excélsior) y Arcop.

Pero vayamos por partes. Las encuestas no son la bola de cristal que nos permiten adelantar el futuro. Sí son instrumentos de medición para conocer la opinión pública. Su método está basado en el error, el azar, la probabilidad, la estadística y los modelos matemáticos. No es poca cosa. Miden tendencias, relaciones y opiniones en contextos dinámicos. Cuando aciertan muchos las aplauden.

Cuando fallan, son objeto de crítica. Lo cierto es que no hay político profesional que se de el lujo de prescindir de las encuestas. Pero de eso a pensar que las encuestas ganan campañas, es tanto como confundir los medios con los fines. Por lo mismo, es inaceptable el manejo propagandístico. Aún así, no falta quien se preste. El pobre de Roy Campos, que por lo general entrega estudios serios, de plano falló. Ya no sabía cómo explicar las diferencias.

Al igual que Francisco Abundis de Parametría, se consolaron con afirmar que las encuestas de salida sí fueron certeras. Y en efecto, fueron precisas, salvo GEA que nuevamente volvió a fallar. Uno de los pocos que sí reconoció las fallas, fue Ciro Gómez Leyva: “No hay justificación que valga”. Con autocrítica asumió la responsabilidad y ofreció disculpas.

No es la primera que suceden diferencias abismales, ni tampoco será la primera vez en que los encuestadores se presten a manipular números. Lo he constatado personalmente en diversas ocasiones. Hace un par de años documenté cómo un conocido periódico local inventó encuestas y pensó ingenuamente que podía influir en los votantes.

En las pasadas elecciones no se evitó la misma tentación. A varios candidatos del PRI para diputados y senadores en Coahuila se les vendió la idea de que iban ganado hasta por ¡14 puntos! Incluso publicaron las encuestas de Mito-fsky en tono triunfalista.

Muy tarde se dieron cuenta de que fueron engañados por su mismo partido. Ahí se rompió un regla básica de las campañas: ante todo el candidato debe de recibir información útil, veraz y confiable. En una contienda electoral es mejor la verdad, que una mentira tranquilizadora.

Vale entonces subrayar el papel del encuestador: proveer de información verificable, útil y confiable. La propaganda debe hacerse desde otro lugar, pero no en las encuestas. El costo, como lo vivimos en la pasada elección, es alto. ¡Pero sin duda que hay sinvergüenzas!


15 de julio 2012
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9153177

viernes, 2 de marzo de 2012

Escrutinio de paja

El gran Alfonso Reyes, humanista que supo apreciar el valor de las encuestas, llamó a esos ejercicios de opinión pública, “escrutinio de paja”. Al escritor le impresionaba cómo una muestra relativamente pequeña era capaz de ofrecer la representación general de un conjunto de la población. Así, desde que se inventaron las campañas modernas, es impensable lanzarse a una elección sin encuestas. Desde luego que no son el único ingrediente de una campaña, pero no hay otra forma (salvo la fe), de cuantificar efectos, conocer tendencias o tener una medición puntual sobre el avance o retroceso de “x” o “y” candidato.

En tiempos electorales abundan las encuestas y también la confusión para leerlas o la manipulación al presentarlas. Hace algunos años, en una elección para presidente municipal, conocí de cerca el caso de un candidato y un periódico que se aventaron la ocurrencia de inventar una serie de encuestas. Sus datos fueron los únicos que dieron por ganador al candidato perdedor. En el fondo, se manejó la cándida idea de que la encuesta también vota e influye en la opinión pública. No obstante, el resultado de la elección dejó las cosas en su lugar, mas nunca hubo aclaración y mucho menos autocrítica. Con arrogancia, se guardó silencio.


La historia viene al caso por la famosa lámina que presentó el presidente Felipe Calderón ante los consejeros de Banamex. Según sus datos, Josefina Vázquez Mota está sólo a cuatro puntos de distancia de Enrique Peña Nieto. La mayoría de las mediciones, al menos las serias, registran otros datos muy diferentes. Un rango que no baja de 10 puntos y se extiende hasta los 20 puntos de diferencia. No se nos olvide que las encuestas se basan en métodos estadísticos que tienen un margen de error. La cuatro puntos que manejó el presidente supone varios caminos: un margen de error muy grande, algo inaceptable en una encuesta (no más del 5 por ciento); todas las encuestas están equivocadas excepto la de él; y finalmente, las encuesta sí votan, por aquello de cambiar la percepción.


