La transparencia como discurso es políticamente correcto. Se escucha bien, es loable y no suscita oposición. Por eso, ante el problema de credibilidad, el gobierno de Rubén Moreira ha insistido en “una nueva dimensión de la rendición de cuentas”. Recientemente promovió una serie de acciones para transparentar su gobierno: la publicación de la nómina con nombre y apellido; los padrones de los beneficiarios sociales; la publicación de los contratos de la deuda. Veamos éste último punto.
Lo bueno. El gobierno de Moreira II abrió los contratos de la deuda de Moreira I. Lo malo. Los documentos se presentan a medias.
En otras palabras, lo que fue una buena acción por transparentar, en realidad terminó como una acción fallida que reafirma la desconfianza. Datos borrados, documentos mochos. En una palabra, censurados. El Secretario de Finanzas, Jesús Ochoa Galindo, ni siquiera sabía hasta que le preguntaron. ¡Así ni cómo! Pero en el fondo, es revelador ese mal paso de la transparencia, porque aun y cuando los contratos los publicaran como están en el cajón, eso no explica en qué se gastaron miles de millones de pesos. Las cifras no cuadran, ni nunca le cuadraron a Moreira I cuando al fin quiso explicarlas. ¡Menos mal que regresó a estudiar! Tal vez de regreso nos entregue un libro sobre finanzas públicas.
Vuelvo a la transparencia. Qué bueno que se publiquen los contratos, pero también hay que advertir que la publicación no promueve la rendición de cuentas por el fraude. Hasta ahora nadie toca a los prófugos, y mucho menos a los involucrados que todavía forman parte del gobierno actual.
Para acrecentar el descrédito, el “informe público de la restructuración de la deuda” no va al grano de las cosas: el saqueo al por mayor de las finanzas estatales. Una fácil justificación pretende suponer a los ciudadanos como tontos. El culpable de la deuda (¿y también del fraude?), fue la crisis externa en Estados Unidos. ¡Sí! Así como lo leyó. Cito un párrafo del documento que divulgó la Secretaría de Finanzas: “una serie de medidas contracíclicas que implicaron un incremento en el gasto de inversión del presupuesto anual, con el propósito de generar empleo para los Coahuilenses y mantener los niveles de competitividad”.
Tanta prisa y tanta preocupación tuvieron por los coahuilenses, que la medida “contracíclica” los llevó a inventar firmas, falsificar documentos y hasta invertir en Texas. Pero en un Coahuila de impunidad, donde un hermano es el protector del otro hermano, no hay más resultado que la impunidad. Difícilmente podría ser de otra manera, si uno le debe el poder a otro. Por eso, en moreiralandia la semana pasada celebran la promulgación de una nueva Ley de fiscalización, pero en los hechos se deja intacto a los responsables de la deuda. En moreiralandia publican la memoria de los contratos, pero nada se dice corrupción.
En el documento oficial, la justificación de la herencia tóxica, fue enumerada en diez antecedentes. Desde luego, la deuda se contrajo por el bien de los ciudadanos de Coahuila. ¡Un mundo de felicidad! El antecedente diez de la deuda no tiene desperdicio porque resume la visión artificial del gobernante: “los coahuilenses enfrentaron y superaron este reto”. Sólo les faltó que nos pidieran dar las gracias.
3 de febrero 2013
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9171393
miércoles, 13 de febrero de 2013
Aritmética de los nombres
Como antesala, los nombres pueden revelar a las personas. En un famoso pasaje de Mateo quedó escrito: tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia. Ahí el nombre es la base de una institución que se cuenta por siglos. Otros desventurados, mejor han preferido olvidar el origen: “…de cuyo nombre no quiero acordarme”. En ocasiones el nombre parece el destino mismo: un tal Pedro Páramo. Bajo el peso de la mediocridad, Guillermo Fadanelli en Lodo, hace preguntar a su protagonista sin atributos: qué clase de filósofo puede llamarse Benito Torrentera.
Pero el destino también puede cambiar a manos del hombre. Un buen día, Doroteo Arango decidió llamarse Francisco Villa. Con su nuevo nombre dejó atrás el estigma de bandido: había nacido la leyenda revolucionaria. Sin precedentes en la historia humana, durante el siglo pasado se multiplicó la población. Hoy nos sumamos por miles de millones y parece que todavía hay lugar para más. ¡No quiero imaginarlo!
En esa miríada, los nombres presentan un misterio que no está exento de orden, modas y sobre todo repetición. Tras la primera vista de Juan Pablo II a México en 1979, muchos padres bautizaron a sus hijos en honor al carismático Papa. Casi una generación de la época lleva el nombre de Juan Pablo.