Pero nada más erróneo que pensar esto último. En tiempos electorales se vale casi todo, qué tanto importa quitar diez o quince puntitos de diferencia. En mi opinión no me parece que debamos impedir el pronunciamiento del presidente sobre cuestiones electorales, como lo demanda el PRI o el PRD. Llegar hasta las últimas consecuencias de ese impedimento sólo nos llevaría a un contrasentido constitucional. Al final, lo que decide la elección no es la publicación de las encuestas ni las palabras del inquilino de los Pinos, sino la capacidad de los candidatos y sus partidos para disputar el voto en las calles. Es cierto que Peña Nieto registra una ventaja importante; por ahora. Porque si algo nos muestra la historia electoral reciente es la volatilidad del voto y la alta competencia en los comicios federales.



La última elección presidencial se ganó por medio pelo, es decir, 0.5%.


En un contexto de competencia es difícil ganar por márgenes tan amplios. Más bien se gana con cifras cerradas. Está por verse si sostiene Peña Nieto o qué tanto crece Andrés Manuel López Obrador de tal suerte que baje al tercer lugar a Josefina. Nada está escrito.


29 de febrero 2012
Milenio http://impreso.milenio.com/node/9121016

miércoles, 22 de febrero de 2012

Fútbol y política

La relación se ha hecho una y otra vez. El fútbol, la política. La política, el fútbol. En el orden que se quiera, la liga es útil, pero sobre todo, entretenida para entender la contienda presidencial a resolverse julio. Al igual que el torneo de fútbol, las elecciones arrancan con expectativas, tendencias y candidatos. De última hora el Panal propuso a Gabriel Quadri. También los aficionados como los electores toman decisiones y apuestan por sus equipos o partidos. Los equipos técnicos seleccionan jugadores y estrategias a la largo del torneo. Cuando éstas no funcionan, se quedan en el camino, y en algunos casos, un viraje en sus juegos les favorece. El cambio es importante porque de otra manera no levantan ni el partido ni las elecciones.

Estamos en febrero y las mediciones públicas de Mitofsky, Buen Día y Laredo, por citar algunas, ya registran la tendencia. Sin novedad, Enrique Peña Nieto lleva la delantera de lo que parece apuntar una elección competida. Si bien el priista tiene en este momento los mejores números, todavía faltan algunos meses. Su prueba será la consistencia. Peña tiene a favor el primer lugar en las encuestas, pero sobre todo, que los electores creen de una manera abrumadora, 53%, que su partido será el ganador. En esa percepción, el PAN registra 23%. El PRD con 13.


Si la realidad se construye con la percepción, hay que observar la expectativa del campeonato. Guadalajara y América, ambos con 17%, generan la mayor expectativa de lograr la copa. Cruz Azul 9% y Pumas 8.7%. En octavo lugar, sólo 2.5% de los aficionados creen que el Santos será campeón. ¿Eso se quedará así? Desde luego el desempeño en los juegos lo dirá.
Al igual que en el balompié, importan por separado el equipo (es decir, la marca) y los jugadores (piensen en candidatos). Así, las aficiones también cuentan. Los equipos como los partidos influyen. Jalan o restan a los candidatos y viceversa. El tamaño de la afición sí importa. América registra la mayor afición, su peso es de 23 puntos. Le sigue Chivas con 21 y Cruz Azul con 12. Pumas, le digo a @letrasalaire, 11. La afición al Santos sólo 2.3%. La identidad partidista decreció en el PAN, y ahora registra 20 puntos en febrero. De acuerdo con Buen Día y Laredo, el PRI tiene 31% y el PRD sólo 11. Lo interesante, es que los votantes independientes superan a los partidos con 37%. Eso genera votantes infieles y cambiantes. No hay que perderlos de vista.


El equipo con más rechazo es el América, 43% de los aficionados declara su odio. Ese rechazo coincide en candidato y partido en el caso del PRD: 31% rechaza a López Obrador, y 32% a su partido. Sin embargo, los estudios muestran una tendencia relevante en el candidato de las izquierdas. El nivel de rechazo cayó en los últimos tres meses. Menos nueve en la encuesta de Mitofsky y diez en la de Buen Día y Laredo. Sin duda la campaña amorosa funciona.