Para romper con los buenos gustos, la televisión ha hecho lo suyo y de qué manera. Mejor no doy ejemplos. Hurgando como minero de datos en listas nominales, estadísticas y padrones, tenemos un patrón bien definido de nombres y apellidos en México. Tampoco podía ser de otra manera, si la ecuación se reduce a diez apellidos comunes, más diez nombres comunes.
A partir de esos nombres tenemos una homonimia que se cuenta por cientos de miles. Vayamos a la combinación. El top ten de los apellidos más frecuentes: Hernández, García, Martínez, González, López, Sánchez, Pérez, Rodríguez, Ramírez y Flores. Aunado a nombres como Juan, Guadalupe, José, María y Francisco. Con esa frecuencia para nombres y apellidos no es extraño que conozcan algún Juan Hernández Hernández.
De acuerdo con el IFE, hay 3 mil 40 homónimos de ese nombre. Pero que quede claro, ninguno es el mismo, aunque literalmente lo sea. En otro incesto gramatical, donde se repite la misma combinación de apellidos, resultan 2 mil 589 Marías Hernández Hernández en el país. Lo mismo para Juana, José y Francisco. Todos Hernández Hernández. En la aritmética de los apellidos, podemos multiplicar 3 millones 425 mil apellidos Hernández por 2 millones 514 mil de García. Cambiemos de combinación: ¿Qué les parece 2 millones de Martínez, 2 millones de López y casi 2 millones de González? Por ejemplo, para homónimos nadie como Chiapas.
El padrón electoral de esa entidad registra una frecuencia de mil 57 Marías Pérez Pérez. Tan sólo con ellas se podría armar una inusual elección. ¿Cómo votará cada una de las Marías? Para una y otra, siempre ganaría María Pérez, pero votada por otras Marías. La derrota sería similar. A pesar de los homónimos, cada cabeza seguirá siendo un mundo.
1 de febrero 2013
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9171216
Pero el destino también puede cambiar a manos del hombre. Un buen día, Doroteo Arango decidió llamarse Francisco Villa. Con su nuevo nombre dejó atrás el estigma de bandido: había nacido la leyenda revolucionaria. Sin precedentes en la historia humana, durante el siglo pasado se multiplicó la población. Hoy nos sumamos por miles de millones y parece que todavía hay lugar para más. ¡No quiero imaginarlo!
En esa miríada, los nombres presentan un misterio que no está exento de orden, modas y sobre todo repetición. Tras la primera vista de Juan Pablo II a México en 1979, muchos padres bautizaron a sus hijos en honor al carismático Papa. Casi una generación de la época lleva el nombre de Juan Pablo.
Para romper con los buenos gustos, la televisión ha hecho lo suyo y de qué manera. Mejor no doy ejemplos. Hurgando como minero de datos en listas nominales, estadísticas y padrones, tenemos un patrón bien definido de nombres y apellidos en México. Tampoco podía ser de otra manera, si la ecuación se reduce a diez apellidos comunes, más diez nombres comunes.
A partir de esos nombres tenemos una homonimia que se cuenta por cientos de miles. Vayamos a la combinación. El top ten de los apellidos más frecuentes: Hernández, García, Martínez, González, López, Sánchez, Pérez, Rodríguez, Ramírez y Flores. Aunado a nombres como Juan, Guadalupe, José, María y Francisco. Con esa frecuencia para nombres y apellidos no es extraño que conozcan algún Juan Hernández Hernández.
De acuerdo con el IFE, hay 3 mil 40 homónimos de ese nombre. Pero que quede claro, ninguno es el mismo, aunque literalmente lo sea. En otro incesto gramatical, donde se repite la misma combinación de apellidos, resultan 2 mil 589 Marías Hernández Hernández en el país. Lo mismo para Juana, José y Francisco. Todos Hernández Hernández. En la aritmética de los apellidos, podemos multiplicar 3 millones 425 mil apellidos Hernández por 2 millones 514 mil de García. Cambiemos de combinación: ¿Qué les parece 2 millones de Martínez, 2 millones de López y casi 2 millones de González? Por ejemplo, para homónimos nadie como Chiapas.
El padrón electoral de esa entidad registra una frecuencia de mil 57 Marías Pérez Pérez. Tan sólo con ellas se podría armar una inusual elección. ¿Cómo votará cada una de las Marías? Para una y otra, siempre ganaría María Pérez, pero votada por otras Marías. La derrota sería similar. A pesar de los homónimos, cada cabeza seguirá siendo un mundo.