En las preferencias nacionales, el Santos se desplomó como uno de los cinco equipos más populares. De 2009 a 2011 creció cada año hasta alcanzar 5.9 puntos. Pero en 2012 se bajó a 2.3, es decir, perdió 3.6 puntos. ¿Será porque es el equipo que llega a la final pero no gana? Pero a diferencia del fútbol, la contienda presidencial no acepta empates. Hagan sus apuestas.


22 de febrero 2012
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9117141

lunes, 16 de enero de 2012

Alfonso Reyes y las encuestas


Sobre la historia de la opinión pública en México se cita tradicionalmente el clásico estudio, La cultura cívica, publicado en 1955 por los politólogos norteamericanos Gabriel Almond y Sidney Verba. Pero el gran Alfonso Reyes nos deja noticia en Los trabajos y los días, de los estudios emprendidos en 1943 por el Instituto Científico de Opinión Pública, a cargo del Dr. Laszlo Radvanyi. 

Aquellos estudios se hicieron para conocer la percepción sobre el costo de la vida, la unidad nacional (eslogan de campaña del presidente Manuel Ávila Camacho), y la participación de México en la Segunda Guerra mundial. Reyes, que fue uno de nuestros más grandes escritores, valoró las encuestas como “un arma de apreciable alcance”. Pero a diferencias de los muchos opinadores que ven con desdén esos estudios, Reyes no escatimó mérito científico en aquellas nuevas herramientas que nombró como el “escrutinio de paja”, por ser las entrevistas una representación de la población misma. 


Milenio http://impreso.milenio.com/node/9095160

Peña Nieto ¿lo que el viento a Juárez?


Sin sobresaltos. Esa es la conclusión que deriva de las encuestas sobre los errores de Enrique Peña Nieto. Los diferentes estudios que se publicaron, dejan en claro que hasta el momento, esos errores no impactaron negativamente en el puntaje que registra Peña. A pesar del efecto mediático, la insistencia y hasta las burlas en las redes sociales por aquellos libros que no leyó ni recordó el candidato priista, éste continúa a la cabeza de las preferencias por un  buen margen.

 Las encuestas de Mitofsky, Parametría y BGC lo confirman, además de registrar hasta ahora, un rango de 18 a 24 puntos de ventaja a favor del PRI. Seguramente las mediciones que vengan en los próximos días ratificarán el curso de la contienda hasta ahora. Dicho sea de paso, ese puntaje no es inamovible. Por lo mismo, las opiniones públicas pueden generar espejismos. A veces un medio piensa que es el “Medio”. Cuenten también a las redes sociales. Sobreestimadas para este caso. Pero se necesita algo más que esa pretensión para que la opinión pública abrace una tendencia general.

En democracia se está ante la tiranía de la opinión pública
Al decir tiranía, no necesariamente lo hago en el sentido negativo, porque sobrevaluar la opinión de los doctos nos llevaría a suponer un inexistente pueblo de filósofos. Y eso sólo existe en La República de Platón. Por lo pronto, así arranca enero, y los rivales de Peña Nieto, tanto López Obrador, como el que sea del PAN tendrán que hacer algo más si quieren remontar la ventaja que lleva el PRI. 

Sin duda el mes clave para los candidatos puede ser abril. Todavía faltan las sorpresas que suelen salir en elecciones, en esto siempre hay algo que se comporta como rueda de la fortuna. Quién sabe si a Peña Nieto, el curso de la elección le hará lo que el viento a Juárez ¿Seguirá la misma tendencia triunfadora? No lo creo, pero eso también depende de la campaña que hagan sus competidores, porque al paso que van, no se percibe mucho cambio. 


domingo 15 de enero 2012
Milenio http://impreso.milenio.com/node/9095160

viernes, 11 de noviembre de 2011

Michoacán, las encuestas y la inutilidad del juicio político

Como siempre las elecciones, las últimas del año. Ahora la mirada está en Michoacán, donde la hermana del presidente, Luisa María Calderón, cerró la contienda con las encuestas a favor del PAN. Por lo mismo, nada más aburrido en una elección cuando desde el principio se sabe que un partido o candidato ganará. Pero la disputa por la gubernatura de Michoacán no ha decepcionado en competencia política. Ahí donde el PRD ha sido bastión por dos sexenios, el PRI con Fausto Vallejo parecía puntear la elección durante los primeros meses del proceso, no obstante, el cierre se lo lleva el PAN. Muy probable el domingo por la tarde verificaremos esa tendencia, lo cual sería un respiro para los panistas de cara al 2012.

Y si para el PRD la elección michoacana les asegura el tercer lugar, no hay que esperar demasiado para conocer el resultado de las encuestas que definirán al candidato de ese partido para la grande. ¿Ebrard o López Obrador? Para el jefe del gobierno capitalino, la encuesta sería una salida elegante al nudo gordiano de la candidatura, porque casi nada que se dispute en el PRD está libre de autofagia. En las últimas semanas López Obrador se benefició ventajosamente de los tiempos oficiales que se conceden al PT y Convergencia. De esa manera, su imagen estuvo bien reforzada con cinco spots nacionales, aunque a destiempo y con ganas de no aplicar la ley, el IFE suspendió la propaganda a principios de mes. Así, a más tardar el viernes se divulgarán los resultados.


Para después del domingo 13, vaya número, algunos ya especulan sobre la suerte del presidente del PRI, otros como Manlio Fabio Beltrones, nos dice que ahora sí explicará la deuda de Coahuila. Veremos. Por lo pronto, y a pesar del escándalo, Moreira sigue ahí.
Acá en Coahuila, el grupo de Coparmex Laguna y la asociación Claridad y Participación ciudadana continúan las protestas contra la deuda. A esto habría que sumar el proyecto de ley de ingresos, donde ya se ven nuevos impuestos y hasta un ISN del 3 por ciento. ¿Para qué quieren más dinero? Para pagar la gigantesca deuda. Así el círculo vicioso…


También, el ex candidato en Coahuila, Jesús González Schmal, ya impulsa el juicio político contra Moreira. Sin embargo, invocar esa figura constitucional es casi inútil en nuestro sistema político. Más fácil era en el autoritarismo, y conste que no es un elogio al pasado, quitar a un funcionario o deponer a un gobernante. Vivimos en el siglo XXI, pero todavía operamos con muchas de las reglas del pasado. La petición puede entrar a la Cámara de diputados, pero así como llegue, será desechada por la mayoría tricolor. 



Mientras pienso en la inutilidad del juicio político en México, los griegos ya desecharon a su primer ministro, y los italianos, que habían perdonado las pasiones de “Il Cavaliere”, ahora ya no le perdonan la megadeuda pública. Por medio de una moción de confianza, el parlamento llevó al primer ministro, Silvio Berlusconi, a precipitar su renuncia. Pobre es una democracia que limita la capacidad de los ciudadanos para defenderse de sus gobernantes.


9 de noviembre 2011
Milenio http://impreso.milenio.com/node/9058607

miércoles, 29 de junio de 2011

Últimas encuestas

Se publican las últimas encuestas sobre el proceso electoral de Coahuila. La tendencia es simalar en los estudios publicados. Por acá El Universal entrega su segundo registro. Los resultados de Mitofsky se difunden hoy en un diario de Saltillo. La encuesta de Milenio-Gabinete de Comunicación reporta resultados similares. Covarrubias y Asociados en Excélsior el lunes pasado muestra una tendencia parecida.  Sin sobresaltos estadísticos.

domingo, 19 de junio de 2011

Encuestas y elecciones

El proceso electoral en Coahuila 2011 ha motivado la aplicación de miles de encuestas en el estado. Varias empresas nacionales y locales han realizado estudios. Hay quienes las descalifican; a veces por ignorancia, a veces por propaganda.
Hoy se sucita un interesante debate en Milenio Laguna sobre el papel de las encuestas. El coordinador de la camapaña del PRI, Armando Luna Canales, habla sobre las metodologías; Rodolfo Walss, regidor panista y crítico constante, cuestiona los resultados fallidos en otras elecciones; Edgar Salinas, analista político, comenta sobre la relevancia de las encuestas en escenarios de inceridumbre. 
Reitero una advertencia: Las encuestas son análisis y estimaciones estadísticas, no asuntos de fe.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Bicentenario en las encuestas

Fuente: Mitofsky, 13 de agosto, 2010.