1 de febrero 2013
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9171216
Defender al IFA
En datos duros, el año que acaba de terminar, fue un buen año para el IFAI. Durante el 2012 se rompió la marca de solicitudes de información realizadas por los ciudadanos al gobierno. Es una buena noticia, y también un indicador del interés ciudadano por saber qué, cómo y cuánto hace el gobierno. Es cierto, todavía son pocos los ciudadanos organizados, y muchos los que no han descubierto el valor de la transparencia, pero al mismo tiempo, hay elementos en la sociedad mexicana para que esa cultura crezca.
El sistema de solicitudes Infomex registró 131 mil peticiones en el 2012, por mucho una cifra que superó la marca de los últimos diez años. Entre las dependencias que más reciben solicitudes se encuentran el SAT, IMSS, PGR, SEP, CFE, Conagua, Semarnat y la Secretaría de Gobernación. Hasta ahora, en los últimos diez años se han acumulado más de 866 mil solicitudes. ¿Son muchas o pocas? Pocas para una sociedad democrática madura. No obstante, sería un despropósito no reconocer que poco a poco hay más ciudadanos dispuestos a asumir la transparencia como una práctica. Como un derecho que se ejerce día a día.
Pero en los últimos días, lamentablemente las noticias sobre IFAI, fueron por los pleitos “muy trasparentes”. La nota comenzó con la declaraciones del comisionado Ángel Trinidad Zaldívar, quien se lanzó contra el recién electo presidente del IFAI, Gerardo Laveaga. El pleito escaló en los siguientes días y hasta llegó con Sigrid Arzt. Una pena. Pero no pienso que el trabajo y sobre todo la aportación del instituto se reduzcan al pleito. Por el contrario, el IFAI, es una de las instituciones que debemos defender.
Sin embargo, no es extraño que los órganos colegiados tengan diferencias, disputas y agrias discusiones. Incluso es deseable muchas de las veces. Por lo mismo, debería de preocupar si las diferencias afectan el desempeño, de no ser así, sólo queda como malas anécdotas. Lo relevante por ahora es que el PRI, el mismo partido que promueve la autonomía y mayores facultades para el IFAI, no ceda a la tentación de remover a su antojo a los comisionados por sus diferencias públicas. Fueron de mal gusto y “bochornosas”, pero preocupa más la posible arbitrariedad, y sobre todo, las ganas de sustituir a los comisionados, por unos plenamente identificados al PRI y sus intereses. Ya lo hablaron por estos días los viejos lobos (no crea que pastores) del congreso, Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa, quienes volverán a revisar la iniciativa sobre el IFAI. En una de esas lo desarticulan a su favor.
Por si tienen dudas del oficio, lo acabamos de ver hace unos días en IFE. El consejero Sergio García Ramírez prestó un “buen servicio” al PRI tras evitarle con su voto, una multa millonaria por las tarjetas Monex y el exceso en los gastos de campaña. Para colmo de males, la jugada salió tan bien al PRI, que la multa resultó para el Movimiento Progresista que encabezó López Obrador. Literalmente: ¡el mundo al revés! Lejos quedamos del IFE que multaba parejo a los partidos. Ahora no se atreve con los que llevan el gobierno. ¿Un signo preocupante de lo que nos espera?
30 de enero 2013
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9171041
El sistema de solicitudes Infomex registró 131 mil peticiones en el 2012, por mucho una cifra que superó la marca de los últimos diez años. Entre las dependencias que más reciben solicitudes se encuentran el SAT, IMSS, PGR, SEP, CFE, Conagua, Semarnat y la Secretaría de Gobernación. Hasta ahora, en los últimos diez años se han acumulado más de 866 mil solicitudes. ¿Son muchas o pocas? Pocas para una sociedad democrática madura. No obstante, sería un despropósito no reconocer que poco a poco hay más ciudadanos dispuestos a asumir la transparencia como una práctica. Como un derecho que se ejerce día a día.
Pero en los últimos días, lamentablemente las noticias sobre IFAI, fueron por los pleitos “muy trasparentes”. La nota comenzó con la declaraciones del comisionado Ángel Trinidad Zaldívar, quien se lanzó contra el recién electo presidente del IFAI, Gerardo Laveaga. El pleito escaló en los siguientes días y hasta llegó con Sigrid Arzt. Una pena. Pero no pienso que el trabajo y sobre todo la aportación del instituto se reduzcan al pleito. Por el contrario, el IFAI, es una de las instituciones que debemos defender.
Sin embargo, no es extraño que los órganos colegiados tengan diferencias, disputas y agrias discusiones. Incluso es deseable muchas de las veces. Por lo mismo, debería de preocupar si las diferencias afectan el desempeño, de no ser así, sólo queda como malas anécdotas. Lo relevante por ahora es que el PRI, el mismo partido que promueve la autonomía y mayores facultades para el IFAI, no ceda a la tentación de remover a su antojo a los comisionados por sus diferencias públicas. Fueron de mal gusto y “bochornosas”, pero preocupa más la posible arbitrariedad, y sobre todo, las ganas de sustituir a los comisionados, por unos plenamente identificados al PRI y sus intereses. Ya lo hablaron por estos días los viejos lobos (no crea que pastores) del congreso, Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa, quienes volverán a revisar la iniciativa sobre el IFAI. En una de esas lo desarticulan a su favor.
Por si tienen dudas del oficio, lo acabamos de ver hace unos días en IFE. El consejero Sergio García Ramírez prestó un “buen servicio” al PRI tras evitarle con su voto, una multa millonaria por las tarjetas Monex y el exceso en los gastos de campaña. Para colmo de males, la jugada salió tan bien al PRI, que la multa resultó para el Movimiento Progresista que encabezó López Obrador. Literalmente: ¡el mundo al revés! Lejos quedamos del IFE que multaba parejo a los partidos. Ahora no se atreve con los que llevan el gobierno. ¿Un signo preocupante de lo que nos espera?
30 de enero 2013
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9171041
miércoles, 6 de febrero de 2013
Sin pedir un solo peso
Por segundo año consecutivo, el gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle, publicita el segundo informe de gobierno bajo el eslogan “Y todo sin pedir un solo peso prestado”. Mientras entidades como Michoacán, Coahuila, Nuevo León o Veracruz se endeudaron hasta comprometer la operatividad, otros como Puebla, presumen un manejo sustentable de las finanzas públicas. Parece obvio, pero el orden en el gobierno también es rentable electoralmente. ¿Será mucho pedir?
martes, 15 de enero de 2013
Un paso adelante, un paso para atrás
Sin duda, el eslabón más débil del gobierno mexicano, es el municipio. Al mismo tiempo, es el gobierno más inmediato a los ciudadanos. Por lo mismo, mucho de lo que sucede en las ciudades, tiene su gloria o su tumba en los gobiernos municipales. Para no ir tan lejos, la transición a la democracia se dio de abajo hacia arriba, es decir, de los municipios hacia el gobierno nacional. De esa manera la alternancia primero se cultivó en las presidencias municipales, pero hasta la fecha, la capacidad de ese nivel de gobiernos es sumamente desigual.
Por un lado tenemos un pequeño cúmulo de municipios con amplias capacidades (hablamos de unos 60 entre dos mil), pero por otro, abundan los municipios con un papel meramente testimonial, inermes para hacer frente a los problemas de la ciudad. Hace varias décadas, en 1983, se fortaleció la capacidad y la autonomía de los municipios a través de la reforma al artículo 115 constitucional. En aquella época fue un avance, pero ahora, el papel de los municipios está rebasado. No sólo por la desigualdad de las instituciones, sino por la calidad de los gobiernos. El tema de la calidad, o si quieren, de eficiencia, parece trivial para muchos alcaldes, pero en contextos de competencia, hacer una buena administración tan solo es un aval mínimo para ratificar el poder. Dicho en otras palabras, hacer una buena administración también es rentable electoralmente.
Así como en los últimos años, algunos gobiernos estatales contrajeron deudas insostenibles, Coahuila es el peor ejemplo, también es común la quiebra financiera en los municipios. Entre deudas y negligencia administrativa, hay casos paradigmáticos como Cuernavaca y Acapulco. Pero la historia no termina ahí, sino empieza con la facilidad de los alcaldes para dejar herencias tóxicas a los ciudadanos, y salvo contadas excepciones, son llamados a cuentas. Al respecto, la ley de contabilidad gubernamental es una respuesta al desorden en los municipios, pero también, es un refuerzo para la transparencia de los recursos, y entonces sí, el llamado a rendir cuentas.
En ese sentido, es positiva la postura del Secretario de Hacienda, Luis Videgaray, al negar que rescatarán las finanzas de estados y municipios: “deben tener la capacidad de crear financiamiento, de ordenar sus finanzas, realizar ajustes para disminuir las partidas de gastos y recaudar más impuestos”.