Por estos días se han publicado algunas encuestas nacionales sobre el Bicentenario. En términos generales, el desconocimiento de la historia resulta congruente con los resultados de la prueba Enlace 2010.
No obstante, destaca la preferencia por conmemorar la Independencia, muy por encima que la Revolución.
En cuanto a los héroes, Hidalgo es el más reconocido, seguido de ¡Villa y Zapata! Por acá los resultados completos.
¿Villa en la Independencia?

miércoles, 17 de febrero de 2010

El Santos y las encuestas


Desde hace tiempo que el fútbol me hace bostezar. Sé que ante la popularidad tan avasallante de ese deporte, mi postura resulta excéntrica. En cambio, el tema de las encuestas me apasiona e incluso profesionalmente desarrollo estudios para campañas.
Esta semana, Mitofsky publicó por tercer año consecutivo, la encuesta sobre “La afición al fútbol soccer en México”. Los equipos más populares en el siguiente orden: América, Guadalajara, Cruz Azul, Pumas y Santos Laguna.



A nivel nacional, el equipo que más ganó escaños fue el Santos: +2.8% en las preferencias de los aficionados nacionales. Y aunque la diferencia porcentual entre el equipo más popular y Santos es de 18 puntos, los laguneros son el quinto más favorito a nivel nacional. Superando a equipos tradicionales como Toluca, Atlas, Monterrey y Tigres.


Un dato curioso que me comentó Roy Campos, es el sesgo de las mujeres que apoyan al Santos a nivel nacional. Los dos equipos más populares ya no van a crecer más, pero el Santos tiene mucho trecho por ganar en los próximos años, ojalá esto se entienda para construir la “Marca Torreón” en beneficio de la economía lagunera.

sábado, 20 de junio de 2009

Los jóvenes y la política


No es fácil escribir sobre los jóvenes. Qué piensan, cuáles son sus intereses, qué los motiva, en qué creen, a qué le temen, qué les preocupa. Lo cierto es que de una u otra manera, los jóvenes, son la base inmediata que hará el futuro del país. Tan sólo en los últimos años, algunos episodios en el mundo nos recuerdan su lugar. Cómo olvidar por ejemplo, a los miles de jóvenes protestando en España por la reforma educativa. O qué decir de otros miles que desbordaron en violencia las calles de Francia, ante una política laboral limitante. En Chile, la situación no fue menos dura ante las protestas de cientos de miles de jóvenes que demandaban alternativas para el transporte y mejores espacios educativos.

Pero qué decir de nuestros jóvenes laguneros en pleno proceso electoral. Qué relación tienen con la política. Cómo perciben a los partidos y sobre todo, cuál será su participación el próximo 5 de julio. Algunas claves para comprender y tratar de mostrar un escenario, las podemos encontrar en la integración del padrón electoral. 22 millones de jóvenes integran el padrón nacional. Tan sólo en Torreón, para hablar de un caso, la integración del Distrito 6, el cuál abarca una parte representativa de la zona urbana, está conformado por 74 mil jóvenes entre 18 y 29 años, lo que equivale al 27% del total del padrón. Uno pensaría que esta cifra es suficiente para mover una ciudad, sin embargo, el rechazo de los jóvenes a participar lo desmiente. Según la Encuesta Nacional de Juventud (ENJ, 2005), 83% de los jóvenes les interesa poco y nada la política. En otras palabras, es un mundo ajeno a ellos. En Coahuila, el interés decrece aún más, como bien lo demuestra el análisis que hace Sergio Garza Saldívar de la ENJ en el Estado: 9 de cada 10 jóvenes coahuilenses no le interesa la política. En consecuencia, la tendencia nacional muestra que sólo 4 de cada 10 está dispuesto a votar en las elecciones.

A pesar del rechazo a la política por parte de los jóvenes, la semana pasada, alumnos de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, de la Universidad Autónoma de Coahuila, realizaron una encuesta en su propia comunidad estudiantil, misma que comprende las carreras de Administración Pública, Comunicación y Sociología. La encuesta, coordinada por el profesor Miguel Ángel Ordaz y procesada por un servidor, tuvo por objetivo conocer las preferencias electorales de los alumnos. Se realizaron 107 encuestas, para una población de 401 estudiantes, con un margen de error estadístico de +/-8.1. Hay que aclarar que las encuestas no son representativas más que del entorno en la Facultad, no obstante, algo nos dicen de cómo un grupo de jóvenes percibe y se relaciona con la política. El principal problema que los estudiantes identificaron en Torreón fue el de la seguridad. 62% les preocupa, incluso, por encima del desempleo y la crisis económica. En cuanto a la calificación que asignaron a los gobernantes, en un rango del uno al diez, el Presidente Felipe Calderón fue calificado con un 6. El Gobernador Humberto Moreira, fue el mejor evaluado con un 6.6; en cambio, el Alcalde José Ángel Pérez, reprobó con 4.7. Respecto a las campañas promovidas para anular el voto, 51% de los estudiantes desaprueba las campañas, mientras 30% sí las aprueba y un 17% declaró que no sabe. En este sentido, se les preguntó si consideraban que anular el voto podría incidir para cambiar la política, el resultado fue ambiguo. Prácticamente se partió a la mitad entre quienes dicen que sí y los que contestan que no.

¿Qué tanto se identificaron con los partidos políticos? El resultado fue interesante, porque 47% no se identifica con ninguno. Algo similar sucede, como ha demostrado el politólogo Alejandro Moreno, con los electores a nivel nacional.
En la intención de voto por partido para elegir Diputados Federales, el PRI lleva claramente la delantera sobre el PAN, 29% contra 14%. Pero lo que salta a la vista del caso, es el alto porcentaje de indecisos que no asignó su voto: 43%. Ahora bien, si votaran por Distrito, en el 5, el candidato Miguel Riquelme del PRI lograría la victoria con 26 puntos, sobre 12 de su rival más cercano, el panista Néstor Villareal. En el Distrito 6, donde compiten dos apellidos de raigambre político, el escenario es más competido, pues casi cinco puntos separan al candidato del PRI, Héctor Fernández Aguirre, sobre el del PAN, Luis Gurza. Con esa tendencia, no es difícil inferir, el supuesto para renovar la alcaldía de Torreón. 37% de los votos iría al PRI, sólo 11 puntos para el PAN. Sin embargo, el porcentaje de indecisos va del 41 al 50%, lo cual muestra que muchos todavía no se convencen por una u otra opción política. ¿O será acaso el desinterés en la política?
Al final, los candidatos a diputados, apenas si han mencionado a los jóvenes expresamente en sus propuestas, y para muestra, véanse las páginas en la Internet. ¿No habrá algún grupo de jóvenes que se los demande o simplemente repetirán el desinterés que registran las encuestas?
20 de junio de 2009
El Siglo de Torreón

viernes, 15 de agosto de 2008

Otra encuesta

Nuevamente aparece otro estudio demoscópico sobre el proceso electoral en puerta. Se trata de una encuesta telefónica realizada el 8 de agosto y publicada hoy por El Universal, con una muestra aleatoria y sistemática de 400 entrevistas (+/-4.5%). Si bien, las encuesta telefónicas suelen ser, para el caso mexicano, representativas de un sector de la población, los resultados son similares al estudio de campo realizado Demotecnia, el pasado mes de mayo.

Conclusión: el voto duro del PRI y su músculo político está en forma, listo para reafirmar la mayoría hegemónica en los distritos electorales de Coahuila.

Por lo demás, se confirma también el amplio nivel de aprobación de la gestión del gobernador Humberto Moreira.

sábado, 9 de agosto de 2008

Escenarios y encuestas

Además de la competencia clientelar por repartir tinacos, pintura, techumbres y otros apoyos en la antesala del proceso electoral, donde los coahuilenses elegiremos diputados locales, también aparecen las primeras encuestas. Como siempre el tema de la encuestas puede ser polémico para unos y para otros. Por ejemplo, si pensamos en los políticos a los que un estudio de opinión les favorece, entonces la casa encuestadora es muy respetable y el trabajo está bien hecho. Por el contrario, si esa misma encuesta es adversa para el político aspirante del partido contrario, entonces el estudio está “chuchareado” (López dixit). A la polémica sobre las encuestas, habría que agregar a los líderes de opinión y por supuesto, a la poca o mucha ciudadanía que le interesa la política. Los primeros, desconfiados de los números y de la capacidad de aplicarlos a terrenos tan movedizos como la política y la sociedad, no siempre ven con buenos ojos estos ejercicios. Los segundos, más bien indiferentes ante los gráficos y porcentajes, resuelven que la encuesta válida se da el día de la elección.