Pero lo que es un paso para adelante, también es un paso para atrás. El 2012 cerró con un regalo de los diputados federales para continuar con las malas cuentas en los estados y municipios. Aprobaron la condonación de multas y recargos por no pagar debidamente el impuesto sobre la renta ante la Secretaría de Hacienda. Por supuesto, ese privilegio no es para los ciudadanos en general, sino para los gobiernos municipales que reciben incentivos para la ineficiencia.
Bajo esas reglas del juego, es difícil que los gobiernos locales hagan administraciones de calidad, si al final, hay pocas consecuencias para políticos que quiebran, defraudan o sencillamente dilapidan los recursos públicos. Al final, no faltará quien afirme, ¡para eso son las plurinominales!
9 de enero 2013
¿La madre de todas las reformas?
Fórmulas van y vienen. Recetas hay muchas, pero lo esencial el país no parece cambiar: Instituciones anquilosadas, desigualdad, pobreza, impunidad y un mediocre crecimiento económico. Hasta es un lugar común hablar de las reformas para México como alternativa. Piénselo bien, porque si falta de qué hablar, hable de las reformas. Si se trata de esperanza para el país, enuncie las reformas. Si quiere un cambio para México, diga que hacen falta las reformas. En ese discurso casi todo cabe, aunque no se sepa acomodar. En el camino, una lapidaria realidad se encargó de desmitificar el beneficio de otras reformas.
En ese sentido, es apreciable el tono con el José Ángel Gurría, Secretario General de la OCDE, abrió el Foro México: Políticas Públicas para un Desarrollo Incluyente. Ante el presidente Peña Nieto, hizo un llamado para “evitar la complacencia y mantener un sentido de urgencia en el proceso de reformas del país”. Nuevamente, como desde hace 15 años, Gurría insistió sobre las reformas, ya no como opción, sino “absoluta necesidad, indispensable, inaplazable, urgente”.
Para el funcionario de la OCDE, la madre de todas las reformas es la fiscal, es decir, una reforma que dote de más recursos al estado y haga factible el resto de las reformas. Cito un fragmento de su diagnóstico sobre un previsible aumento de impuestos: “Hoy en México muy pocos pagan impuestos y muchos de los que pagan, pagan menos de lo que debieran.
Esto tiene implicaciones no sólo para el funcionamiento y el financiamiento del Estado, sino que explica también, ante la falta de recursos para tener mejores esquemas de solidaridad social, la creciente polarización política y social”. En otras palabras, hay que cargar más la mano a los que ya pagan…
Y claro, así desde el escritorio tiene mucha razón, vamos, hasta es lógico que lo propuesto en el Pacto por México, requiere ante todo dinero de los contribuyentes para darle viabilidad a la política del gobierno. Pero como en otras ocasiones, nuestro gobierno no tarda en dar la batalla fiscal para subir impuestos, aunque no necesariamente procure acortar los gastos, meter a dieta las obesas nóminas o aumentar la eficiencia de los recursos. Hace algunos años nos inventaron el IETU (inclúyase si usted paga impuestos y no es parte de los 29 millones de informales), con el feliz argumento de ayudar a los pobres. Era pues, el impuesto contra la pobreza. Por entonces se dijo que la nueva carga fiscal estaría a prueba por un año… el resto de la historia ya la conocemos.
Pero si hay un programa “social” por excelencia, ese no está Sedesol, sino en el costoso subsidio a la gasolina: ¡ahí no hay pobre que gane!
No es difícil prever que en los próximos meses nuestros legisladores tendrán que aumentar los impuestos si lo que desean es dar vida a las reformas que se pretenden en el Pacto por México.
Posdata
¿Funcionan las reformas? Dani Rodrik ha desmontado el mito reformista en su célebre libro: Una economía, muchas recetas.
11 de enero 2013
Milenio http://laguna.milenio.com/cdb/doc/impreso/9169334
Retrospectiva de las encuestas
Uno de los aspectos con saldo negativo después de la elección presidencial, fueron las encuestas. El IFE organizó un oportuno foro de discusión. Por acá se puede ver el programa y las ponencias.
También se pueden ver los videos: Mesa 1; Mesa 2; Mesa 3; Mesa 4; Mesa 5 y Mesa 6.
Recomiendo la ponencia de Lauro Mercado, director de Mercaei, una de las empresas más certeras para encuestas en la campaña presidencial.
También se pueden ver los videos: Mesa 1; Mesa 2; Mesa 3; Mesa 4; Mesa 5 y Mesa 6.
Recomiendo la ponencia de Lauro Mercado, director de Mercaei, una de las empresas más certeras para encuestas en la campaña presidencial.
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