Antes las elecciones se medían en función de los aplausos, comidas, verbenas, mítines y kilómetros recorridos. Actualmente la política se ha sofisticado con otros métodos distintos a los tradicionales. Es una locura gobernar con encuestas, pero también sería un error no incorporar esta clase de ejercicios de campo para el análisis del gobierno. Sin sacralizar las encuestas, la política que se precie de moderna, utiliza estos métodos como una herramienta que permite recabar información valiosa y útil para la toma de decisiones, pero también para el conocimiento de la opinión pública. Ante los procesos electorales, las encuestas proporcionan tendencias y permiten dibujar una geografía del voto. Si bien, los estudios de opinión pública no son instrumentos para brujos y mucho menos para predecir el futuro, sí permiten las encuestas anticipar escenarios y conocer cómo está el terreno previo a una competencia electoral.
Hace algunos días apareció en diferentes periódicos una interesante y bien planteada encuesta preelectoral. El estudio está respaldado por María de las Heras, una de las encuestadoras más prestigiosas del país. Tradicionalmente se le ha asociado al PRI, no sólo porque su esposo ha sido diputado por ese partido, sino también porque ella misma aplicó sus primeras encuestas bajo el liderazgo político de Luis Donaldo Colosio. Posteriormente se independizó y formó su propia empresa.

Hablando de nuestro Estado, no es la primera vez que de las Heras encuesta a los coahuilenses. Ya desde varias semanas atrás el anterior proceso electoral del 2005, había anunciado con números y porcentajes el holgado triunfo del actual gobernador de Coahuila, Humberto Moreira. Nuevamente, un estudio de opinión anuncia el ambiente previo a la elección, donde la tendencia es favorable al PRI en todo el Estado. Entre los días 10 y 14 de mayo -cinco meses antes de la elección-, se realizaron 400 entrevistas para cada uno de los veinte distritos electorales que conforman el electorado coahuilense. En otras palabras 8,000 encuestas dejan entrever un posible escenario donde el PRI llevaría la delantera en la mayoría de los distritos. “El carro completo” anunciado por el líder del PRI en el Estado, Rubén Moreira, no está lejos del escenario previsto. La expresión de Moreira no sólo coincide con los números de mayo, sino que evidencia el estatus de la política en Coahuila. Quizá habría que recurrir al México anterior a la histórica elección del 2000, donde Vicente Fox logró desbancar al partido único y hegemónico. Sólo de esta manera podríamos entender la uniformidad, la obediencia y la disciplina de un régimen estatal que no conoce alternancia y contrapesos.

Aunque temporalmente Coahuila vive en el 2008, políticamente es anterior al 2000, por eso no extraña la consistencia del voto duro priista que reflejan las encuestas de todos los distritos. Pero también la numeralia actual: 20 de 35 diputados pertenecen al PRI en el Congreso local, lo que equivale a una mayoría absoluta que no necesita de consensos para aprobar sus iniciativas. Por otro lado, 30 de 38 municipios coahuilenses son gobernados por priistas.
En los últimos años, el PAN en Torreón logró la alternancia y afianzó su voto con los diputados -en el 2005 ganó 4 de 5 distritos- y el presidente municipal. Ese resultado se ve difícil de mantener el próximo proceso, y al menos los distritos 8 y 12 se los llevará fácilmente el PRI. El distrito ocho lo ganó anteriormente el PAN con la pequeña diferencia de 883 votos. Y el distrito 12 los perdió el blanquiazul con 607 votos de diferencia.
Sin embargo, los resultados de la encuesta de mayo se moverán en función de que arranquen en el terreno las campañas y los electores conozcan al fin a los candidatos.
Aún así, las preguntas de la encuesta: ¿por cuál partido votaría? y ¿quién cree que va ganar las elecciones?, están pintados de rojo para todos los distritos de Torreón.
Por lo pronto, los números de la Heras corroboran el músculo político del PRI, con niveles superiores al 40% de una posible votación.

lunes, 4 de agosto de 2008

Encuestas


Por fin se publican las primeras encuestas. El PRI, siempre más presto y sofisticado que el PAN lleva la delantera no sólo en contratar estudios de opinión, sino en el terreno donde se dispurán las elecciones del próximo 19 de octubre.